Año escolar terminará a punta de intención y sin internet

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La orden de cuarentena del pasado 16 de marzo puso en la cuerda floja la continuidad del año escolar. Con clases a distancia y tres cuartas partes del contenido que ya se había cubierto se resolvió un segundo lapso. Sin embargo, cerrar el tercero de forma online como lo ordenó Nicolás Maduro es tecnológicamente inviable tanto para profesores como para alumnos.

Luego de que el ministro de educación Aristóbulo Istúriz anunciara que se seguiría con el aprendizaje a distancia y que las estrategias pedagógicas a aplicar implicarían el uso de «plataformas digitales, telefónicas fijas y celulares», muchos docentes han manifestado su disposición pero incapacidad para seguir esas pautas, pues del mismo modo en que no se les garantizan un salario digno, tampoco les aseguran acceso a equipos o internet para dar las clases.

«Si no entregan a los docentes canaimas, tablets o minilaptos, y facilitan el acceso a internet de Cantv o Movilnet, el plan no será cumplido. Si mi quincena es de 360.000 bolívares, no voy a gastar 400.000 en el plan de Movilnet que aumentó de 18.000 a 95.000″, cuenta Richard Velázquez, docente de inglés de bachillerato en un liceo público de Aragua.

Solo una minoría de los profesores puede pagar un plan de telefonía celular para uso personal, pues según el director de FundaRedes Mackler García cerca del 90% de los maestros venezolanos vive en condiciones de extrema pobreza. Además, las deudas que el Ministerio de Educación tiene con el gremio no las salda la pandemia.

Con estos anuncios estamos súper seguros que usted y el gobierno ya planificaron pagar la deuda de 280 % por CC y aprovecharon de ajustar el sueldo de acuerdo a la realidad económica, para que los docentes puedan satisfacer sus necesidades y cubrir con todos estos gastos.

Desde la asociación mirandina Profesores en Acción aseguran también que no todos los maestros venezolanos han recibido tablets o canaimitas, imposibilitando impartir clases desde sus hogares.

En medio de la pandemia, a los representantes les ha tocado ponerse en los zapatos de los maestros y se dan cuenta de cuán importante son. «Nno ganamos para lo que hacemos. Hay quienes le ponen mucho corazón a su trabajo, pero hay otros que están negados porque dicen que no ganan suficiente y en eso estamos dejando a un lado el trabajo pedagógico que hay que hacer con los niños», explica una docente de un plantel en Vargas.

Fausto Romeo, presidente de la Asociación Nacional de Institutos Educativos Privados (Andiep), dice que durante esta cuarentena los docentes han trabajado más tiempo que en las jornadas regulares, puesto que «la atención es individualizada por la plataforma que están usando para impartir el contenido».

Competencias digitales que no existen

José Azuaje, docente jubilado de Matemática, quien tiene una especialización en tecnología educativa, explica que no sólo no se cuenta con los recursos tecnológicos necesarios para completar el año escolar a distancia, sino que no existe la planificación especial que se requiere para virtualizar los contenidos. Esto porque, a su juicio, son muy pocos los educadores que poseen las competencias digitales indispensables para desarrollar un tercer momento pedagógico como lo demanda el oficialismo.

«La educación virtual no se limita a enviar textos y ejercicios para desarrollar en casa, va más allá. El docente adquiere el rol de facilitador de experiencias de aprendizaje y el participante pasa a ser investigador que construye sus propios conocimientos, sus saberes; para ello hay que implementar nuevas didácticas, metodologías e instrumentos».

La Federación Nacional de Sociedades de Padres y Representantes (Fenasopadres) pide al ministro la aprobación de un ‘Plan de Atención Inmediata’ en el que plantean la posibilidad de extender el año escolar y hasta poder repetirlo, de no poderse cumplir con el 25%de los objetivos expuestos en los programas de estudio de las escuelas y liceos venezolanas.

«Las instrucciones enviadas a docentes, a través de un mensaje de texto sobre los denominados «portafolios», son igualmente carentes de contenidos fundamentales en la adquisición de destrezas y competencias en la que es imprescindible el acompañamiento presencia docente», es parte de lo que reza el comunicado por la asociación.

Sobre eso Romero señala que la Viceministra de Educación Media ordenó rediseñar el contenido programático del tercer lapso de algunas materias, pues cree que en aquellas como Música, que no son de carácter obligatorio, la modificación no es necesaria, pero sí en otras como Ciencias de la Tierra.

«Para ver música me meto en un tutorial de YouTube y que el profesor mande la estrategia, pero en asignaturas como ciencias de la tierras, que deben tener un laboratorio para abrir la rana y poder hacer la práctica es diferente (…) bueno no abrirás el sapo pero búscate una investigación y así sigues estimulando», señaló Romeo.

