Abajo el telón del pragmatismo
En días recientes a propósito de la precariedad conceptual que viven hoy las organizaciones políticas, entre ellas la limitada difusión para expresarlas por las vías tradicionales, bien a través de los medios de comunicación en sus diferentes modalidades, una por la reducida audiencia, otras como el caso opositor, por la brutal censura o en su defecto por la carencia de creatividad dirigencia para expresarlas a la masa ciudadana, huérfana de luz para desentrañar el marasmo en el que estamos inmersos.
Precisamente tertuliaba con uno de mis aventajados discípulos formados en el Movimiento Al Socialismo (MAS), organización política de la que formé parte en todos sus niveles de dirección, que me permitieron ocupar, logrado con laborioso empeño, posiciones de representación popular desde el nivel municipal, regional hasta el nacional, en las que intenté dejar huellas de servicio, dentro el marco de mis responsabilidades.
Mi afectuoso discípulo, como un hijo, me recordó la necesidad de retomar, tal cual aprendió, la vieja consigna de la fundación masista, que ante las limitaciones económicas incidentes en el despliegue propagandístico, en evidente desventajas con los partidos que predominaban en el poder alternado, operó con eficacia entre nosotros, con sentido de pertenencia el slogan:» Imaginación contra dinero», traducido en la entrega de contacto personal con el público a través de volantes impresos multigrafiados, pintas de murales con consignas, tomas de esquinas, perifoneo, visitas domiciliarias entre otras, como forma de comunicarse, transmitiendo ideas con propuestas, todas ellas con mística, dedicación, disciplina, organización y entusiasmo, bajo el sagaz empeño del siempre recordado Rafael Laguna Revilla, maestro de alta factura en el diseño y difusión de propaganda. Ello contribuía al fortalecimiento de ideales, fieles a la exigencia de un cambio de vida mejor.
De alguna manera, sino fue un resultado exitoso completo, permitió un crecimiento electoral con irradiación presencial en algunos espacios políticos con la proyección de expandirse. El partido logró posesionarse, aun cuando muy distante de las fuerzas hegemónicas que se alternaban el poder, sin embargo, logró consolidarse como tercera fuerza con reconocimiento político y derecho a un aporte del Estado (como debe ser) por intermedio del antiguo Consejo Supremo Electoral para los efectos de su financiamiento, incluyendo representatividad en ese cuerpo.
Asimismo logró presencia institucional con la conquista de curules en los diversos cuerpos legislativos en sus distintas instancias. Igualmente en responsabilidades de gobierno nacional como el segundo período presidencial del Dr. Rafael Caldera (1993-1998), tiempo posterior inmediato (1998), por la entrega de la mayoría partidista nacional como súbditos del nuevo gobernante. Convertida a partir de allí en una vulgar franquicia de quincalla.
Traigo como referencia esta vivencia, por creerla pertinente en estos tiempos que desaparece la creatividad activista partidista, para el fomento de la lucha social, el apuntalamiento sustancial de ideas, proyectos en la búsqueda para construir y conducir un nuevo, urgente, necesario esquema de gobierno para el país.
En la recia lucha contra la feroz dictadura militar bajo el mandato del sátrapa, Marcos Pérez Jiménez, la sabia decisión de los 4 partidos (AD, COPEI, URD y PCV), unieron sus fuerzas, luego de entender que esa era la única vía para derrocarlo, sin armas ( inteligentemente penetran el descontento militar a través de la Junta Patriótica), sin recursos económicos, perseguidos, asesinados algunos de sus líderes, se las ingeniaron para enfrentarla, entre ellas la tradicional pase de información rumorada de boca a oreja, así como el dispositivo de volantes empaquetadas, atadas a un pábilo con una pequeña mecha que al desintegrarse con efecto del fuego con una mínima porción de pólvora colocada en su parte final, explotaba y dispersada por doquier su contenido. El objetivo era organizar la protesta silenciosa, un aparato para la lucha subterránea.
. Quiero graficar con estos dos ejemplos con distintos matices, pero con un firme propósito, los efectos que sufren en momentos de luchas, planificados, organizados y ejecutados con el fin de intentar revertir determinado momento político. De tal manera que no se trata de la excusa por falta de recursos, sino. La disposición con unidad total de interéses con un fin.
Lamentablemente la ambición desmedida de poder, las ansias de figurar, aspiraciones anticipadas, precipitadas, en compañía de bastardos intereses partidistas, semejantes a las actitudes asumidas en los deportes en el que son invalidadas las jugadas por posiciones adelantadas del jugador, culpa de un enfermizo apresuramiento, hipotecando compromisos y promesas inviables, encerrados en conceptos mezquinos de la política, que no permiten una eficaz acción opositora coordinada para enfrentar al régimen con métodos no violentos, pero válidos en la lucha por alcanzar un cambio necesario. No poca cosa.
