Ecos de Occidente
Con el corazón en la mano
Así escribimos hoy desde el occidente de Falcón. Tenemos el corazón en la mano.
Toda palabra insertada en estas líneas fue escrita con dos lágrimas silenciosas mientras escucho un canto de despedida para quien un día lejano fue una página en mi historia. Hoy le despiden tantas personas que le aman, a tantos a quienes sirvió desde nuestra parroquia San Antonio de Padua. Es inusual, pero para poder continuar debo cumplir con Dabajuro y expresar condolencias a una comunidad entera ante el deceso de Robert Marin, especialmente a su abnegada esposa Roxana, su hijo Alejandro Manuel y a toda su familia. El templo que visualizo desde mi casa tiene la tonalidad triste porque su presencia era el devenir de una cotidianidad en la funcionalidad parroquial.
No ahondaré en lo que representa el Covid 19 en este punto de la pandemia. Solo debo dejar asentado que Dabajuro vive un momento duro desde toda perspectiva. La curva exponencial de casos en crecimiento propició el decreto gubernamental de confinamiento, aislamiento o cerco epidemiológico. Suena tan duro, pero por estos días el municipio más dinámico del occidente queda cercado. Nadie entra, nadie sale. Sectores con probables números es ascenso quedaron confinados por estas semanas.
Lo anunciado aún asombra. Se nos advirtió sobre todo posible foco en las fronteras. Se nos advirtió sobre la situación del estado Zulia. Se nos advirtieron tantas cosas a la vez, incluso que no teníamos capacidad suficiente para atención hospitalaria. Pues todo esto hoy es realidad y aún nos asombra.
Estamos barajeando las cartas. Jugamos cara o cruz ¿comer o vivir? ¿exponernos al contagio o quedarnos en casa?.. no tengo respuesta. Por decisión personal no voy a seguir nadando contra la corriente. Los que están convencidos que esta situación es un juego y una mentira no les voy a contradecir. Los que están convencidos que nadie ha contraído Covid en el municipio, no les voy a contradecir. Los que están convencidos en vivir en una fatalidad tampoco los voy a contradecir. Ni siquiera a los necios. A quienes dicen que es una gripecita o a quienes piensan en un apocalipsis, a éstos tampoco los voy a contradecir. Solo haré lo que me corresponde hacer. Seguir las orientaciones y medidas, más allá solo me resta amar. Amar profundamente cuidando y cuidándome. Lo demás sea manifestación de misericordia de nuestro Padre.
Me asombra mucho la ignorancia selectiva, el sobreconocimiento selectivo y los excelentemente selectivos que somos frente a algunas realidades y temas.
Por ahora el centro de abastecimiento de bienes y servicios más importante del occidente de Falcón tiene sus puertas cerradas. Todo lo que no sea necesariamente prioritario deberá esperar. Son momentos de practicar la verdadera caridad que pregonamos los cristianos de todas las denominaciones. Hasta el más mínimo gesto particular puede representarlo todo para quien carece de todo.
Solo me resta emitir un eco desde Dabajuro. Desde el occidente de Falcón. Necesitamos de todos para superar estos momentos. Por fe sé que al final todo va a salir bien.
Como no tengo respuestas, solo me resta en medio de la tormenta pedir “calma y cordura”.
Aquí está Dabajuro…con el corazón en la mano.
Lourdes Díaz Güerere


