Opinión

El arte de ser sabio 

Comparte
image_pdfMira en PDFimage_printImprimir
   En mi reflexión de la semana,  comienzo por decir un refrán popular que nos define cuando no tenemos filtros en el hablar, el cual, dice así: «Sabio es el que poco habla y mucho sabe», todos de una u otra manera, nos hemos topado con personas que no paran de hablar, como buscando impresionar a sus interlocutores, pero aquí todos nos conocemos, y hemos escuchado tantas palabras vacías e incoherentes, que ya perdidos la capacidad de asombro, de manera, que estamos claros a quienes pasar por alto e ignorar, sobre todo, a aquellos leones, que aprovechando los carnavales, buscan pasar disfrazados de ovejas.
    Así que, sin más preámbulo, antes de definir el ARTE DE SER SABIO, para entender mejor, mi reflexión de la semana, dentro del contexto de lo que busco exteriorizar, traigo a colocación dos frases, cuyas adjudicaciones se les atribuyen a dos cuarto bate del progreso y evolución de la humanidad. De modo, que haciendo uso de mi limitada didáctica, los mencionaré se acuerdo al orden cronológico, el primero es nada más y nada menos, que el influyente filósofo conocedor de varias materias (polimata), considerado el padre de la lógica, la biología y la ciencias política, me refiero a Aristóteles, él llegó a decir: «El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona»… el otro cuarto bate, es una de las mentes más brillantes que revolucionó la ciencia con sus leyes del movimiento y la gravedad, me refiero al matemático y físico inglés, Isaac Newton, él llegó a afirmar: «Lo que sabemos es una gota de agua, lo que ignoramos es el océano». Tanto la frase de Aristóteles, como la de Newton, nos ofrecen una lección profunda sobre la vida, la sabiduría y el crecimiento personal. Además, ambas citas destacan la importancia de la introspección, para reconocer nuestras limitaciones, pero también, para pedirle a Dios que con su luz, nos ilumine el camino de la sabiduría, la prudencia y la simplicidad. 
   Ahora bien, EL ARTE DE SER SABIO, se fundamenta en equilibrar el conocimiento con la humildad, la experiencia y el silencio. Se define por la capacidad de reconocer nuestra ignorancia, aplicar lo aprendido y entender oportunamente cuando hablar, cuando callarse y cuando alejarse de ciertas situaciones e incluso de personas. De manera, que EL ARTE DE SER SABIO es, ante todo, un camino de autoconocimiento y de acción reflexiva.
   Según la filosofía estoica, EL ARTE DE SER SABIO, es vivir en armonía con la naturaleza racional, diferenciando lo que controlamos, de lo que no podemos controlar, para alcanzar la imperturbabilidad. Esto implica, dominar las pasiones, aceptar el destino con serenidad y aplicar las virtudes de la sabiduría, la justicia, el coraje y la prudencia, en cada momento. 
   En lo personal pienso, a pesar de mis múltiples limitaciones,  que EL ARTE DE SER SABIO, radica en que no es, acumular muchos conocimientos y experiencias, sino más bien, saber utilizar de forma efectiva cada cosa aprendida y, además, saber ignorar con inteligencia todo aquello que no es útil, sino aquello que nos permite crecer como persona y seguir adelante.
   En conclusión, pudiésemos decir que EL ARTE DE SER SABIO, lo podemos resumir en siete palabras que llegó a decir con mucha humildad, el padre de la filosofía occidental, el filósofo griego, Sócrates: «Yo sólo sé que no sé nada». Sin dejar de recordar la frase de Aristóteles: «El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona», y la de Isaac Newton: «Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano». Estas frases, encierran grandes lecciones como pilares fundamentales para cultivar y practicar EL ARTE DE SER SABIO.
   Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
   ¡Un abrazo lleno de paz e infinitas bendiciones!
Por Fredis Villanueva.