Economía

Bloomberg | El nuevo pulso petrolero de Venezuela busca encender algo más que los pozos

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El artículo de Bloomberg Línea, firmado por Raylí Luján y publicado el 25 de septiembre de 2026, señala que Venezuela vuelve a apostar por el petróleo como motor de crecimiento, pero que el desafío va más allá de aumentar la extracción de crudo. La meta es convertir los acuerdos energéticos con Estados Unidos y las petroleras internacionales en producción, proveedores locales, infraestructura y una recuperación económica más amplia.

El nuevo escenario incluye acuerdos con empresas como Chevron y Eni, un convenio energético entre Venezuela y Estados Unidos y un nuevo marco legal para el sector de hidrocarburos. El siguiente desafío es determinar cuánto de estos anuncios se traducirá en actividad concreta.

En Zulia, uno de los principales territorios petroleros del país, la transición todavía se encuentra en una etapa inicial. Roy Biagioni, presidente de la Cámara Petrolera de Venezuela, capítulo Zulia, afirmó que los anuncios todavía no se han traducido en una reactivación de gran escala en los municipios de la Costa Oriental del Lago.

Biagioni explicó que la recuperación requiere movilizar equipos y recursos debido a los elevados niveles de inversión. Según sus estimaciones, Zulia dispone actualmente de unos 5.200 pozos de categoría II, cuya recuperación podría requerir menores inversiones. Si fueran reactivados, podrían aportar aproximadamente 400.000 barriles diarios adicionales.

El artículo también aborda los cambios introducidos en la legislación de hidrocarburos en enero. Según Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, las nuevas reglas pueden modificar la relación entre el sector privado y la industria petrolera, al permitir una mayor participación de empresas privadas en actividades como producción, administración, exportación y cobro.

Carlos Borges, director de Grupo Menpet, considera que la recuperación petrolera ya está en marcha. Señaló que la producción venezolana habría pasado de unos 400.000 barriles diarios en 2020 a alrededor de 1,2 millones en 2026. También estimó que la producción del Lago de Maracaibo podría alcanzar entre 800.000 y 1 millón de barriles diarios durante los próximos cinco años, aunque aclaró que se trata de una proyección personal y no de una meta oficial.

Uno de los puntos centrales es que el aumento de la producción genere actividad económica dentro de Venezuela. La cadena incluye perforación, mantenimiento, transporte, logística, alimentación, construcción, servicios profesionales y comercio. León advierte que, si las empresas encuentran proveedores, trabajadores, infraestructura y servicios locales capaces de atender sus necesidades, el efecto económico será mayor.

Sobre el acuerdo energético entre Venezuela y Estados Unidos, León considera que su importancia puede estar también en la señal que envíe a otros inversionistas. Sin embargo, el contenido completo del convenio todavía no es público, por lo que sus condiciones, costos y mecanismos de ejecución no pueden evaluarse completamente.

Otro obstáculo importante para Zulia es la electricidad. Biagioni señaló que los cortes eléctricos afectan tanto a los hogares como a la actividad petrolera. Borges también considera insuficiente la infraestructura energética de la región para acompañar una expansión del sector.

León plantea que el crecimiento petrolero podría impulsar inversiones en infraestructura energética, incluyendo el aprovechamiento del gas y sistemas de autogeneración vinculados con los proyectos petroleros. Una mayor disponibilidad eléctrica, según esta perspectiva, también podría favorecer nuevas industrias y servicios.

Finalmente, el artículo señala que esta nueva etapa petrolera ocurre en medio de una transición política cuyo calendario y condiciones aún no están definidos. León considera que la agenda energética y la negociación política avanzan de manera paralela y que una eventual apertura electoral requeriría acuerdos sobre instituciones, reglas y garantías.

UR