Cuatro presos políticos están aislados desde hace seis meses en el Fuerte Guaicaipuro
La directora del Instituto Casla, Tamara Suju, denunció que cuatro presos políticos militares, recluidos en el Fuerte Guaicaipuro (Miranda), están aislados en una celda de castigo e incomunicados de sus familiares.
La abogada y defensora de derechos humanos afirmó, en un mensaje posteado en redes sociales, que este grupo está «vomitando y evacuando sangre», debido a problemas de salud. Al reclamar su traslado a centro médico, los militares fueron encerrados en una celda de castigo.
Desde el pasado 20 de abril, al teniente Jefferson Dos Ramos (caso Paramacay), los sargentos Geomer Martínez Natera y Andrés Paredes Soler (caso Cotiza), y el alistado de la Guardia Nacional Daniel Crespo se les prohibieron las visitas de sus familiares. Apenas reciben una llamada telefónica de tres minutos y medio cada 15 días o más.
Los presos políticos tampoco reciben los medicamentos que entregan sus familiares como parte de la paquetería. «No hay nada que diga que están bien».
Suju señaló al general de División Luis Ojeda Araujo, director general del Servicio Penitenciario Militar, de ser responsable directo de esta situación. «Sus familiares temen por sus vidas».
El grupo fue trasladado –junto a otros nueve militares presos por razones políticas– el pasado 18 de febrero desde la cárcel de Ramo Verde al Servicio de Sistema de Máxima Seguridad (Sesma), que opera en las instalaciones del Fuerte Guaicaipuro, tras sus reclamos por una requisa violenta.
Con información de TalCual


