Opinión

Desde la Península de la Amistad

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Cambiar para mejorar

Estimados lectores, de este prestigioso Diario La Mañana, empiezo por decirles, que a lo largo del camino de mi vida, he escuchado muchas frases como: “Voy a cambiar”, “Ya cambié”, “Lo que me hace falta es un cambio…” y un largo etcétera. Cuántas veces una autoridad, bien sea, moral, política o religiosa, nos dicen: “Deben de cambiar”, pues lo único que nos están diciendo es que no tengo idea en cómo ayudarte, pero necesito que me sigas entregando el diezmo, el ejemplo más evidente es el de algunos pastores, que se dicen representantes de la iglesia cristiana.

El título que he elegido para el artículo de hoy: “Cambiar para mejorar” es relativo, porque se da el caso que una persona al cambiar; para unos será para bien, pero para otros será para mal. Un ejemplo típico es cuando alguien se la pasa tomando licor con un grupo de compañeros de cañas y decide no volver a juntarse más con dichos compañeros, pues para ellos cambió para mal, pero para su familia, que tanto les preocupaba que esa persona bebiera aguardiente casi a diario, cambió para bien. Como ese ejemplo hay muchos otros. De manera, que no es cambiar por cambiar, sino que tanto la persona que cambia, como la gente que realmente la quiere se sientan mejor, ese es el objetivo.

Albert Einstein, dijo: “Sí buscas resultados distintos no haga siempre lo mismo”. Efectivamente, que solo aprendiendo nuevas formas de hacer nuestro trabajo, nuevas formas de monetizar lo que hacemos, nuevas formas de relacionarnos, nuevas formas de convivir bajo determinadas circunstancias, lograremos hacer cosas distintas. De modo, que cuando queremos que algo cambie en nosotros para mejorar, tenemos que aprender a aplicar lo contrario de lo que hemos hecho hasta ahora.

Todos sabemos que los cambios de un día para otro, no son reales. Los cambios instantáneos, pueden  parecer cuentos de camino, pero, en realidad sí existen. De repente nos encontramos con alguien que abandonó sus malos hábitos. Y, sin más allá y sin más acá, solo dio el primer paso y logró convertirse en una mejor persona y más saludable. De manera, que a veces no es necesaria ninguna estrategia para empezar a cambiar para mejorar.

Dar el primer paso es lo que se necesita para lograr un cambio en nuestra vida. Pero, lo primero es cambiar de mentalidad, porque todo está en la mente, según mi forma de parecer, por supuesto, siempre con Dios por delante. Sin Dios no somos nadie, además con Él, somos invencibles.

En mi muy humilde reflexión final, pienso: que moverse no significa cambiar, cambiar no significa mejorar. Cambiar para mejorar es lo que le da significado a todo. Es decir, que ya sea en lo personal o en lo profesional, cambiar por cambiar no nos lleva a ningún lado y que movernos sin rumbo, tampoco y por lo general eso es lo que hacemos los seres humanos, cuando estamos confundidos e intentamos convencernos que el mundo conspira contra nosotros para no dejarnos alcanzar nuestros sueños, proyectos profesionales o simplemente ser felices.

Para finalizar, tenemos que recomponer el camino para empezar de nuevo. Pero, con un rumbo claro que haga que nuestro cambio nos oriente a mejorar en todos los espacios de nuestras vidas. Nunca es tarde para cambiar, hoy puede ser el gran día, para empezar a cambiar para mejorar.

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¡Que Dios te bendiga. Un abrazo! ¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!

Por Fredis Villanueva.

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