Opinión

Estabilidad y Negociación

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1) Convicción generalizada en el pueblo venezolano acerca de la peor gestión gubernamental en la historia de Venezuela.

Si bien esto se conoce desde hace ya bastante tiempo, se debe decir que los estudios de opinión indican que cerca de 80% de los venezolanos desaprobamos la gestión del gobierno. Eso se evidencia también en las diversas formas a través de las cuales la gente expresa directamente, como en sus quejas y lamentos públicos, la imposibilidad de disponer de los bienes y servicios necesarios para su bienestar, para  recuperar su condición de vida muy deteriorada.

2)Negociación Imposible.

La humanidad cuenta con personas y organizaciones bien formadas integralmente en materia de negociaciones, especialmente con respecto a evitar conflictos, como se puede decir, por ejemplo, que ocurrió en el fin de la Guerra de Vietnam. Noruega se ha ganado el reconocimiento en ese aspecto, y Venezuela valora su interés en colaborar con la terminación de nuestra tragedia. Es interesante el caso en el cual la naturaleza de una de las partes involucradas en la confrontación, hace imposible, por alguna entre varias razones, la negociación. Debe la otra parte mantener indefinidamente su disposición a la negociación estéril?. Esto luce injustificable. Cuál debe ser el comportamiento de los expertos?. Insistir en su propósito, llegando incluso a procurar el cambio en la naturaleza de la parte problemática?. Aceptar la imposibilidad e informar a los interesados?.Entre éstos, algunos, sino todos, tendrían que acometer una solución diferente.

3)Negociación entre el gobierno y partidos políticos.

El gobierno ha expresado muchas veces un llamado a un diálogo con la oposición. También se conoce desde hace tiempo que en realidad no ha tenido interés en la solución y superación de la terrible situación del país, y por el contrario se ha apreciado la intención de ganar tiempo de permanencia en el poder, y de procurar la división de la oposición, en lo cual ha sido “aparentemente exitoso”, como se evidenció el 6D, y como parece seguirlo siendo con las acciones en curso respecto de elecciones estadales y municipales. Pero, por otro lado, debe observarse que el significado y representatividad de los partidos que negocian elecciones con el gobierno es muy pequeña, y por eso se aplica la expresión “aparentemente exitoso” para demostrar el fracaso gubernamental al respecto. Por el contrario, el sector de oposición más significativo y representativo, hoy luce concentrado en la participación de la sociedad civil, a través del Comité de la Consulta popular y ANCO, y de los partidos agrupados en el Frente Amplio Venezuela Libre. Es importante registrar que el nivel tan bajo de apoyo popular del gobierno se debe fundamentalmente a la pésima gestión gubernamental, la cual ha resultado más determinante al respecto que el también débil trabajo opositor. Se concluye con que la oposición tiene que mejorar la efectividad de su actividad para poder cumplir su responsabilidad dentro del proceso político en curso en Venezuela.

4) Negociación entre el gobierno y Fedecámaras

Hoy se registra algo relativamente nuevo, la conversación con el empresariado, y eso debe llamar la atención. incluyendo la participación de la Asamblea Nacional a través de su comisión jefaturada por el diputado Jorge Rodríguez. En el caso de los empresarios, se pregunta  si se puede separar esta negociación empresarial de la situación general del país.

En el caso de los empresarios, se comprende que realicen el esfuerzo indicado de tratar salvar la capacidad nacional de producción y consumo, algo natural en cualquier país, afrontando la exigencia tan grande de negociar con un presidente no reconocido como tal por la gran mayoría del pueblo venezolano, y con el cual es prácticamente imposible confiar, algo que innegablemente le significa algún cuestionamiento.

Al respecto, se debe evaluar la probabilidad de éxito de esta iniciativa caracterizada por dos objetivos diferentes, el empresarial, la recuperación económica de Venezuela, y el del gobierno, salir de la coyuntura. Dado que el Socialismo del Siglo XXI  es incompatible con la empresa y la propiedad privada, es obvio que se puede asumir que esta probabilidad de éxito es muy baja El gobierno puede aceptar algunos planteamientos de la empresa  con el propósito de activar rápidamente el aparato económico, como parece ocurrir con relación a la circulación del dólar y otras divisas, casos de privatización y  otras medidas. Pero es natural aceptar que en la medida en la cual se encuentre liberado de la presión desestabilizante mantendrá su conducta política. Será éste un caso en el cual la naturaleza de una de las partes involucradas en la confrontación, hace imposible, por alguna entre varias razones, la negociación?.

 Se aprecia entonces al gobierno negociando elecciones con algunos “partidos políticos”, y activación de la economía con los empresarios.

Una interpretación posible indicaría que la estabilidad del gobierno está presionada por diversos factores, como la “inaguantable pobreza extrema” del pueblo venezolano, sobre todo el de los sectores más golpeados; la incalificable por inestable situación económica, el muy elevado nivel de rechazo en el ámbito del orden mundial, algo complicado hoy en día; algún grado de conflicto interno y otros. En el caso de los “partidos” ganados a las elecciones, los que aceptan que Maduro es “presidente reelegido” a partir de enero de 2019, se aprecia lo que luce como una  “presentación del brazo a ver si se agarra un pedazo de torta”. Sea cual sea este resultado, como ya se dijo, la representatividad de esos partidos es tan poco significativa que el mismo no contribuirá con la estabilización del gobierno.

Se puede agregar que el fracaso del gobierno en recuperar y estabilizar la economía contribuirá a la continuación y agravamiento de la inestabilidad general del gobierno. Por su parte, se recalca con toda la fortaleza y la urgencia posibles, que la oposición tiene que mejorar la efectividad de su actividad política para poder cumplir su responsabilidad dentro del proceso político en curso en Venezuela, el cual no puede, ni debe,  prolongarse más dado el terrible y explosivo desenlace que se produciría.

Por Douglas Játem Villa

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