Costa OrientalPolítica

Juan Barreto invitó a reinstitucionalizar y alejarse del oportunismo

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El político Juan Barreto, invitó a “reinstitucionalizar, alejarse del oportunismo inmediatista, electoralismo y la candidaturistis. Construir un relato que entronque lo táctico con lo estratégico y marcar un camino. La salida es con el pueblo y desde el pueblo”.

Durante una entrevista radiofónica en la costa oriental falconiana, Barreto dijo que la confrontación política que profundizó la ya avanzada crisis generalizada, se llevó a cabo en el terreno extraconstitucional y esto afectó al tejido social al punto de liquidar y debilitar a las instituciones en su legitimidad.

La élite política en el poder adoptó una línea defensiva que la radicalizó, sectarizó y dogmatizó hacia una deriva autoritaria. Esto también ocurrió en las oposiciones como acto reflejo, en la misma medida que se profundizó la confrontación las oposiciones se fueron desnacionalizando, hasta el punto que muchos de sus dirigentes y estructuras pasaron a ser agentes pagados y agencias políticas no nacionales, cediendo su capacidad de hacer política a intereses no nacionales, a juicio de Barreto.

El sistema normativo en toda su pirámide, se desdibujó y redujo reconcentrándose en la figura de la institución presidencial. La corriente dominante en el poder logró su objetivo de sostenerse profundizando su control del Estado, aboliendo la separación de poderes y adoptando las formas de control y contención del absolutismo.

Estado-Gobierno-Partido-Fuerza Armada se confunden en un enjambre de mediaciones, interacciones y solapamientos que no deslindan a uno y otro espacio, planteó Barreto.

Surge así una línea de mando vertical que sujeta a todos los espacios de toma de decisiones alrededor de un centro de mando, de esta forma, todas las instituciones pasan a ser una sola institución y el centro de comando absorbe todas las funciones del aparato estatal.

Para Barreto, esta fuerza gravitatoria penetra todo el tejido social anulando la iniciativa de partidos y movimientos, los cuales quedan sujetos y subordinados al “Dictac” del mando supremo.

El movimiento de esta torsión institucional estrangula las iniciativas y el surgimiento de cualquier vocería que pretenda ser distinta y su fuerza de gravedad reconcentra en una nueva lógica en el marco de derechos, cercenando los espacios democráticos.

Esta manera de hacer política obedece a una lógica centralizadora que percola aguas abajo permitiendo su reproducción en todas las micro instancias de poder.

Es esto lo que hemos llamado el modelo de “Patrimonialismo Despótico”, en donde el que ostenta el poder se siente dueño de él y lo ejerce de manera arbitraria, entendiendo que solo debe rendir cuentas a su superior inmediato y a la máxima fuente de poder concentrado en la elite dominante.

Esto hace que el militante sea a su vez funcionario que cumple discrecionalmente una misión y su responsabilidad no es de carácter público, sino que fue privatizada y corporativizada. La única instancia de debate se reduce a la cúpula corporativa y todo lo demás es régimen de sumisión y obediencia, sentenció Barreto.

Francisco Chirinos
CNP 9966