El «Súper Niño» podría convertirse en la próxima gran prueba para Venezuela
Los pronósticos climáticos internacionales coinciden en que el fenómeno de El Niño se fortalecerá durante los próximos meses y podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados en décadas, un escenario que amenaza con elevar las temperaturas, alterar el régimen de lluvias y poner bajo presión sectores estratégicos de Venezuela como la electricidad, el suministro de agua y la producción agrícola.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) estima una probabilidad cercana al 90 % de que El Niño permanezca activo durante el resto de 2026 y advierte que un evento fuerte incrementa la probabilidad de olas de calor, sequías en algunas regiones y lluvias extremas en otras, dependiendo de la ubicación geográfica.
En Venezuela, los especialistas señalan que uno de los primeros efectos será el aumento de las temperaturas. El meteorólogo Luis Vargas explicó este mismo lunes que agosto ya es uno de los meses más calurosos del año y que la combinación de la declinación solar con El Niño hará que las jornadas sin lluvias se sientan aún más sofocantes.
El calor extremo no solo representa un riesgo para la salud, especialmente entre adultos mayores, niños y personas con enfermedades crónicas. También incrementa el consumo de electricidad por el uso masivo de ventiladores y aires acondicionados, elevando la demanda sobre un sistema eléctrico que todavía enfrenta problemas estructurales.
Precisamente ese fue uno de los puntos abordados por Delcy Rodríguez, quien aseguró que el régimen prepara un plan especial para enfrentar los efectos del denominado “Súper Niño”. Según explicó, el objetivo es fortalecer la generación termoeléctrica para reducir la dependencia de las centrales hidroeléctricas en caso de que disminuyan las lluvias.
Rodríguez informó que el primer eje contempla incorporar 4.800 megavatios adicionales de generación termoeléctrica antes de finalizar el año mediante la recuperación de plantas existentes y contratos firmados con empresas como General Electric. También indicó que ya fueron recuperados 300 de los 600 megavatios perdidos en TermoCarabobo tras el doble terremoto de junio.
La dirigente chavista sostuvo además que las recientes fluctuaciones eléctricas obedecen, a su juicio, a los daños ocasionados por los sismos sobre la infraestructura energética y aseguró que el chavismo busca estabilizar el sistema antes de que El Niño alcance su mayor intensidad.
Sin embargo, la amenaza no se limita al suministro eléctrico. Históricamente, los eventos fuertes de El Niño reducen las precipitaciones en amplias zonas del norte de Sudamérica, lo que puede afectar embalses, ríos y sistemas de abastecimiento de agua, además de generar condiciones favorables para incendios forestales.
El sector agrícola también podría verse comprometido. Menores lluvias y temperaturas más elevadas incrementan el estrés hídrico de cultivos, elevan los costos de producción y reducen la disponibilidad de agua para el ganado. Organismos internacionales advierten que América Latina ya comenzó a preparar planes de contingencia precisamente por los riesgos que representa este episodio de El Niño para la seguridad alimentaria y la infraestructura.
Paradójicamente, El Niño no implica ausencia total de lluvias. La OMM recuerda que este fenómeno altera la circulación atmosférica global y puede provocar precipitaciones intensas e inundaciones en determinadas regiones mientras otras sufren sequías prolongadas.
En el caso venezolano, los expertos insisten en que todavía es prematuro determinar con precisión qué estados recibirán más o menos lluvia durante los próximos meses. Lo que sí consideran altamente probable es que el país experimente temperaturas superiores a las habituales y una mayor frecuencia de eventos meteorológicos extremos.
La Organización Meteorológica Mundial ha pedido a los gobiernos fortalecer los sistemas de alerta temprana, proteger la infraestructura crítica y preparar medidas de adaptación para reducir los impactos sobre la población más vulnerable.
Para Venezuela, el desafío llega en un momento particularmente complejo. El sistema eléctrico aún se recupera de los daños ocasionados por el doble terremoto de junio y el régimen de Delcy intenta, según ellos, reforzar la generación termoeléctrica antes de que el fenómeno climático alcance su máxima intensidad entre finales de 2026 y comienzos de 2027, periodo en el que tradicionalmente El Niño registra sus efectos más fuertes.



