Las palabras son como un bumerán
Hagamos mención del significado de: palabras, bumerán y lengua. Las palabras: hablan de los sentimientos personales, ellas son la expresión directa de la espiritualidad que tiene cada ser humano… Bumerán: es un arma arrojadiza que lanzada con movimientos giratorios puede volver al punto de partida. Bumerán, deriva del inglés “boomerang”… La lengua: el hombre tiene cinco sentido a través de los cuales percibe la impresión de los objetos exteriores; así tenemos la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Sin embargo, la ciencia ha comprobado que hay un sentido que es dominante sobre los demás: la lengua, por la cual hablamos. Sin más preámbulo, pasamos al tema que nos ocupa hoy.
Todos de una u otra manera, ofendemos o decimos cosas que no teníamos por qué decir. Conocemos gente que casi todo el tiempo, se la pasa hablando mal hasta de la familia. Ya es hora de entender que las palabras tienen poder, son como un bumerán, todo lo que decimos retorna. Las palabras son un arma delicada, hay que tener plena conciencia de su valor y, por lo consiguiente, aprenderlas a utilizar con moderación y responsabilidad, indicando el bien de la gente.
Proverbio 18.21. La muerte y la vida están en poder de la lengua. Bien es dicho que la vida y la muerte se encuentran en la boca de la persona que habla. Un viejo sabio llegó a decir: “La lengua es el animal más duro de domar”. Ciertamente, si es necesario que hagamos un mayor esfuerzo para controlar nuestra lengua, realicémoslo y así, créeme que nos evitaríamos desgracias e inconvenientes.
Centrémonos en este pequeño detalle, pero convincente; la bendición y la maldición, son el resultado de lo que dice nuestra lengua: hablamos bien (bendición, bien decir) o hablamos mal (maldición, mal decir). De modo, que si queremos bendecir, no es necesario decirle a alguien: “Dios te bendiga”, porque también podemos bendecir, diciendo las cosas buenas de esa persona. Toda la gente tiene cosas beneficiosas y bondades en su vida.
Está claro, que las palabras son tan poderosas que de ellas tenemos que cuidarnos en que no salgan de nosotros sin antes haber filtrado lo que vamos a hablar o escribir, porque tienen efecto de bumerán.
En mi muy humilde reflexión final, pienso: que si estamos claro, de lo que decimos se devuelve a nuestra vida y a veces con creces. Entonces, debemos hablar lo bueno que sabemos de los demás, para que de ese modo, se nos regresen las cosas buenas. Qué bueno sería también, que siempre que se tenga la oportunidad de ayudar a alguien lo haríamos. Como dice el proverbio popular: “Haz el bien, sin mirar a quién”. Concluyo con estas frases, para recordar que debemos tratar a todas las personas de la misma manera que quisiéramos ser tratados.
Para finalizar, tomando en cuenta que todo lo que decimos, tarde o temprano, se nos regresa en la vida. Cuando tengamos que abrir la boca, sea para decir algo bueno de alguien o de lo contrario, hay que mantenerla cerrada. No olvidemos, las palabras son como un bumerán, todo lo que decimos, regresa. Entonces, porque maldecir sí podemos bendecir. La bendición es una acción benéfica, pero la maldición es una obra maléfica.
En síntesis: Un corazón contento, habla bien de su medio ambiente y de su gente.
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¡Un abrazo lleno de bendiciones! ¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!
Por Fredis Villanueva


