Graterol: Sismo develó fallas en una Tucacas que hay que reconstruir con visión de futuro
A juicio del dirigente y ex-preso político falconiano, José Gregorio «Goyo» Graterol, los acontecimientos derivados del terremoto del 24 de junio, que afectó diversas zonas del centro-occidente del país, y particularmente sus consecuencias en Tucacas con el colapso del edificio La Mar Suite, dejaron al descubierto una realidad ignorada durante años: la vulnerabilidad de nuestro modelo de crecimiento urbano.
La pérdida de vidas humanas y el profundo dolor que dejaron estos hechos obligan a asumir una responsabilidad colectiva: hacer todo lo necesario para que una tragedia similar no vuelva a repetirse. Para ello, resulta indispensable construir un municipio más seguro, ordenado y preparado para enfrentar los riesgos del futuro, expresó el diputado de la Asamblea Nacional del 2015.
Graterol cree que las emergencias no sólo ponen a prueba la capacidad de respuesta institucional; «también revelan las fortalezas y debilidades de la planificación territorial, la infraestructura y los mecanismos de control urbano. Tucacas tiene hoy la oportunidad de iniciar una nueva etapa de desarrollo basada en la prevención, la sostenibilidad y la protección de la vida humana».
Su ubicación geográfica, riqueza ambiental y potencial turístico convierten a Tucacas en uno de los principales destinos del país. Sin embargo, estas fortalezas exigen políticas públicas que armonicen el crecimiento urbano con la conservación ambiental, la gestión del riesgo y la seguridad de las edificaciones, advirtió.
Urge actualizar el Pdul
Goyo Graterol pensaba que emociones más fuertes que las vividas cuando un piquete policial del régimen lo interceptó una noche de diciembre del 2024, en la vía Coro-Punto Fijo, para enviarlo directo al Helicoide, donde pasó siete meses, no las volvería a experimentar tan pronto. Pero el doblete sísmico del 24 de junio lo tomó por sorpresa de nuevo en la vía, esta vez entrando a Caracas.
«El movimiento telúrico en plena marcha movía los vehículos a punto de vuelco en la autopista Valle-Coche». Lo que vino después fue buscar dónde dormir en una ciudad llena de altos edificios, varios de éstos derrumbados en San Bernardino y Los Palos Grandes. «Buscamos un estadio donde pudiéramos pasar la noche pero todos los accesos estaban bloqueados», contó para luego agregar que un pariente de su acompañante vehicular les dio alojo por esa noche «en una casa».
Al siguiente día, Graterol emprendió el regreso desde Caracas hasta su casa, en Coro, pero al pasar por Tucacas encontró, con asombro, una montaña de escombros de lo que hasta el día anterior fue el edificio La Mar Suite.
En ese momento entendió que no debía «seguir de largo». Se detuvo y durante días y noches permaneció allí, ante una realidad que a ratos parecía increíble, de gente atrapada en las ruinas y un caos total. Ayudó, o colaboró en lo que pudo hasta que, finalmente retomó su itinerario a Coro. Por el camino, las imágenes dantescas, como látigo a la conciencia política, lo hicieron reflexionar: «Esta tragedia deja al descubiero políticas erradas de planificación urbana. Hay que mejorarlas de forma urgente para reconstruir una Tucacas con visión de futuro», se dijo el también abogado.
Resulta indispensable revisar y actualizar el Plan de Desarrollo Urbano Local (Pdul) de Tucacas, así como aprobar ordenanzas modernas que regulen el uso del suelo, las densidades poblacionales, las alturas permitidas, las áreas de protección ambiental y las zonas de riesgo. El desarrollo urbano no puede medirse únicamente por la cantidad de edificaciones o el crecimiento económico, sino por la capacidad de la ciudad para proteger a sus habitantes, puntualizó.
Agregó que las futuras normas municipales deben incorporar criterios de construcción acordes con las condiciones sísmicas y costeras del municipio, exigir estudios geotécnicos y estructurales para nuevos proyectos, fortalecer las inspecciones técnicas y promover evaluaciones periódicas de las edificaciones existentes, especialmente las destinadas a usos residenciales, hoteleros y turísticos.
Proteger el ambiente
Asimismo, es imprescindible consolidar políticas de protección ambiental que preserven manglares, humedales, playas y demás ecosistemas costeros, no sólo por su valor ecológico, sino porque constituyen barreras naturales frente a amenazas y uno de los principales activos para el desarrollo turístico y económico de Tucacas, recomendó.
«El fortalecimiento de la infraestructura pública constituye otro desafío prioritario. Mejorar drenajes, servicios públicos, vías de acceso, espacios públicos y sistemas de atención de emergencias debe formar parte de una estrategia integral orientada a elevar la calidad de vida y fortalecer la competitividad del municipio».
Este proceso requiere la participación de ciudadanos, profesionales, universidades, gremios, organizaciones ambientales y autoridades, para construir una visión compartida sobre el futuro del municipio y garantizar que las decisiones urbanísticas respondan al interés general y al desarrollo sostenible, reiteró Graterol.
Las lecciones
«Las lecciones que deja esta tragedia deben convertirse en el punto de partida para modernizar la normativa urbanística y consolidar una cultura de prevención».
Reconstruir no significa únicamente levantar nuevas edificaciones; significa planificar mejor, ordenar el crecimiento urbano, invertir con responsabilidad y proteger el patrimonio natural.
Tucacas tiene la oportunidad de convertirse en un modelo de ciudad costera sostenible y competitiva, donde el desarrollo económico avance de la mano con la planificación urbana, la protección ambiental y la gestión de riesgo.
Si se toman hoy las decisiones correctas, orientadas a un desarrollo sustentable y ordenado, será posible reducir riesgos y evitar que pérdidas humanas como las recientemente sufridas vuelvan a enlutar al municipio Silva, planteó el dirigente falconiano.
Francisco Chirinos
CNP 9966


