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Hambre, enfermedades y abandono estatal: los adultos mayores luchan por sobrevivir en Venezuela

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El envejecimiento en Venezuela dejó de ser una proyección demográfica para convertirse en una realidad acelerada y visible en las calles, hospitales, hogares y centros de atención social del país. Mientras millones de jóvenes migraron durante la última década, el peso poblacional de los adultos mayores aumentó en medio de una crisis humanitaria compleja que deterioró los sistemas de salud, seguridad social y atención pública. Datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) de 2025 y de la Asociación Civil Convite muestran que la nación atraviesa una transición demográfica para la cual no está preparada. El país envejece rápidamente, pero sin políticas públicas integrales que permitan garantizar una vejez digna.

Actualmente, existen 51 adultos mayores por cada 100 menores de 15 años, de acuerdo con la Encovi 2025, que reseña además que los adultos mayores y los dependientes infantiles representan juntos 65 personas dependientes por cada 100 venezolanos en edad activa. El estudio también reveló que 35% de los hogares venezolanos están integrados únicamente por adultos mayores, ya sea parejas de ancianos o personas mayores viviendo solas.

La encuesta muestra un envejecimiento acelerado de la población| Foto Encovi 2025

La situación evidencia un cambio profundo en la estructura poblacional del país y en las necesidades sociales derivadas de esa transformación. Sin embargo, especialistas y representantes de organizaciones sociales coinciden en que la institucionalidad pública permanece desconectada de esta realidad, pues los adultos mayores enfrentan hoy día pensiones insuficientes, dificultades para acceder a alimentos y medicamentos, deterioro hospitalario, falta de infraestructura adecuada y profundos problemas de salud mental asociados a la soledad y el aislamiento.

Luis Francisco Cabezas, director de Convite, advirtió que Venezuela enfrenta un proceso de envejecimiento acelerado sin haber construido previamente sistemas sólidos de protección social. «El país envejece sin riqueza y sin capacidad institucional suficiente para atender a los adultos mayores”, dijo en una entrevista para El Nacional.

La migración aceleró el envejecimiento en Venezuela

Especialistas coinciden en que la migración masiva de venezolanos modificó la estructura poblacional del país. La salida de millones de jóvenes redujo el peso relativo de la población económicamente activa y aumentó proporcionalmente la presencia de adultos mayores dentro de la pirámide demográfica.

Encovi 2025 indicó que actualmente uno de cada siete venezolanos es adulto mayor y que cerca de 14% de la población supera los 60 años. Venezuela dejó de ser el país predominantemente joven que durante décadas caracterizó a América Latina, por lo que las necesidades de cuidado, atención médica y acompañamiento crecerán progresivamente en los próximos años.

La ONG Convite también alertó sobre el fenómeno. Su director general señaló que Venezuela se encuentra en “plena transición demográfica” y que actualmente existen entre 3,8 y 4 millones de adultos mayores en el país.

La organización estima que alrededor de 400.000 adultos mayores viven solos, una cifra que representa aproximadamente 9% de esta población. Estas cifras también están relacionadas con la migración: padres y abuelos que quedaron solos luego de que sus hijos migraran, ancianos que dependen de remesas para sobrevivir, adultos mayores sin redes de apoyo familiar y hogares donde únicamente viven personas de avanzada edad.

Pedro García, presidente de la Asociación de Educadores Jubilados y Penionados de la Región Capital, también señaló que muchas familias migrantes optaron por sacar del país a sus padres y abuelos debido a la imposibilidad de cubrir necesidades básicas dentro de Venezuela. “Muchos jóvenes se llevaron a sus padres porque aquí se mueren”, sostuvo.

Sin embargo, esta tendencia parece estar cambiando. Alrededor de 7% de los hogares venezolanos consultados por la Encovi afirmó haber recibido migrantes retornados en el último año; 25% de ellos son niños, niñas y adolescentes, mientras que 19% son adultos mayores. La investigación sugiere que este comportamiento refleja el retorno de personas dependientes económicamente que requieren redes de apoyo en Venezuela.

Aunque el retorno de adultos mayores representa una fracción pequeña del total de migrantes, tiene un impacto significativo en la estructura y dinámica de los hogares venezolanos, caracterizándose principalmente por un aumento en la carga de cuidado y dependencia.

