Delcy Rodríguez promete elecciones en la ONU pero sin calendario electoral a la vista
Delcy Rodríguez afirmó este miércoles 23 de septiembre ante el pleno de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) que en el país se celebrarán elecciones dentro de un proceso de «transformación democrática»», aunque evitó precisar una fecha concreta o presentar un cronograma para la convocatoria a unos comicios.
Rodríguez subió al estrado de la ONU identificada como «jefa del gobierno interino», y a escasos 15 kilómetros del centro de reclusión federal de Nueva York donde permanecen detenidos Nicolás Maduro y Cilia Flores desde enero, tras una operación militar ejecutada por fuerzas estadounidenses. La intervención de la funcionaria inició a las 7:12 p.m y se extendió durante casi 20 minutos, hasta las 7:31 p.m.
El discurso marcó un contraste frente a alocuciones anteriores de la propia Rodríguez, quien en el pasado acusó a la ONU de estar «secuestrada» por intereses de Washington. En esta oportunidad, la funcionaria venezolana ofreció su mensaje bajo un escenario de «tutelaje» por parte de la administración de Donald Trump y con la que ha firmado acuerdos en materia energética, minera y de seguridad.
Rodríguez situó la crisis venezolana como el resultado de una confrontación política prolongada, agravada por la recesión económica y la tragedia natural provocada por el doble sismo del pasado 24 de junio. Aseguró que el país inició una etapa de «reconstrucción institucional» basada en reformas jurídicas, el fortalecimiento de la seguridad legal para inversiones y el diálogo con sectores de la oposición.
Apuntó que en Venezuela «se impusieron intereses ajenos al bien común de los venezolanos». Relató que este año el país ha vivido dos grandes y «dolorosas» pruebas en su vida como nación: «Una derivada del estrangulamiento de su vida política interna y la confrontación agudizada con los Estados Unidos de América», señaló, sin hacer mención a la captura de Maduro. La segunda prueba fue, dijo, fue el doble terremoto del 24 de junio.
En su intervención, la funcionaria también argumentó que el retorno a la institucionalidad requiere un proceso gradual conducido desde las propias estructuras del Estado.»Me complace anunciar que Venezuela ha iniciado un proceso de transformación democrática para su renacer. Un proceso ordenado, institucional y verificable para construir un país más libre para todos, más próspero y más reconciliado consigo mismo. Un proceso de cambio político, económico, espiritual, de reformas estructurales para el renacer de nuestra nación».
«La democracia no se mide por la existencia de elecciones. La democracia se mide por la calidad de la competencia que precede esas elecciones. Una elección debe ser una solución, no un generador de conflictos irreconciliables. Quiero decirlo muy claro en esta Asamblea General: en Venezuela habrá elecciones y en esa dirección hemos iniciado un diálogo político con sectores de la oposición que conduzca a un proceso en igualdad de condiciones para todos», expresó.
Pese a la promesa de un evento comicial, Rodríguez no fijó lapsos ni detalló la activación del Poder Electoral. Se limitó a decir que será la sociedad venezolana la que «determinará el momento correcto y sus instituciones estarán preparadas para garantizar ese proceso inclusivo y transparente».
Delcy Rodríguez ahora pide acompañamiento
La funcionaria venezolana también pidió desde la ONU el acompañamiento de la comunidad internacional para que respalden «de buena voluntad» los cambios que, afirmó, el país necesita. «Venezuela quiere respirar libre, ejercer sus derechos como nación soberana, sin ningún tipo de intromisión», añadió.
Aseveró que ha asumido una responsabilidad histórica: «la de conducir a Venezuela desde una etapa de incertidumbre y conflicto hacia una etapa de democracia plena, reconocida por su propio pueblo y por el mundo. Una nueva etapa de bienestar para el renacer de Venezuela».
Declaró que «Venezuela definitivamente debe abandonar el camino que permitió que el extremismo, la intolerancia se impusieran sobre la convivencia democrática y pacífica».
«Este no es el final de un discurso, es el comienzo de un compromiso. A la comunidad internacional le digo, Venezuela está lista para caminar de la mano de quienes crean en una relación internacional respetuosa, sin intromisiones, ni prejuzgamientos. A los jóvenes que han crecido viendo un país fracturado y que muchas veces decidieron partir buscando lo que en nuestro país no encontraban», agregó la funcionaria.
Según Rodríguez, es momento «de construir el país al que muchos quieran regresar y no solamente aquel del que muchos quisieron huir». Envió asimismo un mensaje de apoyo a las víctimas del doble terremoto, justo a un día antes de cumplirse tres meses de la catástrofe.
Admitió que «la recuperación del país tomará un tiempo. La reconstrucción del alma nacional será nuestra prioridad», al tiempo que hizo mención a una etapa que debe cerrarse para dar inicio a un nuevo «tiempo político».
«Un proceso ordenado, institucional y verificable para construir un país más libre para todos, más próspero y más reconciliado consigo mismo. Un proceso de cambio político, económico, espiritual, de reformas estructurales para el renacer de Venezuela, para el renacer de nuestra nación, para el renacer de nuestro pueblo. Se trata de construir un país donde nadie tenga que ganar desconociendo al otro, porque todos, especialmente los jóvenes que apenas empiezan su socialización política, somos Venezuela», explicó.
Viraje diplomático
En su discurso Delcy Rodríguez dedicó un bloque a las relaciones internacionales. Expuso el cambio de rumbo en la política exterior venezolana y el acercamiento bilateral con el Gobierno de Estados Unidos.
La funcionaria –que se mantiene como encargada del Poder Ejecutivo pese a que el lapso constitucional expiró a inicios de julio– agradeció la disposición de EEUU para reanudar el diálogo y la cooperación en materia de seguridad, lucha contra el crimen transnacional y comercio. Recordó que una reunión entre mandatarios de ambas naciones no se producía desde el año 2009, aunque obvió el breve encuentro en abril del 2015 entre Barack Obama y el propio Maduro.
También fijó posición sobre los debates multilaterales que ocupan a la ONU. Cuestionó los cronogramas de descarbonización forzada por considerar que amenazan la producción industrial y la seguridad alimentaria, al tiempo que reivindicó el peso de Venezuela en el mercado energético global.
Definió el reciente convenio petrolero firmado entre Caracas y Washington como un «hito» para el equilibrio económico del hemisferio. Asimismo, abogó por un uso ético de la inteligencia artificial y rechazó la deslocalización en el comercio global.
En cuanto a la disputa con Guyana por el territorio Esequibo, la funcionaria ratificó los derechos históricos de Venezuela y rechazó la intervención de instancias judiciales de carácter externo.
«Hacemos un llamado a la República Cooperativa de Guyana a resolver y volver a las negociaciones, tal como lo ordena el Acuerdo de Ginebra. Los acuerdos que más perduran son los que provienen de negociaciones bilaterales por encima de organismos externos. Para quienes se preguntan de qué lado está Venezuela, ahí están nuestras líneas y referentes. Nuestro bando es uno solo: el de los ciudadanos del mundo que procuran su felicidad, su desarrollo y su libertad», añadió.
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