Opinión

El límite de la Inteligencia Artificial

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Douglas Jatem Villa

Algunas inteligencias superiores están tratando hoy de desentrañar   el futuro de visión tan compleja de la humanidad liberal y demócrata que desplazó los autoritarios modelos fascista y comunista.

La libre empresa acabó con la restricción  económica,  las  libertades personales, la libertad de pensamiento y en general la lucha milenaria del hombre lo liberó de la opresión, y si bien se reconoce que no  todo se desenvuelve como  debe ser, que mucha gente padece la pobreza,  ya al menos alguno parecen  conocer lo que es necesario realizar a los fines de corregir y superar  esos problemas,  preservar los derechos humanos, garantizar el voto al ciudadano, establecer el libre mercado y en general posibilitar que el hombre, sus ideas y sus bienes se desplacen  libremente por el mundo.

Sin embargo, el filósofo israelí Yuval Noah Harari aprecia que la gran crisis financiera global de 2008 desilusionó a mucha gente, que se vuelven a pedir muros de contención, que se obstaculiza la migración y los acuerdos comerciales, que se observan gobiernos “democráticos” restringiendo el sistema judicial y la libertad de prensa, e incluso que se califica de traición a oposiciones justificadas. 

Posteriormente en 2016 el voto británico a favor del Brexit y el surgimiento de Trump en Estados Unidos, caso que aun esta por dilucidarse, marcó el incremento de la desilusión con la visión liberal. Esta situación de desorientación con el sistema liberal desarrollado durante la Revolución Industrial por políticos que no pueden comprender las tecnologías nuevas, es reforzada e impulsada por el paso acelerado de la alteración tecnológica, bien representada por la llamada Inteligencia Artificial.

La humanidad luce aproximándose a un momento cuando, entre otras cosas, el ser humano no podrá  comprender la economía, las finanzas;  las  criptomonedas, como el  bitcoin, y otros elementos, podrán hacer necesario que las  diversas transacciones se realicen sin la utilización de  monedas, de dólares;  y se limiten  al intercambio  de  información acerca  de esas  operaciones. 

Más aún, las revoluciones combinadas en lo que se puede considerar información y biología, podrían reestructurar no solo las economías y las sociedades, sino también, e increíblemente, nuestros cuerpos y mentes. En el pasado aprendimos a controlar el mundo externo a nosotros, pero sin contar con la capacidad para controlar el mundo interior.

Hoy existe quien afirma que las revoluciones combinadas, la Inteligencia Artificial, nos capacitan para controlar ese mundo interior, y nos capacitan también para aplicar ingeniería y manufacturar   vida. Se podrá diseñar cerebros, extender la vida y hasta eliminar pensamientos, pero no podremos anticipar las consecuencias porque el ser humano siempre ha sido mejor para inventar herramientas que para utilizarlas.

Será más fácil redireccionar el flujo de las mentes que adivinar lo que ello significará para para nuestra sicología personal, o nuestros sistemas sociales.

Aquí, nuestra inteligencia humana no termina de comprender este proceso y concluye con la interrogante relativa a cuanto menos humano será el hombre.