La mayoría de los migrantes que retornan son adultos mayores | Foto Encovi 2025

Pensiones insuficientes y deterioro de la seguridad social

Uno de los problemas más graves señalados por jubilados y especialistas es el deterioro del sistema de seguridad social. En la actualidad, los pensionados del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) y los de Amor Mayor cobran mensualmente un monto base de 130 bolívares (aproximadamente (0,25 centavos de dólar), una cifra anclada al salario mínimo oficial. Además, reciben un complemento llamado Bono contra la Guerra Económica, el cual se deposita de forma progresiva a través de la Plataforma Patria, que aumentó a 70 dólares según la tasa oficial del Banco Central de Venezuela.

“Es una pensión prácticamente eliminada. Son menos de 0,25 dólares”, afirmó García a El Nacional.

El dirigente sostuvo que la situación viola principios constitucionales relacionados con el derecho a una pensión equivalente al salario mínimo y criticó la sustitución de ajustes salariales por bonos discrecionales que no generan beneficios laborales ni garantizan estabilidad económica. También denunció que existen diferencias entre distintos grupos de jubilados y pensionados, además de exclusiones en pagos de beneficios otorgados a trabajadores activos.

La mayoría de los pensionados, explicó, no recibe beneficios complementarios y depende exclusivamente de ingresos insuficientes para cubrir alimentación, transporte, salud y servicios básicos.

Luis Cano, representante del Comité de Derechos Humanos para la Defensa de Jubilados, Pensionados y Adultos Mayores, coincidió en que la precarización económica convirtió la vejez en Venezuela en una experiencia marcada por la sobrevivencia.

Aseguró que muchos adultos mayores deben continuar trabajando informalmente para poder alimentarse o costear medicamentos, mientras que otros -al menos 63%, según Convite- dependen exclusivamente de ayuda familiar o remesas para sobrevivir. “El adulto mayor dejó de descansar. Ahora tiene que salir a rebuscarse para sobrevivir”, afirmó en declaraciones al medio.

Un reciente informe publicado por Convite destacó que, por primera vez, el número de adultos mayores que trabaja (55%) supera al de quienes están inactivos. 23% labora en la economía informal y la principal motivación es complementar ingresos insuficientes para comida y medicinas. 53% de los encuestados percibe un ingreso total de 100 dólares o menos al mes, mientras que el 82% reporta que sus gastos superan lo que percibe.

Los adultos mayores deben trabajar para sobrevivir en Venezuela| Foto Convite

El deterioro de la salud golpea a los adultos mayores

El envejecimiento en Venezuela ocurre además en medio del colapso del sistema sanitario. Los adultos mayores enfrentan dificultades para acceder a consultas médicas, cirugías, tratamientos especializados y medicamentos de alto costo.

Pedro García explicó que muchos ancianos no pueden hacerse estudios clínicos porque los hospitales carecen de equipos e insumos. “Hay adultos mayores muriéndose por falta de atención médica”, afirmó.

La Envovi reseñó que los adultos mayores de 60 años reportan principalmente problemas de tensión (35%), seguidos de afecciones del sistema óseo y articulaciones (9%) y diabetes (8%). Aunque 90%, de acuerdo con Convite, acude al sistema de salud público en busca de atención médica, dadas sus severas deficiencias (62% carecen de insumos), alrededor de 68% de los pacientes debe comprar la totalidad de sus medicamentos, lo que implica costos imposibles de cubrir para jubilados y pensionados.

Además, según datos de Convite, 86% no posee póliza de salud, principalmente por falta de recursos, lo que deja a casi todos los adultos mayores desprotegidos ante emergencias o tratamientos costosos, obligándolos a recurrir a sus limitados ingresos para costear la atención.

“Un cateterismo puede costar miles de dólares porque el paciente debe llevar todos los insumos”, denunció García.

Pedro García, presidente de la Asociación de Educadores Jubilados y Pensionados de la Región Capital | Foto Archivo

Los datos analizados por la asociación civil muestran además que una proporción importante de adultos mayores presenta dificultades visuales, problemas auditivos y limitaciones de movilidad. “Más de un millón de personas tienen dificultades para oír y no pueden comprar audífonos porque son costosos”, afirmó el representante de los educadores.

Sobre esto, Cabezas advirtió que el envejecimiento en Venezuela ocurre sin que exista un sistema de salud adaptado para responder a las necesidades de la población adulta mayor.

La alimentación se convirtió en una emergencia

La inseguridad alimentaria es otro de los factores que afecta severamente a los adultos mayores venezolanos. Encovi y Convite advirtieron que muchos hogares con adultos mayores enfrentan dificultades para acceder a alimentos suficientes y nutritivos.

