Opinión

Debemos aceptar la decepción finita, pero nunca debemos perder la esperanza infinita

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Douglas Játem Villa

La vida que hemos vivido los venezolanos los últimos ya unos cuantos años, debe enseñarnos que tenemos que tratar, con nuestros limitados conocimientos y posibilidades al respecto, que nuestra mente y nuestro espíritu se desenvuelvan de forma de ayudarnos, en la mayor medida posible, a superar los diversos problemas que confrontamos y poder vivir la mejor vida posible.

Sin ser un experto en esta materia, es fácil saber, es evidente, que la gran mayoría del pueblo venezolano se siente decepcionado o deprimido como consecuencia de la calidad muy deficiente de su condición de vida, incluyendo su grado de libertad y calidad de derechos humanos, algo que se complica porque unas personas con su manera natural de ser  tienen determinadas aspiraciones e intereses de vida, y otras unas diferentes, lo cual se traduce en un conflicto en ocasiones muy difícil, o imposible de conciliar.

Se pueden mostrar algunos ejemplos al respecto, como la Alemania nacista durante la II Guerra Mundial, la experiencia de la Unión Soviética durante el siglo XX, las numerosas situaciones de imperialismo y colonización, e incluso los procesos independentistas de América Latina.

Todavía hoy se registran este tipo de casos, como el de la invasión de Ucrania por parte de Rusia derivada del interés y la aspiración injustificada de Rusia, y la confrontación interna en nuestro país Venezuela relacionada con la legitimidad institucional del país.

Como es de esperar, un primer acercamiento a una solución es el diálogo en procura de un acuerdo que distribuya resultados a las partes. Sin embargo, una negociación forzosa, injusta e impuesta por una de las partes,  no resuelve  y solo pospone el problema.

La reciente experiencia presentada por Moisés Naim conocida como Los 3P se traduce en una permanencia indefinida de los poderosos en el poder.

¿Cómo resolver estos casos de intereses contrapuestos?. Una negociación lo posibilita, como algún patrón de distribución de territorio y atribuciones, pero determinados factores, como la imposibilidad de otorgarle vigencia por siempre al citado patrón lo puede  impedir.

No se sabe si se puede aceptar que siempre es posible un acuerdo, o si hay situaciones en las cuales las diferencias son tan grandes que impiden el convenio, o que generan una solución temporal que posteriormente es abandonada.

¿Era posible mantener el mundo imperialista, colonialista, racista y demás?-Era posible suprimir la libertad del hombre?, ¿Era posible impedir la Independencia de América Latina?

Se sabe que muchas situaciones injustas y antihumanas se pudieron resolver y superar a lo largo del tiempo mediante procesos de mayor y menor violencia, la partera de la historia.

Esto demuestra que la solución pacífica y convenida es posible, como en el caso de Mandela y Africa del Sur, pero no es segura.  Pero debe estar claro que esto solo es posible cuando las partes negociantes juegan limpio y se comportan en forma correcta y legítima, y bajo un marco internacional con capacidad de intervención suficiente  para cumplir el papel que le corresponde, incluyendo la sanción al fracaso ocasionado al proceso de negociación, algo que la comunidad internacional no está garantizando con respecto al caso Rusia Ucrania y otros.

Puede aceptarse que en el caso del conflicto Rusia Ucrania se esté aplicando indebidamente alguna forma de “chantaje” armado, nuclear, con la finalidad de forzar una salida. Puede aceptarse que la evolución del mundo en los últimos años responda a los intereses geopolíticos de algún país determinado.

En fin, se trata de una situación que no enseña un solo desenlace como salida posible. No debe asegurarse que el problema se resuelve con el diálogo, como tampoco debe negarse. Toca esperar que se haga lo requerido para que la solución necesaria sea la mejor posible.

Para concluir se puede citar algo a lo cual le atribuyo la capacidad potencial de  generar una combinación de mente y espíritu fructífera a los fines de contribuir a la solución y superación de este tipo de situaciones “imposibles”, lo cual fue dicho por Martin Luther King: “Debemos aceptar la decepción finita, pero nunca debemos perder la esperanza infinita”.

Esto se puede interpretar como que la esperanza nunca se termina, que nunca le pone término al tiempo. La humanidad a la cual no se le puede negar su oportunidad, tiene la palabra