LA AMABILIDAD
En mi reflexión de la semana comienzo por decir, que una de las mejores frases de amabilidad que he leído es del filósofo griego, Aristóteles, la misma dice así: «Solo una persona bien educada puede entender un pensamiento diferente al suyo, sin necesidad de aceptarlo». Pues bien, para que tengamos una pequeña idea de Aristóteles, él fue uno de los pensadores más influyentes en la historia de la humanidad. Su modo de ver la vida, a raíz de las contribuciones que realizó a la filosofía, son un legado que perdura hasta el día de hoy a través de sus célebres e inspiradoras frases… Cuán importante sería que pudiésemos imitarlo en nuestras acciones cotidianas.
Así que, sin más preámbulos, LA AMABILIDAD es un valor social que se basa en el respeto y el afecto en nuestra forma de relacionarnos con los demás, de manera positiva y armónica. Además, la amabilidad es fundamental para una buena convivencia en la sociedad, la cual se refleja en nuestros actos diarios, a través de la satisfacción, armonía y felicidad, no sólo para el receptor, sino también, para el emisor…
Por otro lado, ser amable contribuye a tener una mejor salud. No obstante, es significativo a aclarar que no vayamos a confundir amabilidad con gestos de adulancia o debilidad, sino como signos de relaciones de fuerza y generosidad, fundamentado en el bienestar, tanto del que lo recibe, como del que lo da. De manera, que la amabilidad puede llegar a ser el primer paso para crear un ambiente positivo y fomentar una excelente conexión interpersonal.
Hay un estudio que realizó el Sistema de Salud Estadounidense, el cual tituló: The Science Benhind Kindness and How It’s Good for Your Health, -que traducido al español, más o menos, dice así,- (La Ciencia Detrás de la Amabilidad y Lo Bueno que es para Nuestra Salud), que nos demuestra que practicar la amabilidad, aumenta la producción de oxitocina, dopamina y serotonina, las cuales son neurotransmisores relacionados con el bienestar. Además, reduce el estrés, mejora el ritmo cardíaco y promueve la longevidad.
Así que, estás conclusiones respaldan absolutamente la idea de que ser amable, no es solamente un valor social, sino también, que contribuye a una mejor salud física y emocional y, por ende, a una mejor calidad de vida.
Ahora que estamos un poco más claro de lo que significa practicar con satisfacción la amabilidad, utilicemos los recursos que están a nuestro alcance para cultivarla, día tras día, en nuestro ambiente como una forma de mejorarlo.
Gracias por leerme, pronto nos volveremos a leer, Dios mediante. Les recuerdo que sus comentarios me ayudan a mejorar.
¡Un abrazo lleno de bendiciones!
Por Fredis Villanueva


