Ciudadanía y Legitimidad
Douglas Játem Villa
Dentro de una visión global acerca del desenvolvimiento del país se registran diferencias entre los diversos sectores en cuanto a la apreciación del mismo. Se acepta que la economía venezolana tiene cierta capacidad para recuperarse y desenvolverse en forma similar a la exhibida después de 1958, pero al mismo tiempo se registran dudas al respecto.
Se descartan las posiciones interesadas por razones políticas que procuran respaldar la gestión gubernamental, y también, en forma similar, las que pretenden cuestionar el comportamiento gubernamental. Existen visiones interesadas en el sentido de que la economía ya se recuperó dado su crecimiento durante 2022, sin embargo, la relación entre esta evolución y la disminución de la producción nacional, la cual ha llegado a ser un 75% de la registrada en 2013, le resta significación a lo ocurrido durante el año en referencia.
Todavía se debe apreciar el significado de la muy reducida capacidad del gobierno para participar con el gasto público en la actividad económica, su incapacidad para combatir la que ha llegado a ser hiperinflación, y su incapacidad para mejorar la disponibilidad de servicios básicos para la población. ¿Cuenta el pueblo venezolano con el salario suficiente para procurar su bienestar? ¿Cuenta con electricidad, agua y demás? La moneda tiene dos caras, y así se debe responder si los venezolanos hemos cumplido con nuestra responsabilidad referente al cuidado del país, como en materia de transporte y tránsito, y también en cuanto a exigirle al gobierno que cumpla su obligación gubernamental al respecto.
¿Se puede confiar en que, para el gobierno en Venezuela, es prioritaria la recuperación del país? Qué es más importante para el gobierno, la recuperación de Venezuela, o su mantenimiento en el poder? No se desea el deterioro económico porque ello afecte la estabilidad del gobierno, pero, ¿no es la pésima gestión del gobierno una causa real de ese desenvolvimiento? Venezuela fue un país “muy rico” y en esas condiciones logró modernizarse y mejorar apreciablemente el nivel de ingreso y de bienestar de los venezolanos.
Pero los errores cometidos, en parte por algunos que habían contribuido a su crecimiento, acabaron con ese proceso y ya no somos ricos. Pero también debe anotarse que el potencial económico de Venezuela es real y se puede aceptar, más allá de la experiencia, que posibilita nuestro bienestar. En Venezuela existe el recurso humano para superar el atraso y retomar el progreso. Valoremos en su justa medida algunas realizaciones como el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Sinfónicos, PDVSA, la verdadera; el Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho y tantas otras. El, o los líderes requeridos para dirigir el camino, existen.
Se reconoce la bondad teórica del diálogo. Se acepta su importancia. ¿Pero puede haber diálogo con una parte que solo admite el resultado que lo favorece? No se pretende descartar el diálogo a priori, pero como ya se dijo, ¿se debe responder la interrogante si tiene sentido dialogar con Maduro si este solo admite su mantenimiento en el poder?
Debe mantenerse presente que la victoria en el combate por Venezuela, especialmente respecto de las posibles elecciones en 2024, que ello depende, entre otras cosas, de su legitimidad institucional, porque, así como una construcción se derrumba si se erige sobre bases falsas o incompletas, un gobierno fracasa si pretende desempeñarse al margen de la institucionalidad