De acuerdo con Convite, 73% ha tenido que comprar alimentos de menor calidad y costo, mientras que 32% ha consumido vísceras, piel o huesos como sustituto de proteínas de mayor calidad debido a restricciones económicas. Cabe destacar que 89% se abastece en mercados populares y 48% depende parcialmente de las bolsas CLAP, aunque su contenido suele durar menos de 15 días.

En este punto, García señaló que la alimentación debería ser la principal prioridad de cualquier política pública dirigida a la población mayor. “La alimentación es el combustible. Si no nos alimentamos, los demás derechos son letra muerta”, expresó.

El dirigente relató que numerosos jubilados dependen de familiares o remesas para poder comer. “No tenemos comida mientras esperamos el bono mensual”, afirmó.

Luis Cano sostuvo que la precariedad económica obliga a muchos adultos mayores a reducir comidas —al menos 52%, de acuerdo con Convite—, eliminar proteínas de la dieta o depender de ayudas comunitarias.

Los adultos mayores recortan sus porciones y dejan de comer proteínas | Foto Convite

Entre las propuestas planteadas por organizaciones de jubilados para atacar este inconveniente de manera inmediata figura la creación de comedores populares para adultos mayores en parroquias y comunidades vulnerables. Garantizar una alimentación balanceada, destacó García, permitiría además disminuir complicaciones de salud y enfermedades asociadas a la desnutrición.

Soledad: “la principal enfermedad” de los adultos mayores

Uno de los problemas más reiterados por especialistas y representantes de jubilados es el impacto emocional del envejecimiento en medio de la crisis. La migración de hijos y familiares, sumada a las dificultades económicas y el deterioro de la vida comunitaria, incrementó los cuadros de depresión, ansiedad y aislamiento.

Convite alertó que dos de cada tres adultos mayores han sentido ansiedad o preocupación recientemente, y más de la mitad ha experimentado sentimientos de tristeza. Además, 85% percibe que el mercado laboral venezolano es «edadista» (discrimina por edad), mientras que dentro del sistema de salud, 38% ha sentido discriminación alguna vez por su edad.

García calificó la soledad como “la principal enfermedad” de los adultos mayores venezolanos. “Muchos ancianos solo quieren conversar con alguien”, afirmó tras señalar que muchos prefieren permanecer en residencias geriátricas o casas de abrigo únicamente para combatir el aislamiento.

«Aquí se están muriendo los viejos de depresión, de desnutrición, de falta de medicinas», manifestó Cano, añadiendo que el aislamiento es un factor determinante: «Cuando te encierras en un apartamento solo, la gente se deprime y termina falleciendo».

Ambos dirigentes sindicales coincidieron en que el apoyo emocional es vital. «El adulto mayor necesita mucho cariño, mucho cariño. A veces ni siquiera lo que necesita son cuestiones materiales, solo apoyo, alguien que lo escuche», agregó Cano.

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Luis Cano, coordinador del Frente Amplio Unido por los Jubilados y Pensionados y representante de la Red Sindical Venezolana, destaca el drama que viven los adultos mayores que se encuentran solos en Venezuela | Foto Federico PARRA / AFP

Sobre este punto, Luis Cabezas advirtió que la salud mental de la población mayor es uno de los temas menos abordados dentro de las políticas públicas venezolanas, donde se destaca la ausencia de programas de acompañamiento emocional y atención psicológica para personas mayores.

«A nosotros nos ha venido preocupando de manera importante el incremento, por ejemplo, de los suicidios de personas adultas mayores. La soledad puede ser un detonante del deterioro de la salud emocional de las personas adultas mayores. Otro riesgo tiene que ver con que muchos han fallecido producto de emergencias médicas debido a que, al vivir solos, no son atendidos de inmediato», señaló el director de la asociación civil.

El experto también indicó que otro de los principales riesgos que sufren los adultos mayores al vivir solos es la violencia. «Tienden a ser personas de hábitos rutinarios, es decir, salen a la misma hora, recorren la misma ruta, van para el mismo quiosco, compran algo y se regresan. Eso los hace, digamos, un blanco fácil de lo que puede hacer la delincuencia», dijo.

