Crónicas del Cumarebo aquel: El fin de la Farmacia Nueva
Un aviso colocado en una de sus puertas señalaba, “cerrada definitivamente”, sentí cierta sorpresa y me comuniqué con uno de sus dueños, mi amigo y colega el Dr. Jesús Alberto Zirit Rodríguez quien me confirmó el aviso y me dio información que ahora proceso
A mediados del año 1957, Abrió sus puertas al público del municipio Zamora con un objetivo de servicio e integrándose a un sistema moderno para el expendio de medicinas, casi 70 años después, hace 15 días, cerró sus puertas de manera definitiva, la Farmacia Nueva de la familia Zirit Rodríguez.
Solo tuvo dos sedes, en la misma calle Bolívar, la primera ubicada en una vieja casona en la esquina calle Zavarce con Bolívar, resguardada por un frondoso árbol de tamarindo que servía a los muchachos de la época para “jugar metras,” en línea con el restaurant de Don Pedro Cicerrely y la, Sra. María. La otra sede fue en la hermosa casa adquirida por el abuelo materno Don Víctor Rodríguez, mejorada y conservada el estilo colonial con un friso rustico y barnizada, que la hace muy elegante y atractiva, en la misma esquina, de la calle Bolívar con Zavarce, al frente de la agencia del Banco de Venezuela
En aquellos años 50 el expendio de medicinas se hacía mayoritariamente en Venezuela a través de las llamadas “boticas,” de las cuales existían en Cumarebo unas dos o tres, en esos expendios no era necesario un médico farmaceuta para regentarla, eran atendidas por personas que tenían ciertos conocimientos de la materia y muchas veces formulaban mezclas para preparar “remedios “, se les decía, “prácticos de farmacia”
Su propietario Dr. Jesús Zirit la registró con el nombre de Farmacia Nueva alegando que aunque el tiempo pasara y hubiese muchas, la gente siempre la identificaría como la “Nueva”, fue su regente hasta el 14 de enero de 1994 cuando falleció.
La “Farmacia Nueva” era un icono de seriedad, buena atención, rápida y con gran cortesía y respeto, distinguida sobre todo en horario nocturna, cuando en altas horas de la noche o la madrugada alguien ocurría en busca de un medicamento urgente, ahí sobresalía la calidad humana y la buena atención al público, destacándose el aprecio de uno de sus más emblemáticos trabajadores con un sobrenombre particular, “mantequilla”
La difícil e inestable situación de la economía del país, la proliferación de ventas de medicamentos, el haber fallecido el Dr. Zirit y su esposa, ocupaciones distintas de los herederos, han incidido en la necesidad de cerrar sus puertas este icono del comercio y la idiosincrasia cumarebera, otro paso hacia el olvido de símbolos que hacen humedecer nuestros ojos, razón del arcano tiempo que avanza, los cambios sociales y humanos que muchas veces valoramos solo en la nostalgia del final de cada cosa, inexorable.
Seremos muchos los cumareberos y extraños que cuando crucemos la emblemática esquina entre las calles Zavarce y Bolívar y observemos esa hermosa casona, con un rustico friso en sus paredes externas pintadas de barniz caoba con franjas blancas y sus largas y angostas ventanas, añoremos el aviso de la Farmacia Nueva, el curioso palpitar del bombillo rojo anunciando estar de guardia y a “mantequilla” sirviendo al público, una gran contribución del Dr. Jesús Zirit y su familia al progreso y desarrollo del municipio Zamora.
Dr. Ernesto Faengo Pérez


