El verdadero valor de envejecer
En mi reflexión de la semana, comienzo por decir una frase que leí en la célebre novela, cien años de soledad, del escritor y periodista colombiano, Gabriel García Márquez, en la que escribió: «El secreto de una buena vejez, no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad». Esta frase de García Márquez, refleja una filosofía sobre la soledad, el tiempo y la manera de envejecer. Aunque dicha frase, podía contener una reminiscencias del pensamiento de uno los filósofos pilares del estoicismo, Séneca o representar una sabiduría que únicamente obtiene sentido durante los últimos años de la vida. Lo cierto, que la frase que llegué a leer en la novela de García Márquez, me facilitó el inicio de mi reflexión de la semana: El verdadero valor de envejecer.
Así que, sin más preámbulo, EL VERDADERO VALOR DE ENVEJECER no está en la pérdida de la juventud, sino en la transformación hacia una mayor paz interior, sabiduría y autenticidad. Además, una de las más hermosas bondades que disfrutan quienes están en la última etapa de la vida (me incluyo), es que se aprende a elegir mejor en quién confiar y en quién no, aparte de apreciar cada uno de los momentos e invertir las horas en cosas que en realidad benefician, por muy sencillas que sean, como por ejemplo, una conversación sincera sin buscar impresionar a los demás ni ser deslumbrado o estar solo con un buen libro y con su conciencia, sin tener que buscar validación externa.
Por otro lado, según la disciplina estoica, EL VERDADERO VALOR DE ENVEJECER, no depende en acumular años o en la fuerza física, sino en la cosecha de la virtud, la sabiduría y la serenidad frente al paso del tiempo. Es más, ios estoicos (como Séneca o Marco Aurelio), observaban la ancianidad, no como un castigo o una decadencia, sino como el fruto natural de una vida examinada y vivida con atención. Es el periodo donde se recoge lo que se cultivó en la juventud y la madurez. Y, aunque el cuerpo se deteriore y pierda vigor, la disciplina estoica enseña que los pilares esenciales de la persona (la virtud, la razón y el carácter), permanecen intactos. El valor de una persona no depende de su juventud, sino de cómo utiliza la razón, aceptando cada una de las etapas que forman parte del ciclo vital de la naturaleza. El sufrimiento no nace de los años que pasan, sino de la resistencia a aceptar el cambio.
En lo personal, a dar mi opinión sobre EL VERDADERO VALOR DE ENVEJECER, se me haría cuesta arriba, si no traigo a colación a Séneca, quien nos recuerda: que quien aprende a aceptar la mortalidad se libera del miedo y de ser esclavo de las vanidades. La vejez ofrece la perspectiva justa para valorar el presente con gratitud, por haber alcanzado una edad en la que se prefiere conservar la tranquilidad, antes de ganar una discusión
En resumen, EL VERDADERO VALOR DE ENVEJECER, consiste en llegar con lucidez, valiéndose por uno mismo y con muchos motivos para seguir adelante. Además, la edad pule el carácter de quienes cultivan buenas virtudes, transformando la experiencia en ecuanimidad y cada arruga en las huellas de los tropiezos superados.
Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
¡Un abrazo en la distancia de Feliz Semana lleno de paz e infinitas bendiciones!
Por Fredis Villanueva.


