Educación y lo demás
Es evidente que el principal y muy grave problema que confronta el pueblo venezolano es el relacionado con su democracia y su libertad, y en general con su nivel de bienestar. No es necesario repetir los trillados cuestionamientos que recaen sobre el régimen chavomadurista.
Esto incluye asuntos nacionales propiamente dichos, como los 6 o 7 millones de venezolanos forzados a emigrar, la ausencia de las instituciones vitales de cualquier país, especialmente las que garantizan la justicia y los derechos humanos; el 94% de venezolanos en pobreza crítica en materia de bienes y servicios esenciales, la disminución hasta un 25% de la economía de Venezuela, también asuntos que trascienden la soberanía nacional, como las actividades de grupos irregulares como ELN, FARC, los clanes narcotraficantes, los que roban y trafican la riqueza localizada en el Arco Minero, la complicada situación geopolítica en el ámbito latinoamericano, la intervención de países extranjeros como Rusia, Irán y China e incluso efectos derivados de la “guerra entre Rusia y Ucrania”.
Todavía más, se tiene que anotar las relaciones entre Venezuela y Colombia, caracterizadas por la actuación durante décadas de grupos en armas contra el gobierno colombiano, basados en los últimos años en territorio venezolano, conflicto en el cual se plantea que Venezuela sea parte de buena fe, sin desenlace en el cual nuestro país parezca tener algún papel que jugar. Cabe preguntar cuánto se diferencian estos grupos respecto de su antiguo compañero Petro.
Pudiera continuar aumentando las “piedras” de este rosario, pero considero que debo detenerme evaluando el terrible daño ocasionado al futuro de Venezuela en el ámbito del sistema educacional con relación a la formación de los estudiantes, a su alimentación, a los docentes ausentes, a las instalaciones e infraestructuras de los planteles; en fin a la destrucción del proceso educativo.
Si bien se debe confiar en que Venezuela recuperará ese activo tan vital, es imprescindible que los venezolanos nos mantengamos conscientes del inmenso esfuerzo que será necesario realizar para alcanzar algo similar a la reconstrucción integral de Venezuela.
En esa dirección se debe enfocar como primer paso la recuperación del gobierno del país, con relación a lo cual existen personas y sectores que están actuando como si solo fuera necesario esperar a 2024 para cambiar el gobierno asumiendo que el gobierno está imposibilitado de impedirlo. Se conoce la propuesta de refundar el país a través de un proceso constituyente, con relación a lo cual se puede asumir el respaldo popular, pero es necesario evaluar hasta qué punto la fuerza del gobierno posibilitaría la realización del proceso correspondiente, especialmente durante la etapa del proceso administrada por el sector público, el CNE y demás, algo que por lo menos es dudoso dada la evidente disposición del gobierno a mantenerse en el poder. La defensa de principios esenciales lleva a la posibilidad de que se intente este proceso de refundación.
Otro desenlace posible es la realización de una elección presidencial anticipada con Nicolás Maduro como candidato presidencial. En este caso se tropieza con la gran dificultad de que Maduro no pueda ser candidato en alguna elección por ser un funcionario ilegítimo, o usurpador, según decidió la Asamblea Nacional en enero de 2019, año en el cual también el TSJ recibió el juramento de Nicolás Maduro como Presidente.
En consecuencia es necesario regularizar la situación institucional para conocer cuáles son las posibilidades reales. Se debe reconocer que aunque se asuma el proceso electoral referido, seguiría vigente una “insalvable” falta de unidad en la oposición Se acepta también que lo esencial de la recuperación de Venezuela determina que no haya silencio, rendición, ni cansancio con respecto a la necesidad de luchar hasta que los venezolanos disfrutemos de todo lo que significa bienestar en el siglo XXI
En conclusión, dentro de una situación extremadamente compleja, los venezolanos debemos administrar nuestros esfuerzos entre: a)mantener sin tregua la lucha opositora reconociéndola realmente como no unitaria, y alimentada por el creciente rechazo popular al gobierno; b) participar en una no visible jornada electoral; y c) procurando conservar nuestro país aunque sea reduciendo al máximo el daño que se le ha causado, principalmente en materia del sistema educativo


