Opinión

Bolereando en Cumarebo

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Dr. Ernesto Faengo Perez Reyes

Cuando era un joven adolescente y mis contemporáneos disfrutaban el twist, surf, rock and rol, los Beatles y otros de la llamada música pop de los años 70 80, algunos jóvenes cumareberos nos animábamos muy poco por estos ritmos estridentes y preferimos ubicarnos en la música tropical salsa, guaracha, el merecumbe, la Billos los melódicos, el Supercombo, los Blanco, La Dimensión Latina y otras semejantes.  las Rockolas muy comunes en las cantinas y bares que había en este pueblo, disfrutábamos el ambiente y cuando nos sentíamos asediados por las indiferencias amorosas o los desencantos propios de esa etapa de la vida nos refugiábamos en los boleros.

El bolero, ese género musical que nos envuelve en melancolía y pasión, tiene una historia fascinante, surgió en Cuba a finales del siglo XIX y se extendió por México y otros países de América Latina con sus letras de amor y desamor, así como sus percusiones cadenciosas, guitarras, bajos, pianos, alientos y su característico requinto mexicano que, en conjunto con las voces solitarias o en grupo, lo enriqueció tanto en su país de origen, como en las naciones que lo acogieron como propio.

  • En sus etapas iniciales el bolero era un género para tríos de guitarra y su desarrollo mas amplio fie en las cantinas lugares llenos de humo, risas y copas, estos espacios, donde las almas se desnudaban entre sorbos de ron seco o tequila, los músicos improvisaban canciones de amor y desamor, las letras profundas y las melodías apasionadas encontraron un hogar, donde los corazones rotos buscaban consuelo

Un segundo lugar donde el bolero se sintió muy bien fue en Los cabarets, con sus luces brillantes y su atmósfera sensual eran escenarios para artistas talentosos que interpretaban canciones románticas. Las voces suaves y los acordes de guitarra resonaban en las noches de cabaret, tocando los corazones de los asistentes.

El bolero penetró el alma de los enamorados, bohemios y despechados de antes de ahora y del futuro, así ha sido desde que se extendió de Cuba a México, Puerto Rico, Colombia, Venezuela y otros países. Cada lugar aportó su propia esencia cultural al género. Las letras expresaban el amor, la tristeza y la pasión, y las melodías se entrelazaban con influencias de la música tradicional y popular. Luego se fue volviendo más complejo a través de las orquestas tropicales y adquiriendo un refinamiento que lo llevó al gusto de todas las clases sociales y sectores intelectuales, masificándose a través de la radio y la televisión. El bolero es una medicina espiritual, es la vivencia añorada, el recuerdo emocionado, el ayer vuelto presente, lo oigo y disfruto a cualquier hora, noche, día o madrugada, Soy un admirador, casi fanático del bolero,

Todos los domingos a partir de las 10 de la mañana desde el 2 de julio de 2023 acompañado de Douglas Domingo Martínez y José García Sirit hacemos Bolereando en Cumarebo por la FM 105.9  en ese programa siento y vivo intensamente sus letras, me llena y satisface, me hace intensamente feliz, la alegría, angustia, nostalgia y recuerdos son parte de la esencia de mi forma de vivir, El bolero nunca envejece, es y será eterno, su letra se actualiza y se ubica en cada historia particular, el tiempo no le afecta en nada, es la vivencia añorada, el recuerdo emocionado, el ayer vuelto presente,    

El pasado 5 de diciembre de 2023 fue declarado por la Unesco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad con una recomendación especial “Hacerlo conocer a los jóvenes” “Que el bolero esté presente en los espacio educativos y culturales, que los jóvenes lo escuchen, que las nuevas generaciones lo interpreten para que puedan conocerlo, apreciarlo y hacerlo suyo