Fredis Villanueva

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Quizá todos o mejor dicho, casi todos, hemos escuchado la frase: “La esperanza es lo último que se pierde”. Ciertamente, la esperanza nos proporciona ese espíritu de vida que nos falta en determinadas ocasiones, a través del optimismo, el amor, la convicción, la solidaridad, el entendimiento, la concordia y la empatía. La esperanza es lo que hace que sigamos adelante, incluso, cuando el camino se nos pone más difícil, ella es, ese sentir que nos brota de lo más profundo de nuestro ser, con esa vocecita que nos dice desde muy adentro: “No dejemos nunca de soñar”. Asimismo, nos recuerda que las tormentas nos hacen más fuerte y nunca duran para siempre… Así que, sin más preámbulo, pasamos a centrarnos en el tema de hoy: La esperanza.

Existen palabras en nuestro diario vivir, que nos hacen sentir bien nada más con escucharlas o pronunciarlas, nos llenan de energía positiva, nos armonizan y nos unen, con la oculta verdad de las cosas. Esperanza es una de esas palabras que todos amamos en secreto, a pesar de no entender del todo su sentido. Nos gusta pensar que siempre habrá una puerta que se abrirá en el último momento y nos salvará del dolor o la desdicha.

La esperanza es la confianza en que las cosas cambiaran para bien, en que les hallaremos una  solución al   problema que se nos presenta y que podemos resolverlo y superarlo, aun cuando en el momento no sea el más ventajoso. Sin embargo, tenemos la fortaleza y le vemos el lado positivo con optimismo, como herramientas para seguir adelante.

La esperanza es un aliento para ponernos en marcha, afanar cada vez con mayor fuerza detrás de un sueño que anhelamos hacer realidad. En la práctica trabajamos, nos movemos y actuamos, porque tenemos la esperanza de lograr el objetivo que nos hemos propuesto o la meta que queremos alcanzar.

Para quienes hemos vivido más de dos décadas trabajando, luchando, soñando con una Venezuela prospera, donde impere la honestidad y la democracia, es importante revivir la esperanza de seguir adelante. Aun en medio de ésta crisis, oscuridad, corrupción y tiniebla, hagamos renacer la luz de la esperanza.

En mi muy humilde reflexión final, pienso que: es muy significativo para la raza humana, que cuando tenemos esos bajones y sentimos que todo llega a su fin, cuando la vida parece haber perdido su esencia y no hay nada más que hacer, recordemos que en ese momento emerge la esperanza como recurso final para inventar un nuevo rumbo, levantarnos, remover el polvo de nuestra ropa, continuar hacia adelante y renovar esfuerzos y así, cumplir con la misión que Dios nos asignó donde prevalezca la felicidad.

Para finalizar, la esperanza es un bien, ya que nos permite vivir con optimismo y alegría, a la vez, nos ayuda a seguir adelante y a reflexionar que cuando el camino se nos pone más es difícil, es porque lo mejor está por venir.

En otro orden de ideas: hoy miércoles 30 de junio, está de cumpleaños mi prima Paula Villanueva, ella está cumpliendo hoy su mejor edad, ni un minuto más, ni un minuto menos. Su edad es su mejor maestro que la ha convertido en esa gran mujer que es: bella, fuerte, valiente y echada pa’lante.

En lo personal, siento orgullo compartir con Paula, la misma sangre, de ella lo más apreciable es que he aprendido mucho sobre su sensibilidad humana. Además, más que mi prima, es como mi hermana y mi gran amiga. ¡Feliz cumpleaños mi prima bella!

Gracias por invertir su valioso tiempo en leerme, ojalá se sienta gratificado por la inversión del mismo.

¡Un abrazo lleno de bendiciones!  ¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!

Fredis Villanueva   

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