Opinión

El tiempo y el después

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El tiempo es inexorable, es nuestro más grande enemigo, es lo único  que no podemos controlar y queramos o no, este pasa muy rápido para nunca más volver. Así pues, que tratemos de eliminar entre nosotros, ese mal hábito de decir: Después lo hago, porque lo más probable es que luego no hay después y muchas veces es por eso, que nuestros sueños se quedan en el limbo del pasado.

Estimados(as) lectores(as) de este prestigioso Diario “La Mañana” de su página Web: www.lamananadigital.com, pensemos por unos minutos en lo siguiente: apenas nos despertamos un lunes bien temprano por la mañana y enseguida ya es de noche, luego en un abrir y cerrar de ojos, es viernes, listo se nos fue la semana; casi de inmediato afirmamos: ¿Verdad? Qué este mes sí se fue rápido… De hecho, el ejemplo más verídico es que mañana se acaba el año,

¿ESO ES CIERTO O NO?  Pero bueno, que les puedo decir, cuando estamos en una tertulia y narramos o nos narran una anécdota o travesura de cuando éramos mozos, concluimos que de eso ya han pasado 30, 40 ó 50 años. Quizá con una dosis de añoranza miramos a nuestro alrededor y nos preguntamos: ¿Por dónde andarán nuestros hijos? Y al reflexionar sobre esa pregunta, nos decimos para nuestros adentros: No podemos dejar de tener a alguien a nuestro lado, porque nuestros hijos, pronto no serán nuestros.

De manera, que en algún momento de nuestro andar por la vida, nos hemos detenido a analizar en todas las cosas que no hemos hecho por pensar en que las haremos después. Entonces, es hora que dejemos de decir “después”… Después lo hago, después le llamo, después le digo, después yo cambio. Dejamos todo para después y no entendemos que después las cosas cambian, luego el tiempo no nos permite regresar.

Estimo importante traer a colocación lo que ya hace cierto tiempo quería exteriorizar: ahora que me encuentro en la última etapa de la vida terrenal, comprendo con mayor claridad que el tiempo es implacable, no admite volver atrás. De modo, que no solo yo, sino usted también estimado(a) lector(a), urgimos e insistimos en excluir de nuestro lenguaje la palabra “después”. No olvidemos, que: Después el amor pasa y el encanto se pierde. Después el día se convierte en noche. Después la prioridad cambia. Después el amor se transforma en odio. Después el café se enfría. Después las buenas relaciones se quebrantan. Después nos volvemos viejos y la vida llega a su final.

En mi muy humilde reflexión final, pienso que el solo hecho en saber que mañana es el último día del año y, por consiguiente, mi última reflexión del año en este prestigioso Diario digital, por lo tanto, le pido a Dios que me dé mucha lucidez para lo que tenga que decir hoy, impere la coherencia y deje aunque sea una pequeña enseñanza. Pues bien, hago una pausa y me quedo solo con mi conciencia, respiro profundo y pienso: No dejemos nada para después, porque en ese espacio de tiempo en la espera que llegue ese después, podemos perder los mejores momentos, experiencias, amigos e, incluso, dejar pasar el mayor amor de nuestra vida.

Para finalizar, me comprometo ante Dios, ante ustedes y ante mí mismo, en seguir preparándome, hasta que mi corazón deje de latir, en mí objetivo de querer aportar mi granito de arena en la búsqueda de que seamos cada día mejores personas y, de esa manera, vivir en un mundo más hermoso. Teniendo como base en no hacerles a los demás, lo que no nos gusta que nos hagan, convivir a diario con nuestro sentido del agradecimiento y  reconocer nuestros errores con humildad.

A mis familiares, amigos(as) y lectores(as), a través de este prestigioso Diario “La Mañana” de su página Web: www.lamananadigital.com, les envió mis mejores deseos para este año nuevo… Desde la distancia un abrazo de: ¡Feliz Año Nuevo 2021!… Dios les bendiga.

Gracias por haber leído el artículo, si le gustó, ayúdame a compartirlo con sus familiares y amigos.

¡Hasta el próximo año, Dios mediante!

Por Fredis Villanueva

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