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Crisis en el Museo del Táchira

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En los espacios de la hacienda Paramillo que aún quedan en pie está resumida toda la historia del estado Táchira. Un pasado a la vista en el patio original del secado del café, en la capilla de la Santísima Trinidad, el molino de agua, por los espacios de la casona, los cultivos de caña… son más de 400 años de historia. Territorio tomado desde hace 37 años para la cultura, como sede del Museo del Táchira.

Es el punto central del complejo cultural Museo del Táchira, que comprende la vieja casona de la hacienda Paramillo, el edificio del Museo de Ciencias y la sede de la Dirección de Cultura, donde los daños en la infraestructura son graves. Se necesita mantenimiento urgente.

Omer Áñez es el coordinador de Conservación y Rescate del Patrimonio Cultural, y director del Museo del Táchira, desde hace dos años y medio. Tiene 31 años de carrera administrativa. Es mano derecha de Ilia Sierra, directora de Cultura. Ambos conjugan todos los esfuerzos por mantener en pie la estructura física, pero los recursos económicos no alcanzan.

En la casona, el molino de agua se está cayendo, el piso se desborona; las filtraciones de los techos amenazan a las paredes y salas de exposición; han hurtado piezas sanitarias, cable, faroles, cerca de protección. Hay invasores en sus áreas verdes.»

En el edificio de Ciencias, 30 cúpulas se han desprendido del techo y al llover es todo un diluvio en su interior; un problema en la red de aguas negras impide la utilización de unos 18 sanitarios, para evitar que las aguas circulen por la sala de Ciencias.

En el complejo cultural, al que se suma la sede de la Dirección de Cultura, faltan, al menos, 500 bombillos para iluminar sus espacios, más de cien metros de cable, y una guaraña para cortar el monte, que está por todos lados, además de mucha vigilancia.

Estos espacios llevan un año cerrados. La pandemia covid-19 lo impuso. Solo asiste el personal del área administrativa en la semana flexible, cuando tiene las posibilidades. No es obligatorio. Sus sueldos son una miseria, pero su vocación y mística de servicio merecen el reconocimiento de todos. “Por amor al arte”. La inseguridad es el peor enemigo de este patrimonio cultural.

Áñez expresó que allí “no se ha dejado de trabajar. Ahora todo es virtual, por redes sociales, con exposiciones”, dijo.

En esta casona hay 12 salas de exposición, una temporal y las demás permanentes. Allí está la sala de Antropología de los yacimientos por municipio, trabajo importante de la antropóloga Reina Durán; la sala de Historia Tradicional y de Cultura Popular, además del Archivo Regional del Folclore “Luis Felipe Ramón y Rivera”. “Es el aposento de la cultura tachirense, la evolución de este estado”, expresó.

La situación del museo la define como “terrible, crítica, como nunca”. Amplio y claro al hablar, resume que “el museo se ha venido a menos por la pandemia, el factor económico y la falta de pertenencia del pueblo de San Cristóbal”.

Con información de La Nación

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