Economía

La inflación, un «dolor de cabeza» que se niega a desaparecer en Venezuela

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Una estabilización con fragilidad, ese es el diagnóstico de los expertos para la economía venezolana, que sigue batallando con la inflación. Mayo, según el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), cerró con 10,1 por ciento, es decir, 6,5 puntos por encima del 3,6 por ciento de abril.

Los ciudadanos siguen sintiendo el impacto de la variación de precios en la canasta alimentaria, que para mayo tuvo un valor de 382 dólares frente a los 30 dólares que recibe la población al mes.

El OVF, organismo independiente que realiza la medición mensual, cree que esto “significa la exclusión de buena parte de los hogares venezolanos de la posibilidad de adquirir los bienes de consumo esenciales”.

Y aunque Nicolás Maduro dijo desde Turquía que la economía del país comenzaba a recuperarse y que las proyecciones eran positivas para el cierre del año, en la realidad se mantiene en un vaivén que impacta el bolsillo ciudadano.

El histórico desde enero de 2022 lo demuestra. En enero, la inflación fue de 4,8 por ciento; febrero 1,7 por ciento; marzo 10,5 por ciento; abril 3,6 por ciento y mayo 10,1 por ciento.

En términos interanuales, la variación de precios sigue en tres dígitos al ubicarse en 151 por ciento y una inflación acumulada de 34,3 por ciento.

“Las cifras de inflación se están convirtiendo otra vez en un dolor de cabeza”, dice el economista y profesor José Guerra, integrante y fundador del OVF.

Según el Observatorio, esta aceleración se debe a la depreciación del bolívar, debido a que el precio del dólar aumentó 14,8 por ciento. Esto sumado a la “pronunciada” intervención del Banco Central de Venezuela (BCV) en el mercado cambiario, lo que se tradujo en una pérdida de reservas internacionales de 158’000.000 de dólares durante abril.

Para el economista Ángel Alvarado, el repunte de la inflación producido por el aumento a 5 bolívares del precio del dólar es un reflejo del grado de dolarización de la economía y una muestra de la “fragilidad de la estabilización que se vive”, lo que se traduce en una posible inflación de dos dígitos para el cierre del año.

Los analistas creen que junio tendrá la misma tendencia por el comportamiento del tipo de cambio, lo que se suma al déficit fiscal.

Según documentos del OVF, el alza de los precios también tiene su origen en las materias primas importadas, cuyo factor de variación se debe al conflicto entre Rusia y Ucrania.

Para Cabezas, también profesor de la Universidad del Zulia, el financiamiento del déficit fiscal con dinero inorgánico también contribuye a este panorama. El déficit estaría por el orden del 12 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Al menos 30.000’000.000 de bolívares del presupuesto de la nación lo va a financiar el BCV, es decir un 48 por ciento, por lo tanto es una presión que se traduce en inflación y que hace que el tipo de cambio se deslice.

Las reservas internacionales también están en un punto bajo, alrededor de los $6’000.000.000 cuando el país estaba acostumbrado a sumas por encima de los $35’000.000.000.

Pero otra preocupación y molestia es el aumento de los precios del gasoil de manera no oficial. Luego de la reconversión monetaria en octubre de 2021, el diésel pasó a 0,01 bolívares y luego a 0,50 dólares, lo que no había sido oficial hasta ahora.

El nuevo precio impactará en el transporte y distribución de alimentos y, por ende, en el costo final, como lo han alertado los gremios.

Con información de El Tiempo