Buena hora Por: Douglas Játem Villa
Quizás en el momento actual la oposición al gobierno no puede aún hacer algo impresionante en materia de protesta por las pésimas condiciones de vida del pueblo venezolano, debidas mayormente al muy mal desempeño del gobierno en prácticamente todo el ámbito de su gestión. No obstante, puede haber llegado un momento en el cual las pésimas condiciones de vida incrementan el dolor y la indignación de la gente, lo que puede llevarla a reaccionar cada día con más fuerza.
Se ha iniciado algo que puede llegar a ser significativo dado que se puede registrar un aire de reacción y protesta con las diversas y cada día más concurridas actividades de protesta en muchas partes del país, debiéndose agregar que las mismas han sido organizadas legítimamente por organizaciones de la sociedad civil, principalmente, pero no totalmente, en los ámbitos de la educación y la salud.
Parece apreciarse la ausencia de una significativa presencia de los partidos políticos, los cuales lucen más interesados en sus aspiraciones relacionadas con las perspectivas electorales lo que, unido a su incapacidad para unirse en oposición al gobierno, la aleja de la lucha vital de la sociedad. Es importante destacar el carácter legítimo de estas protestas de la gente dado que se trata de luchar por el derecho y la necesidad de bienestar, de disfrutar indispensables y vitales condiciones de vida humana, de derechos humanos.
No es el caso de una competencia entre partidos u organizaciones por el poder político, sino de contar con un gobierno responsable y capaz de cumplir su responsabilidad con el bienestar de la población, la cual no puede subsistir en medio de una pobreza extrema y de una inexistencia de los bienes y servicios esenciales para vivir dignamente. Ni se entiende, ni se puede aceptar, que de Venezuela se “regalen” tantos “bienes” a Cuba, mientras el pueblo venezolano pasa las de Caín.
Se trata de un derecho humano. En consecuencia, es imprescindible que esta fuerza opositora creciente sea organizada apropiadamente y se capacite plenamente para conducir y ejecutar su esfuerzo en pro de su bienestar, lo cual exige un diálogo, una comunicación entre los diferentes sectores del pueblo, sociedad civil, partidos políticos y otras organizaciones.
Como se ha dicho antes, en Venezuela existen muchos ciudadanos venezolanos con la capacidad de aportar su concurso a la misión de recuperar el país. Se encuentran en las organizaciones de los trabajadores, de empresas, de científicos y profesionales, de intelectuales, de artistas y otros motivadores y de los partidos políticos, los cuales deben incorporarse en forma organizada a la misión de recuperar a Venezuela. No se debe olvidar el concurso de la Iglesia, de los diversos credos, dentro del ámbito natural de su misión evangélica.
Se tiene muy claro que no se está planteando algo nuevo y diferente a lo dicho ya tantas veces. Pero si bien son muchas las veces en las cuales esto se ha pedido, también es verdad que eso no ha sido cumplido por nosotros en busca de Venezuela, de modo que se reitera el planteamiento, con el agregado de ajustar correctamente nuestro comportamiento con la finalidad de alcanzar el objetivo supremo.
No se considera necesario, al menos en este momento, detallar las actividades que debemos realizar, las cuales, en todo caso, se deben traducir en nuestra mayor y mejor capacidad de lucha.


