Opinión

Cuando un pan Taika o un Toronto costaba una locha

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Dr. Ernesto Faengo Perez

En el Cumarebo de los años 60, 80 del siglo pasado para sacar cuentas y realizar las compras menudas en mi casa se tomaba como patrón una moneda circulante denominada la locha, llamada así porque valía un octavo de bolívar y, como anteriormente a un octavo le decían ochavo a la moneda la llamaban “la ochava”, para abreviar ese nombre pasaron a llamarla simplemente locha.

Las tardes del Cumarebo Aquel, a Pachito le gustaba su café con leche y pan de la panadería Taika, la panadería más famosa de aquella época donde elaboraban el pan salado con excelente sabor y textura única que más nunca se ha podido consumir en la comunidad zamorana, compraba doce panes cada uno costaba una locha y diez costaban un bolívar, más una panelita de papelón cuyo costo era medio, otra moneda muy popular con un valor de dos lochas, a la locha también se le llamaba cuartillo, pero solamente cuando se juntaba con un real, moneda de cincuenta céntimos, cuatro lochas, era muy común oír decir “real y cuartillo”, es decir 62 ½ céntimos.  

A pesar de su valor tan pequeño, la locha tenía mucha aplicación y de allí han derivado expresiones que aún se usan.  “Me cayó la locha”, expresión que hoy se usa para decir que uno cayó en cuenta o entendió algo esto porque   en las  “bares” había unos aparatos llamados Rockolas que tenían unos discos de vinil de 45 ½ revoluciones, con las canciones de moda, por cada lado del disco. Para oír la que uno quería había que meter una locha y, como a veces no caía bien por la ranura, cuando lo hacía y empezaba a tocar la canción seleccionada solía exclamarse ¡Me cayó la locha!

* “La pregunta de las 64 mil lochas” A principios de la década de los años 1960 hubo un programa de preguntas donde a cada concursante se le formulaban varias preguntas las cuales se premiaban con lochas hasta la pregunta final, muchísimo más difícil que premiaba con 8 mil bolívares, es decir 64 mil lochas. Hoy se usa esta expresión para calificar una pregunta con respuesta muy difícil de obtener.   

 Cuando empecé a ir a la escuela en 1958 un pan Taika o un Toronto, costaba una locha. Cuando egresé de 6º grado seguían costando una locha; cuando egresé como Bachiller un Toronto seguía costando una locha; cuando me gradué de abogado en 1980 tenían el mismo precio, una Locha y ese precio se mantuvo por no menos diez años más, cuando el Toronto pasó a costar medio, es decir dos lochas

¡Hoy un Toronto cuesta veinte bolívares devaluados con once ceros menos, es decir 32 millones de lochas!  Y un pan francés, mala réplica del inigualable pan Taika, vale dos bolívares equivalentes a 16 millones de lochas de la época de mi niñez. Menos mal que yo gasté las puyas de mi “taturo” en la bodega del difunto José Taborda en la calle Urdaneta, pero de eso hablaremos en otra ocasión