Convivir con la tragedia
Douglas Játem Villa
El paso del tiempo hace cada vez más difícil describir la situación de tragedia que sufrimos los venezolanos dado que esta se mantiene, a lo largo de los días, en términos similares en cuanto a los niveles de bienestar que necesitamos y no disfrutamos.
Reseñar el nivel de ingreso, de inflación, las condiciones de escasez de agua, electricidad, gasolina y demás bienes y servicios básicos, día tras día, semana tras semana, constituye una iniciativa difícil de mantener. Más aún, se debe reconocer que más difícil que realizar esta reseña, es vivirla y sufrirla sin poder evitarlo.
No obstante, se puede valorar, si vale aplicar este término, algo que significa cierta ayuda, como lo es mantener conciencia de esta realidad, acompañada de la decisión y disposición de aguantar y sobrellevarla, dado que, si no fuera así, si no se creyera y esperara corregir las causas y cambiar la situación, esta sería mucho peor.
En este sentido, es importante la fuerza que nos podemos y debemos incorporar quienes aspiramos a cambiar y corregir la condición del país, a los fines de combatir y alcanzar la victoria en un proceso electoral. Se puede agregar el desenlace del proceso realizado en mayo de 2018 y sus posibles repercusiones sobre la legitimidad institucional, el grado de pugnacidad entre las partes, incluyendo la controversia entre la llamada oposición; la proyección internacional de esta situación, y otros.
Se registra lo que parece ser un cambio importante en el sentido de que la “competencia” luce superando el terreno ideológico, capitalismo o comunismo, para ubicarse en el ataque a la democracia, la incursión de motivaciones conexas con la delincuencia, la perpetuación en el poder y otras causas. En el presente, quizás se puede apreciar un posicionamiento electoral adverso al gobierno, bastante discrepancia entre los grupos de oposición y otros.
El disgusto con el gobierno no es difícil de explicar dadas las terribles condiciones de vida del pueblo venezolano, especialmente los cerca de 7 millones de personas que se han visto obligadas a emigrar; las muchas denuncias acerca de presos políticos, la pugna interna entre los partidarios del gobierno y otros, debiéndose añadir la posibilidad de que esto se incremente en la medida en que la situación del país empeore. Por el lado de la oposición, también se registra mucha pugnacidad lo que puede revelar un comportamiento equivocado e irresponsable consecuencia de excesos en las aspiraciones personales o partidistas.
Todavía se tiene que esperar el curso de la llamada negociación entre gobierno y oposición destinada a superar situación de discrepancia significativa, a eliminar la desconfianza entre las partes respecto al respeto del proceso electoral.
Es importante el hecho de que a pesar de lo negativo que ha sido este proceso de los últimos años, todavía el recurso humano venezolano es bien valorado a escala internacional, a lo cual nos hemos referido ya varias veces, y hoy se agrega que según la agencia Bloomberg y los investigadores del Fondo Monetario Internacional Venezuela es el principal exportador mundial de capacidad intelectual por haber sido el país que produjo más graduados universitarios durante la década que empezó en 1970.