Ciudades e infraestructura no adaptadas a los adultos mayores

Otro de los problemas señalados por especialistas y organizaciones sociales es la falta de infraestructura adecuada para una población envejecida. Escaleras, aceras deterioradas, transporte público deficiente y ausencia de accesibilidad dificultan la movilidad de adultos mayores y personas con discapacidad.

García aseguró que ni las ciudades ni los pueblos venezolanos están preparados para atender a una población cada vez más envejecida. “Muy pocas alcaldías, por ejemplo, hacen infraestructura apropiada para los adultos mayores”, señaló y mencionó además las dificultades que enfrentan ancianos en estaciones de Metro de Caracas cuando las escaleras mecánicas están dañadas.

Luis Cano coincidió en que la falta de accesibilidad limita la movilidad y autonomía de miles de personas mayores, mientras que Cabezas denunció la existencia de barreras arquitectónicas que impiden a las personas mayores disfrutar de los espacios públicos, lo cual considera una forma de discriminación.

A esta situación se suma la crisis de los servicios públicos. De acuerdo con Convite, 84% de los adultos mayores sufre interrupciones en el servicio eléctrico; en 60% de los casos, los cortes duran entre 1 y 6 horas diarias. En cuanto al agua, 87% reporta suministro irregular, 65% considera que no tiene acceso a agua segura y 17% de los hogares no realiza ningún tratamiento al agua antes de consumirla. Y sobre el gas doméstico, 64% reporta fallas en el suministro y 32% pasa más de un mes sin poder recargar sus cilindros.

«Mientras una persona joven puede cargar un bidón de agua ante la escasez, para alguien de 80 años que vive solo es casi imposible «carretear» un balde por escaleras o colinas. Además, la falta de luz aumenta significativamente la probabilidad de caídas y accidentes. Ha habido casos trágicos de adultos mayores que han muerto calcinados tras quedarse dormidos con velas encendidas durante los apagones», destacó el director de Convite.

La crisis de los servicios públicos afecta de manera diferenciada a los adultos mayores | Foto RONALDO SCHEMIDT / AFP

Cano definió el vivir sin agua y sin luz, especialmente bajo temperaturas extremas como en el estado Zulia, como un generador de estrés y angustia crónica para la población mayor.

Las dificultades económicas también afectan el acceso de los adultos mayores al transporte. Aunque la legislación contempla beneficios para pensionados, jubilados denuncian que frecuentemente conductores se niegan a aceptar tarifas preferenciales. “Ahora ven a un viejito y pasan de largo”, afirmó Pedro García.

Las organizaciones también cuestionan el impacto de tarifas de electricidad, agua, telefonía y servicios bancarios sobre personas con ingresos mínimos. Luis Cano denunció, por ejemplo, que el servicio eléctrico aumenta mensualmente porque las tarifas están ancladas al valor del dólar del Banco Central de Venezuela, mientras que las pensiones permanecen estancadas.

Ante esto, aseguró, muchos pensionados deben escoger entre comprar alimentos, medicinas o pagar servicios básicos.

La digitalización de servicios y el bloqueo de medios de comunicación también representan obstáculos para muchos ancianos. García señaló que numerosos adultos mayores tienen dificultades para manejar plataformas digitales, sistemas bancarios y herramientas tecnológicas necesarias incluso para cobrar bonos o acceder a información.

También explicó que el cierre de periódicos impresos afectó espacios de lectura y recreación utilizados tradicionalmente por adultos mayores. “Hasta eso nos quitaron”, afirmó tras explicar que muchos ancianos no comprenden el uso de herramientas tecnológicas necesarias para acceder a páginas web o plataformas digitales.

«Venezuela no está preparada para envejecer»

Luis Cabezas advirtió que Venezuela carece de políticas públicas integrales orientadas a responder al envejecimiento poblacional. A su juicio, el país enfrenta una transición demográfica acelerada sin planificación institucional ni inversión social suficiente.

Entre las principales carencias, mencionó: debilidad del sistema de seguridad social, colapso del sistema sanitario, ausencia de programas de cuidados prolongados, déficit de atención geriátrica, falta de infraestructura adaptada y escasez de programas de alimentación y acompañamiento.

«Venezuela no está preparada para envejecer», manifestó el director de Convite.

En julio de 2024 el Ejecutivo ordenó la creación del Ministerio del Poder Popular para los Adultos y Adultas Mayores, Abuelos y Abuelas de la Patria, al que se adscribieron el Ministerio el Instituto Nacional de Servicios Sociales y la Gran Misión en Amor Mayor Venezuela. De acuerdo con una nota de prensa publicada en ese entonces, la función de este organismo estaría enfocada en la rectoría de las políticas públicas asociadas a las «casas de abuelos y abuelas, salud y alimentación, protección social integral, y organización de abuelos y abuelas de la Patria».

