Opinión

La dignidad del silencio 

Comparte
image_pdfMira en PDFimage_printImprimir
   En mi reflexión de la semana, comienzo por decir una frase de la física, química y primera mujer profesora en la Universidad de París, Marie Curie, quien llegó a afirmar: «La dignidad comienza cuando aprendes a respetarte, incluso en silencio, a poner límites sin culpa y a no permitir que nadie decida cuántos vales».
Todos sabemos que el silencio también habla, el habla de nuestra paz, de nuestra fortaleza y de nuestro grado de inteligencia. No todo merece una respuesta, porque el tiempo se encarga de poner a cada quien y a cada cosa en su justo lugar.
   Al elegir quedarse callado por mantener la dignidad del silencio, no es debilidad ni cobardía, sino madurez y autocontrol emocional. 
   Así que, sin más preámbulo, LA DIGNIDAD DEL SILENCIO, es una acción de fortaleza, autocontrol emocional y resistencia, que implica callar para evitar el desgaste estéril e improductivo en entornos desagradables, proteger la paz mental y evitar el engreimiento de  palabras innecesarias. Además, a aplicar la dignidad del silencio en conversaciones o discusiones estériles, no es callar por cobardía, sino por decisión moral de no participar en habladurías que no conducen a nada… aparte que es un excelente recurso que se puede emplear como escudo frente a humillaciones o a situaciones irrespetuosas.
   Según la filosofía o disciplina estoica, LA DIGNIDAD DEL SILENCIO, representa la fuerza interior, el dominio propio y la sabiduría, entendiendo el callar no como debilidad, sino como una virtud activa para preservar la paz mental frente a provocaciones. Implica escuchar más, hablar lo necesario y dominar la lengua como reflejo de madurez emocional. Además, para quienes práctican la disciplina estoica, elegir no responder a insultos o críticas injustas, demuestra alto dominio emocional y fortaleza, evitando perder la calma por factores externos. 
   En lo personal, voy a fundamental mi opinión en una frase que  se le atribuye a Séneca, uno de los filósofos pilares del estoicismo, cuya cita dice, así: «Prefiero ser dueño de mi silencio, que esclavo de mis palabras». Ciertamente, para quienes cultivan y practican  LA DIGNIDAD DEL SILENCIO, esta frase de Séneca, es una herramienta que permite gozar de autocontrol emocional, sabiduría y poder interior, prefiriendo callar a la disputa inútil. 
   En resumen, LA DIGNIDAD DEL SILENCIO, es la esencia por excelencia de quien domina su mente, convirtiéndose en una respuesta firme y elegante que no requiere justificaciones innecesarias. De modo, que callar es la forma más sabia de evitar conflictos estériles, protegiendo la energía y el propósito inquebrantable personal. 
   Por último, no olvidemos  quienes gobiernan este mundo, son los que guardan silencio. El ejemplo, más emblemático de la era más reciente, es el de aquel bufón que gritaba fuera de control emocional en público: «Vengan por mí, gringos cobardes e m…»  Ante a esa ofensa, qué respondió el hombre más poderoso del Continente Americano,  Donald Trump, que  a la vista está, práctica LA DIGNIDAD DEL SILENCIO,  ¡Nada en absoluto! El resto, es historia conocida por todos.
   Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
   ¡Un abrazo desde la distancia, lleno de paz e infinitas bendiciones!
 Por Fredis Villanueva.