Opinión

J. M. Cruxent, padre de la arqueología científica en Venezuela

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Cuando J. M. Cruxent recibió el Premio Nacional de Ciencias en 1987, lo dedicó al Estado Falcón como un generoso reconocimiento a la tierra que tanto le había brindado: “En mi carrera –dijo en aquella ocasión–, la mayor satisfacción la he encontrado en los años de mis investigaciones en territorio falconiano. Me he hecho en Falcón. Se lo debo a esta tierra. Verdaderamente, porque yo soy un provinciano y por retruque el premio pertenece a Falcón, a su Universidad y a los corianos.” Pensamiento nacido del corazón de un hombre ardientemente enamorado de esta Tierra de Gracia. En palabras del Jurado Calificador, la contribución del profesor José María Cruxent se transparenta en “una amplia y constante trayectoria de científico, investigador y docente; sus contribuciones en el ámbito de la arqueología  y de la antropología; por la continuidad del esfuerzo creador en el marco de las Ciencias Sociales y Humanísticas; por su contribución pionera en la en la creación de instituciones científicas de investigación y docencia; por su presencia generosa en la formación de varias generaciones de científicos e investigadores y por el amplio esfuerzo de integrar conocimientos provenientes de distintas ramas de la ciencia.”

La exploración es la “acción y efecto de reconocer, examinar o registrar una cosa o un lugar” y explorar es “reconocer o averiguar con diligencia una cosa.” José María Félix y Francisco de Paula Cruxent Roure (Sarrià, Barcelona, España, 16 de enero de 1911) fue el nombre con el que lo bautizaron sus padres. Llegó a Venezuela en 1939, exiliado de la Guerra Civil Española, en la que combatió en las filas republicanas en el Frente de Teruel. J. M. Cruxent –como firmaba sus obras científicas y artísticas– ha sido por antonomasia el explorador moderno de Venezuela. La exploró en la geografía y en el tiempo, en la memoria encriptada en los objetos y en la memoria de los pueblos. Destaquemos el rasgo más singular de las inquietudes científicas de Cruxent: su sentido estético.  El gusto por el dato, por el informe científico, por la descripción exacta, presentes están en sus trabajos; empero, sus inquietudes artísticas, incluso filosóficas, son fibra permanente en su obra. Su perseverancia aguda y tenaz se patenta en el estudio atento de nuestro pasado más remoto y de su lenguaje artístico, en su ser prístino y esencial. La obra capital de Cruxent, en co-autoría con Irving Rouse, arqueólogo de la Universidad de Yale, intitulada Arqueología Cronológica de Venezuela, publicada por primera vez en 1958, va de la mano de ese sentido genuinamente artístico y científico. Se trata de una obra clásica, de consulta obligada en los estudios de la venezolanidad.

  1. M. Cruxent nació en España; ese fue su nacimiento físico. El Cruxent intelectual y espiritual se gestó laboriosamente en Venezuela: “En Venezuela me abren las puertas –dijo Cruxent en alguna ocasión–, me abren el corazón. Aquí encuentro lo que vine a buscar, porque vine como un inmigrante español que huía de la dictadura de Franco. Por todo eso yo le prometí a Venezuela darle su prehistoria, porque no la tenía, lo que había aquí sobre este tópico era muy poco. Venezuela me dio vida, me dio ilusión, ganas de vivir. Yo creí necesario cumplir con un deber, dar lo poco que sabía, yo venía a eso… Y cumplí.”

En suelo falconiano, en Santa Ana de Coro, ancestral Curiana de los Caquetios, Cruxent cambió de paisaje el 23 de febrero de 2005. Días antes, leímos al maestro algunas líneas que nublaron aquellos ojos celestes que tantos horizontes habían visitado; estas son unas pocas de aquellas palabras: “La vida y la obra de José María Cruxent trascurren armoniosas, sin disonancias, por un mismo cauce de equilibrio, reflexión, sencillez y refinamiento. Su actitud vital y su postura artística se hermanan en un todo, que no es sino el resultado intencionado de una labor profunda, cuyo fruto ha sido una obra genuina, libertaria. La vivencia ancestral y la modernidad son dos luces que en Cruxent unen sus fulgores para dar nacimiento a una constelación de obras compuestas con la minuciosidad de un orfebre y la pasión de un aeda.” La vida, la obra y el legado de Cruxent son la Arqueología de los Sueños en la Tierra de Gracia de un presente y un futuro al que llamamos Venezuela.

 Dr. Camilo Morón.

Profesor de Arqueología I & II (UNEFM).

Editor de Bacoa & Cruxentiana.