Las modalidades cambian por estado 

Si las cátedras, que regularmente son de 45 minutos, se dieran a través de las plataformas digitales, que no todas las escuelas públicas tienen, alrededor de 30 niños estarían conectados al mismo tiempo, que es el promedio de alumnos por salón que calcula Fe y Alegría.

De hecho, según la directora nacional del Programa Escuela de Fe y Alegría Noelbis Aguilar, únicamente 43% de la población estudiantil que ellos atienden en sus 176 planteles educativo han podido recibir las clases debido a las fallas de conectividad que hay en las zonas en donde se encuentran.

Poner ese plan en marcha significaría que habría que dotar de canaimitas a los dos millones de estudiantes venezolanos que aún no las tienen, pues de los ocho millones que Maduro alega se inscribieron para el año escolar 2019-2020,  sólo seis las han recibido, según información reseñada en la página del Ministerio de Educación. Además, debería garantizársele el acceso a internet al 62,9% de los hogares que no lo tienen.

Todo ello, sin contar que el Observatorio Venezolano de los Servicios Públicos señala que 50%  de los venezolanos reportan tener fallas de conexión a internet diariamente y 40% apagones los siete días de la semana.

Es por eso que Fausto Romeo sostiene que cada zona educativa implementaría una modalidad de aprendizaje diferente, pues podría adaptarse a las condiciones de trabajo que existan en cada estado.

«En el Delta Amacuro, como todos los viernes va una lancha a llevar o a buscar la comida, los niños tienen que mandar sus cuadernos. Los soldados van de islita en islita recogiendo las tareas y después las llevan a la capital. Los maestros hacen las recomendaciones y el lunes vuelve a ir esa valija que lleva los cuadernos con nuevas asignaciones», detalla el presidente de Andiep.

Por su parte, Irala Guerrero, presidenta del Colegio de Profesores de Trujillo, dijo a través de Twitter que en la entidad, pese a que se decretó el aislamiento social y lo ideal es no salir para contener el coronavirus, muchos profesores han tenido que ir a los planteles para poder culminar de evaluar el segundo período escolar.

«Los circuitales obligan a directores y maestras a recibir portafolios, donde pueden llevar la enfermedad a sus hogares, como es el caso de Boconó, en Trujillo», expresó Guerrero.

La televisión tampoco está al alcance

En vista a las dificultades que implica culminar un tercer lapso escolar a distancia haciendo uso de plataformas en línea o telefonía móvil, se propuso también impartir clases a través de los canales de televisión abierta, específicamente los del Estado, VTV y Tves.

En una reunión con las autoridades ministeriales del sector escolar, diferentes profesores pidieron al ministro que aumentara la cantidad de horas de trasmisión del programa Cada familia una escuela, según comentó Fausto Romeo. Sin embargo, esa modalidad tampoco es factible para todos los maestros.

«Soy coordinadora pedagógica, mis representantes reportan que no tienen señal de televisión en algunas zonas donde viven. Lo más triste, estamos en Carabobo, pleno centro del país. Sin cable, sin internet, sin señal de TV, ¿qué hacen los estudiantes y representantes?», comenta la profesora Francis Toro.

Aunado a las fallas técnicas, para Fenasoagro lo que imposibilita la continuidad del año escolar a través de las clases televisadas es que » los programas televisivos transmitidos en los medios públicos carecen de la debida preparación por expertos en educación a distancia, ofrecen contenido incompleto y de deficiente calidad».

Encuestas por el sistema Patria

En aras de hacer un sondeo en la población para saber cuál es la mejor vía para que los niños vean clases y hagan las asignaciones correspondientes al último período escolar que tiene como fecha de inicio el 13 de abril, a través del sistema Patria se hizo una encuesta que debía llenar todo aquel que tuviese un hijo «en escolarización».

Según Aristóbulo Istúriz durante tres días (9, 10 y 11 de abril), de los ocho millones de venezolanos que deben llenarla, cerca de cuatro millones quinientas mil lo han hecho, dando como resultado que 92% de los representantes esté de acuerdo con que sigan las clases a distancia.  Sin embargo, incluso antes de habilitarse, algunos profesores dijeron que no en todos los hogares tenían el carnet de la patria ni tampoco un equipo con internet para poder acceder a la plataforma.

«Dicen que van a hacer unas encuestas a los representantes. Se hace cuesta arriba porque no todo el mundo tiene el carnet de la patria, todavía no han dicho que tipo de preguntas le van a realizar, pero esperemos que eso facilite la manera de trabajar», señala una docente del estado Vargas.

Con información de Tal Cual

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