Opinión

Cuenta cuentos de velorios en Cumarebo

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Dr. Ernesto Faengo Perez

En Cumarebo vivió un señor que relataba una historia de unos presos que le habían confiado llevar de Coro a Maracaibo el trayecto se hacía a pie cancelando el gobierno una suma de dinero por preso a quien asumía la responsabilidad de entregarlos en la capital marabina, duro trajinar de días y noches hasta cumplir el mandato. Al cumarebero del cuento le tocó conducir cinco presos hasta Maracaibo, el personaje preparó su pequeño revolver, su rolo y un rollo de mecate y emprendió camino, al tratar de pasar un río que estaba crecido, uno de los reos se escapó y el responsable siguió camino con cuatro presos, más adelante encontró un pueblerino y le propuso que le ayudara a llevar los condenados  a cambio de una buena paga, el desconocido aceptó y siguieron camino, llegados a Maracaibo el responsable no informó al oficial de guardia, que uno de los presos se había fugado, solo expresó: “aquí le entrego cinco presos que traigo de Coro”, incluyendo al tipo que había contratado para que le ayudara quien sorprendido alegaba no ser un preso, sino que estaba ayudando al responsable, palabras que el encargado respondió “eso mismo viene diciendo desde que salió de Coro” cobró su recompensa y el desconocido ayudante pasó varios meses detenido en Maracaibo sin haber cometido delito alguno. Según el cronista de Zamora Alfredo Jiménez Marín su autor era un cumarebero alto, fuerte y de hablar pausado y agradable de nombre Jesús María Zambrano

 En Cumarebo, como en otras poblaciones del estado Falcón, existieron personajes con una capacidad extraordinaria para contar cuentos en los velorios, cuentos sobre visitantes sobrenaturales,  travesuras de seretones, de fantasmas en la carretera Punto Fijo-Coro, brujas, mitos, leyendas y aventuras en el mar caribe, relatos que producían asombro, pero también mucha admiración y risa en  los oyentes que se extasiaban con las precauciones que había que tomar al pasar por algún camino a los pueblos vecinos, los  “cuenteros” ubicaban sus historias en la horas de medianoche. La “Llorona” con su tétrico grito, los espantos frente al cementerio de Ciro Caldera o en el puente la “curvita” eran paralizantes estos “cuentos” que excitaban la memoria para lucirse en esa “última noche” del difunto que terminados los “rezos” se prolongaba casi hasta el amanecer.

  En los velorios se conocían recetas, guarapos y hechizos para curar niños con “sereno” o “mal de ojos”, personas que producían daño, cólicos, fiebre, diarrea, falta de apetito y llanto constante durante las noches a niños recién nacidos, incluso llegar a provocar la muerte con solo mirarlos. la “contra” era el uso de semillas de una mata conocida en Falcón como “peonia” de color rojo y negro, elaboraban un brazalete que colocaban en la muñeca o tobillo del bebé para sanearle las malas influencias

Cuenta cuentos de velorios famosos en Cumarebo, Adolfo García, Ángel Cabrera, Aristóbulo Mujica, Rómulo Madriz, Urbanito Jiménez, Odaildo Ramones, Cuco Medina, Miguel el Boquín, Dimas Martínez, Marcos Petit, Príamo Guillen y nuestro cronista Alfredo Jiménez Marín.

 Hoy son pocos los cuenteros y parecen olvidarse las historias, cuentos y leyendas que eran comunes en los velorios, los nuevos tiempos los quieren ocultar, pero siempre algún aparecido en algún velorio ejerce la oportunidad y vuelven a ser descubiertos y recontados.