Dejemos huellas bonitas, Por Fredis Villanueva
Desde la Península de la Amistad
Todos moriremos algún día, es una realidad que no podemos cambiar. Pero lo que sí podemos cambiar, es la manera como nos recordaran. Ya que estamos de paso dejemos huellas bonitas y, más bellas aún, sin tener que pisar a nadie.
Por una razón u otra, hemos llegado a conocer personas que suelen sentirse endiosadas de ser las que más gritan y según ellas: “son dueñas de la verdad”, sin preocuparse por los sentimientos de los demás, maltratan y menosprecian sin consideraciones. A menudo vociferan sobre cómo resolvieron un problema, callando con sus gritos, maltratos y humillaciones a otra persona.
Pues bien, no está mal defenderse y ser una persona con una voz y opinión propia. Pero, ¡Por Dios! A nadie le puede agradar que lo recuerden como una persona problemática con la que no se puede hablar ni conciliar. Qué bueno que nos recuerden como un emisario de fraternidad y sabiduría en este mundo tan agitado.
En el camino de nuestra vida, si no dejamos huellas será una vida incompleta. No se trata de tener que escribir para un periódico artículos de opinión, porque no todos tienen esa dicha. Pero cualquier persona, cualquiera deja su huella en la arena mojada… si se acerca a pisar la arena.
Cualquiera de nosotros, todos, estamos aptos en poder dejar, aunque sea una huella hermosa en el recuerdo de otra persona, podemos hacer algo que reanime una sonrisa en la nostalgia de alguien. Claro que sí podemos ocupar un lugar imborrable en otro corazón en el que avivemos lindos sentimientos cada vez que piense en nosotros.
En mi muy humilde reflexión final, pienso: que si podemos dejar huellas bonitas de profunda sonrisa, de semillas de esperanzas y de un bello suceso. En lo que con humildad me concierne, el solo hecho de escribir en este prestigioso Diario “lamananadigital.com”, es una obligación moral con los demás y, en especial, con los opinados y apreciados lectores, aportar un granito de arena en huellas fértiles, acompañadas de agradables emociones, agradecimientos y cariños.
Evidentemente, que me encanta participar en la vida de quienes de una u otra forma nos relacionamos, respetando sus límites, soy y seré portador de abrazos y bendiciones, que me regocijarían al saber que continuarían más allá del tiempo que me queda por vivir. Debe ser muy bello saber que nuestro paso por este mundo, podemos dejar huellas bonitas en la vida de otras personas, sin pisar a los demás.
Para finalizar, recordemos de quien no lleva la belleza dentro del corazón, no lo encontrará en ninguna parte.
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¡Un abrazo lleno de bendiciones! ¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!
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