Opinión

Candidatos opositores, por Ernesto Faengo Pérez

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El oficialismo resolvió a lo interno el pasado domingo el problema de sus candidatos a las elecciones regionales y municipales del 21N mientras los partidos políticos de oposición divagan entre las muchas concepciones que tienen sus mal llamados “líderes’” cómo descifrar de manera acertada una fórmula milagrosa que concluya en presentar a los electores una opción unitaria, válida, capaz de derrotar a los candidatos oficiales en la mega elección del mes de noviembre.

Algunas concepciones erradas desatendidas de la verdadera realidad política y social que aqueja al país afectan negativamente, con muy raras excepciones, el devaluado liderazgo opositor enclaustrado en los partidos políticos, liderazgo cuestionado dentro de las propias organizaciones políticas, desde los sectores sociales, económicos, religiosos, al extremo que nuestro obispo emérito en varias oportunidades ha señalado la pobreza conceptual de ese “liderazgo” incongruente y desorganizado incapaz de asumir y presentar soluciones reales a la grave crisis que afecta al estado falcón.

El oficialismo movilizó en sus primarias su caudal electoral cercano al 20% del electorado, tal como lo señalan las encuestas, del restante 80% más de la mitad no está de acuerdo con el gobierno pero tampoco coincide con esa denominada oposición que se auto califica “legítima”, única e irreverente dueña absoluta de la verdad y la única con derecho a opinar y marcar rutas en el plano contrario al gobierno, cuando en la realidad de los hechos su nivel de aceptación en los electores no llega al 7% sumando todos los partidos que la integran. 

De ahí que estamos en un limbo, quedan 21 días para presentar candidatos pero no hay claridad y algunos juegan a la escondida esparciendo el tiempo para al final irresponsablemente decir que no hay “condiciones”, en el fondo exponen su descrita debilidad, ellos no participan porque no tienen fuerza para competir, son “líderes de papel” y serán desplazados, para ellos es mejor convertirse en abstencionistas obtusos sin otra salida que el desánimo, los insultos y descalificaciones hacia el único instrumento válido y posible para derrotar al oficialismo que es el sufragio, el voto como opción democrática y derecho cívico y constitucional.  

Quienes se atrevan a romper estas barreras de papel carbón, hablen claro a los electores desenmascaren y aparten esta “dirigencia” serán los vencedores, reconocidos y podrán levantar las banderas de la esperanza que esperan con ansiedad amplios sectores del país, engañados, decepcionados, confundidos, aquí no valen tiempos ni edades, sino decisión y coraje voluntad y liderazgo, congruencia con el querer y sentir de un pueblo, ese paso al frente hay que darlo con todos los riesgos porque el reconocimiento será el apoyo rotundo y contundente del pueblo hastiado de tanto mediocridad dirigencial, ejemplos hay varios, gracias a Dios en Zamora tenemos uno con liderazgo, voluntad, valentía, humildad, y sabor a pueblo. Orlando Millan, asediado por las cúpulas y mafias pero comprometido con el pueblo y cuyo nivel de aceptación aumenta cada día más y hoy ocupa irreversiblemente un soberano apoyo popular superior al 60% del electorado zamorano.

Dr. Ernesto Faengo Perez