Como expresión de ella presenciamos (incluso practicado por dirigentes del régimen) el viejo modelo oportunista de las más baja ralea, fastuosidad, engreimiento, con la entrega de dádivas o insumos alimentarios o médicos, todo con un fin manipulador, acompañado para enrostrarlo como nuevas adhesiones, utilizando técnicas sofisticadas, adecuadas a los tiempos con el imperio de la tecnología. El uso del teléfono celular entre ellos con sus diversas modalidades: selfies, video-conferencias, fotografiados en compañía de tontos útiles, amputando con ello la más excepcional de la relación política; la transmisión de la confianza con esperanza, acompañada con la orientación y el método de lucha, que es el instrumento de lucha cívica para las reivindicaciones sociales.
El término «tecne» aparece en los escritos platónicos, en la que por técnica se entiende el hacer el bien cualquier cosa externa o material. El hombre para, «hacer» necesita dominar una técnica, sencilla o complicada. Pero cuando el quehacer tiene carácter creador, no es suficiente la técnica, necesita una inyección de sueños, entusiasmo, euforia, alegría, atributos que se refiere a lo interno y espiritual, que no puede reducirse a la materia, que no es susceptible a la «tecnología».
Aunque así pensaba el idealismo platónico, el pensamiento moderno se aleja excesivamente por el «ser» de las cosas, para ocuparse predominantemente del «hacer».
En la política venezolana actual, ocupa protagonismo la,»praxi», que no es más que otro método vulgar del «hacer» ¿Que hacemos hoy? Como el personaje de la novela » Por estas calles» con el personaje Eudomar Santos, interpretado con maestría por Franklin Virguez, imponiendo la irresponsable frase afirmación: » Como vaya viniendo, vamos viendo», el que se ha hecho común en la vida real. En estos tiempos de convulsionada política de mercado persa, dejando en el olvido aquellas preguntas serias ¿qué somos? ¿Que aspiramos hacer? ¿ para dónde vamos?.
En verdad que a nuestras alturas no se puede prescindir de la tecnología. Ella nos facilita hacer muchas cosas que ayer eran imposibles. Pero al final de cada accionar nos asomamos a un nuevo horizonte que nos produce uno más complicado ¿qué es esto? al que sólo le pudiesen dar respuestas la lucidez de mente de gente con imaginación, sensibilidad, autenticidad con una fuerte dosis de utopía, tangible, llena de sueños, con un alto componente poético, concebido como la búsqueda permanente al cambio y la racionalidad. Lamentablemente, ella, la utopía es descalificada en su propósito, como negación a una aspiración humana a una conquista de la esperanza. Quienes se burlan, la creen irrealizable, no entienden que ella nos conduce a un plan donde los anhelos de bienestar estable, dee grata convivencia, amplitud, participación para compartir tranquilidad en busca por alcanzar un apoyo íntimo y sólido en el que cada uno somos un intuir como seres humanos.
Concluyo describiendo un episodio narrado por el insigne coriano, Douglas Bravo, el día 24 de mayo de 2010, en la presentación de un libro de mi autoría sobre su biografía de vida y luchas, titulado:» Douglas Bravo ola utopía alternativa» ( Imprenta del Estado Zulia, Maracaibo, 2010, 882 págs) en acto público que debimos realizar a plena luz del sol en la plaza de la, Cruz de San Clemente, como consecuencia de la persecución gubernamental en su contra, con la negación y obstaculización en sitios privados y públicos, no fueron obstáculos para la presencia masiva retadora de nuestra corianidad. Con su intervención de cierre expresó el concepto que sobre utopía escuchó en labios del maestro del cine latinoamericano, Fernando Birri, en una conferencia dictada sobre el tema en el núcleo humanístico de la Universidad Nacional Autónoma de Colombia, en la ciudad de Cartagena, cuando un estudiante lo emplazó sobre la utilidad y sentido de la utopía, el magnífico cineasta le respondió:» Yo también me pregunto siempre. Porque ella está en el horizonte. Si yo camino dos pasos, ella se coloca diez más allá. ¿Para qué sirve? Para eso. Para caminar»
Es hora de elevar el nivel de la política, debe retomar el espacio enaltecedor, onírico, dialéctico que corresponde a su compromiso de direccionar con eficacia y honradez los asuntos de gobierno de Estado y fundamentalmente con la interacción humana de servicio, desprendimiento, entereza con énfasis en los más humildes y desposeídos que conforman las grandes mayorías.
Derrotemos el pragmatismo vulgar, odioso, inútil y manipulador..
¡Demos rienda suelta a los sueños!
Miguel Ángel Paz