En mayo de este año, desde dicho ministerio se impulsaron las llamadas Brigadas de Atención Integral para el Adulto Mayor, con el objetivo de identificar, censar y evaluar a ancianos en situación de vulnerabilidad y así brindar atención médica, medicamentos, alimentación y recreación. Aunque la iniciativa puede considerarse un paso positivo en la atención de los adultos mayores venezolanos, a través de redes sociales muchos ciudadanos denunciaron que el alcance sigue sin ser suficiente y que en muchas comunidades de difícil acceso esta ayuda no ha llegado.

Frente al deterioro de las condiciones de vida, organizaciones sociales, jubilados y pensionados plantearon propuestas dirigidas a enfrentar el envejecimiento en Venezuela. Estas medidas, según García y Cano, han sido presentadas ante entes del Estado venezolano sin obtener respuestas concretas.

Algunas de las medidas se enfocan en la recuperación de pensiones ajustadas al costo de vida, en programas de alimentación para adultos mayores, la restitución de medicamentos de alto costo, creación de centros de cuidados paliativos, atención psicológica y recreativa, transporte gratuito, eliminación de impuestos para productos esenciales y tarifas preferenciales de servicios públicos.

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Recuperar las pensiones y la seguridad social es primordial para garantizar calidad de vida a los adultos mayores en Venezuela| Foto RONALDO SCHEMIDT / AFP

Por otra parte, Convite ha impulsado un Plan Nacional de Envejecimiento como una respuesta necesaria ante la ausencia de un sistema de seguridad social real en Venezuela. Cabezas señaló que es urgente depurar la data de pensionados y entablar una discusión profunda que involucre a sectores políticos, sindicatos, cámaras productivas y organizaciones de base de los propios pensionados, con el objetivo de adaptar el sistema al proceso de envejecimiento poblacional que vive el país.

El plan contempla que las enfermedades crónicas (como diabetes e hipertensión) sean integradas formalmente en los protocolos de respuesta humanitaria, evitando que los adultos mayores sean relegados frente a otras poblaciones. Mientras que, ante la dificultad de movilidad, se proponen mecanismos para que el personal de salud (médicos y enfermeras) haga visitas casa por casa, especialmente para atender a personas encamadas o con discapacidad que no pueden trasladarse a un hospital.

Convite también sugiere reactivar los hogares de cuidado diario, un exitoso modelo para liberar a los adultos mayores de la carga de cuidar a sus nietos, una responsabilidad que muchas veces se les impone mediante un «chantaje emocional», así como también establecer programas como «Juventud Prolongada en Casa», donde adultos mayores con capacidades se formen para brindar compañía y asistencia a otros pares con mayores limitaciones.

Cabezas enfatizó que este plan no puede ser cubierto solo por la sociedad civil o las iglesias, sino que debe ser una política pública con asignación de recursos, legislación y capacidad técnica, ya que es una garantía constitucional que el Estado debe cumplir.

Representantes de jubilados y organizaciones sociales coinciden en que el envejecimiento en Venezuela dejó de ser únicamente un fenómeno demográfico y se convirtió en una emergencia social. La combinación entre pobreza, deterioro institucional, colapso sanitario y ausencia de protección social coloca a millones de adultos mayores en una situación de extrema vulnerabilidad.

García advirtió que, de no implementarse medidas urgentes, aumentarán las enfermedades, la pobreza extrema y la mortalidad entre ancianos. “Vamos a ver más adultos mayores en las calles buscando comida o sobreviviendo como puedan”, manifestó.

Luis Cano coincidió en que la situación de jubilados y pensionados representa una de las expresiones más visibles de la crisis venezolana. También afirmó que garantizar condiciones dignas para los adultos mayores debería convertirse en prioridad nacional ante el envejecimiento progresivo de la población.

Mientras tanto, especialistas advierten que el país seguirá envejeciendo aceleradamente durante los próximos años. Para Convite y las organizaciones de jubilados, el desafío no es únicamente demográfico. También implica reconstruir sistemas de protección social capaces de garantizar salud, alimentación, seguridad económica y dignidad para millones de venezolanos que envejecen en medio de la precariedad.

El Nacional