Dios y el Mundo | ¿Cómo vivir la navidad en esta Venezuela del 2020?
Ante la profunda crisis que atravesamos nos preguntamos cómo celebrar la navidad en esta situación de pobreza tan crítica y asfixiante. La nostalgia por los familiares que se han ido y la desesperanza por una Venezuela mejor dan un tinte oscuro y triste a la alegría de la navidad. Nuestra reflexión quiere brindarnos las claves para comprender la navidad, cómo celebrarla, y de este modo, no dejarnos robar la alegría y la esperanza que nos vienen con ella.
Antes de preguntarnos cómo celebrar la navidad hace falta responder qué es la navidad. Esta pregunta tiene las más variadas respuestas. Si se la hacemos a los adultos dirán alguna de las siguientes: tiempo de compartir en familia, estrenar ropa, pintar la casa, comer cosas riquísimas como el pan de jamón, las hallacas, entre otros. Según estas respuestas, la navidad es una celebración profana que nada tiene que ver con Dios.
Si hacemos la misma interrogante a un niño, contestará sin pensarlo: el nacimiento del Niño Jesús. Lo saben porque están atentos a que el Niño Jesús traiga los regalos –bueno… eso si sus papás, no se comieron el cuento y a su vez les enseñaron que el muñeco rojo de barba blanca que se inventó la coca cola para vender más, es el que trae los regalos en un carro tirado por unos “chivos” voladores–.
Pero volvamos a nuestro asunto. La respuesta de los niños es la correcta, navidad viene de la palabra latina natividad, que significa nacimiento. ¿Por qué entonces los adultos se desean felices fiestas o felices pascuas? ¿Por qué dicen que llega la navidad con el inicio de diciembre si el nacimiento es un solo día? Esto no hace sino mostrarnos hasta que punto desconocemos a Jesús y los misterios de su vida.
Pero los errores no terminan con los señalados, como “la ignorancia es atrevida”, algunos celebran el “espíritu de la navidad”, creyendo que se refiere a la navidad cristiana, y desconociendo al mismo tiempo que el único Espíritu en quien creemos los cristianos es el Espíritu Santo y se celebra en Pentecostés.
Digámoslo nuevamente: la navidad consiste en celebrar un nacimiento, el del Hijo de Dios. Ahora bien, es válido preguntarnos en este punto: ¿Cómo prepararse para vivir la navidad? Para encontrar la clave nos trasladaremos al nacimiento histórico de Jesús en Belén, esto nos servirá para captar lo fundamental y maravilloso de ese nacimiento.
El Evangelio de Lucas nos dice que José tuvo que llevarse a María para censarse en el lugar donde habían nacido (Cf. 2, 1-6). Aquí vemos que hubo una separación de sus demás familiares. Luego, cuando llega el momento de nacer el Niño y José busca desesperado un lugar para atender el parto, no encuentran más lugar que un pesebre (Cf. Lc 2, 7).
María y José resuelven lo del parto en un pesebre. Esto se dice rápido y nos parece hasta bonito porque en nuestras casas tenemos algunos bellísimos, con muchas luces… pero lo cierto es que un pesebre es un comedero para animales.
El nacimiento histórico de Jesús implicó situaciones difíciles (salir de casa y dejar la familia, pedir posada y depender de otros para salvaguardar la vida del Niño y de la Madre). Por tanto, dejemos el romanticismo, la navidad-nacimiento de Jesús no ocurrió en un hotel cinco estrellas, tampoco en un ambiente de fiesta ni con todas las comodidades. Por el contrario, la navidad es un acontecimiento lleno de silencio, cargado de santo misterio y por ello únicamente se accede a él por la fe.
Acercándonos a la Virgen María, Madre de Jesús, encontramos el modelo para prepararnos a la venida del Salvador. Lo que ella quería era ver nacer al Niño que venía a salvar la humanidad, al igual que José. Aunque fueron duros aquellos momentos, pudo más la esperanza y el amor de ver nacer al Hijo de Dios que las angustias que vivían.
Navidad es algo maravilloso, extraordinario y por eso debemos prepararnos para ello. La Iglesia nos regala un tiempo de preparación para llegar dispuestos a la navidad, este tiempo es conocido como adviento. La palabra adviento significa “llegada comenzada”, con lo cual se quiere indicar que Jesús ya está entre nosotros, nació hace más de dos mil años y sigue caminando con nosotros. Él se hace presente de manera especial en los Sacramentos de la Iglesia, en su Palabra y en el rostro del prójimo.
Prepararse dese el adviento para la navidad, significa renovar la fe escuchando la Palabra de Dios; tratar de abandonar esa mentalidad que sólo nos lleva a lo material (estrenos, luces, comida…) para centrarnos en lo fundamental: que Jesús nazca y renazca en nuestro corazón. La navidad acontece allí donde hay un corazón dispuesto, limpio y sediento de Dios.
Prepararse para vivir la navidad es abandonar el pecado y vivir en el amor, la verdad y la justicia; es reconciliarse con el hermano por amor a Dios. Si hacemos todo esto Dios vendrá a nosotros. Con Él viene la alegría, la paz, el gozo… ninguna de estas cosas las da el dinero o la familia sino Dios.
Si Jesús encuentra bien dispuesto el pesebre de mi corazón nacerá allí e invadirá con su amor toda la familia. Más allá de las dificultades nos sentiremos en paz y tranquilos porque Dios está con nosotros. A una Venezuela desesperanzada y agobiada “les anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor” (Lc 2, 10-11).
Por el Pbro. Albert Márquez


