Cementos Caribe: Auge y caída del gigante gris de Cumarebo.

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Luego, de ser una de las empresas cementeras más importantes de Latinoamerica, su producción ha disminuido a niveles operativos no deseables.

Cementos Caribe fue creada el 11 de octubre de 1974. Inició su proceso de producción, en 1979. La organización manejaba un volumen de venta de 1.330.000 mil toneladas de cemento Portland al año, con una nómina de trescientos sesenta y ocho trabajadores en planta, y novecientos trabajadores a través de terceros contratados en forma directa e indirecta.

Su infraestructura y adecuación, según la demanda de la época, influyó de manera determinante en la economía local, con ventajosas incidencias en el ámbito regional, logrando un notorio proceso de expansión, en áreas específicas del municipio Zamora, Tocópero y Píritu.

Posteriormente, fue creada la Fundación Cementos Caribe, como parte de las políticas de acercamiento a las comunidades, apoyándolas a través de las asociaciones de vecinos, como estructuras sociales organizadas de entonces, para incidir en el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes.

Las comunidades organizadas presentaban proyectos ante la fundación, quien los evaluaba y posteriormente los aprobaba, según los requisitos exigidos; y otros, que en forma sencilla, eran planteadas ante la junta directiva, para su respectiva tramitación. Es decir, había una relación directa con las comunidades y una interacción interinstitucional con organismos del Estado y con los gremios del municipio Zamora. Esa vinculación con las comunidades se perdió, y en consecuencia, los proyectos que presentaban las comunidades, quedaron en el olvido. 

no existían restricciones para la compra de materiales

Su producción de cemento, cubría al estado, a buena parte del país; e incluso con altos niveles de exportación, conforme a las políticas de comercialización y negociación del Estado venezolano. Cementos Caribe, fue considerada, una de las empresas productora de cemento, más grandes de Latinoamérica; pero hoy, sus operaciones se encuentran paralizadas, debido al deterioro de los equipos técnicos.   

El modelo socialista

A partir del 2008, y como parte de las políticas implementadas por el gobierno nacional, para el reordenamiento de la industria cementera en el país, bajo el mandato del otrora presidente de la República, Hugo Chávez, la empresa Cementos Caribe pasó a manos del Estado venezolano, con el nombre de Invecem. Esta empresa, según el criterio del gobierno nacional, debía de ser, una de las principales proveedoras de cemento, concreto, agregados y en cuanto a la prestación de servicios relacionados con la construcción en el país.

Uno de los objetivos del gobierno era, “democratizar el mercado  de la construcción en el país y establecer igualdad de condiciones, que garantizaran la inversión, la innovación tecnológica, la ampliación de la cobertura geográfica del suministro de cemento y los materiales de construcción”.

Visión socialista o realidad virtual

Con la finalidad de «reservar al Estado la industria de fabricación de cemento, por su vinculación estratégica para el desarrollo de la nación y por razones de convivencia nacional», en julio de 2009, el gobierno crea la Corporación Socialista de Cemento, para la producción, venta y comercialización de cemento, piedras, piezas, estructuras, tubos de cemento y concreto a través de este ente y que absorbía las siguientes empresas: Cemento Andino (CA). Cemento Cerro Azul (CCA). Empresa Nacional de Transporte de Insumos y Productos Industriales (Entipi). Fábrica Nacional de Cemento (FNC). Industria Venezolana de Cemento (Invecem) y Venezolana de Cementos, S.A.C.A (Vencemos).

La falta de inversión ha deteriorado la operatividad de la planta

Paralización de operaciones

Lo que en otros tiempos, fue considerada una de las empresas más importantes en la producción de cemento y sus derivados, hoy está técnicamente cerrada. El progresivo deterioro de esta industria, luego de la asunción y control por parte del gobierno revolucionario, es evidente. En la actualidad sus operaciones están paralizadas debido a la falta de ladrillos refractarios que se encargan de proteger la coraza del horno internamente para evitar que se funda por las altas temperaturas que oscilan entre 1000 a 1500 grados. Adicionalmente, faltan las mangas de los filtros que se encargan de limpiar los gases que salen por la chimenea. Estos ladrillos son fabricados en México y Estados Unidos; aunque hay una empresa nacional que los fabrica, pero tiene poca producción por la situación país.

¿A dónde va a parar la producción de cemento? No se sabe. A juzgar por la versión emitida por los propietarios de la ferreterías de Cumarebo, no venden un saco de cemento desde hace más de dos años. En Cumarebo, por señalar la principal área de influencia de Invecem, no se consigue un saco de cemento, y se consigue es bajo el nuevo modelo de comercialización, hoy conocido como “Bachaqueo”, a razón de 7 dólares el saco, equivalente a 98 mil bolívares soberanos, respecto al comportamiento del valor del dólar en el mercado.

En la actualidad, la producción de cemento está en cero, debido a la paralización de sus operaciones, y cuenta con una nómina fija de trescientos setenta trabajadores, lo cual dice, del decrecimiento de una empresa, que fue objeto de admiración, por técnicos calificados a nivel mundial.

Situación de los trabajadores

Recientemente, los trabajadores de Invecem, lideraron sendas protestas, tras el incumplimiento de los compromisos contractuales, y de aquellos que establecidos en la Ley Orgánica del Trabajo, satisfacían a medias sus necesidades básicas.

Trabajadores denunciaron pésimas condiciones laborales

La empresa ante la imposibilidad de cumplir con las exigencias laborales, le da a los trabajadores, cuarenta sacos de cemento cada dos meses, cuando estaban en posibilidad de producir, que son vendidos en dólares; para compensar la deficiencia de los sueldos y salarios, y como una manera de mantenerlos, ante la posibilidad de emigrar a otros países, tras la difícil situación que vive la economía venezolana.   

Cero cemento, cero construcción

Un saco de cemento cuesta en la actualidad siete dólares. Uno va a las ferreterías y dicen que no venden cemento desde hace más de dos años, y es cierto, porque cuando se consigue es a granél. Esto quiere decir, que hay mafias enquistadas apoderadas del cemento; obviamente, cuando hay producción.

Juan Adrían Hernández, es albañil. Cuenta que estaba haciendo unos trabajos de construcción por las inmediaciones de la avenida Bellavista de Cumarebo, pero fueron paralizados por falta de cemento. Es inconcebible, que, existiendo la fábrica de cemento en Cumarebo, no se consiga un saco de cemento, dijo al ser consultado.

Hernández: «Insólito que no se consiga cemento en Cumarebo existiendo una planta aquí».

La gerencia de planta la ocupa un militar

Sin desconocer las habilidades y destrezas castrenses, esta; pareciera ser, una de las estrategias del gobierno, de colocar a militares en ministerios, e instituciones del Estado y en empresas claves para el desarrollo del país, lo cierto de esto, es que parte de las fallas y errores que se cometen desde la cúpula gubernamental, pasan por la improvisación a la hora de designar altas responsabilidades en la gestión de gobierno, lo que incide directamente en el manejo de este tipo de industrias vitales para el desarrollo del país.

Texto Luis Hidalgo CNP 13501

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