Opinión

Bajo la lupa

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Los hermanos Rodríguez están frotándose sus manos ante la noticia que el Fondo Monetario Internacional (FMI) autorizó el acceso del régimen a USD 346 millones para reconstrucción del país.
Los fondos pasan a estar bajo el control del régimen ilegítimo que se mantiene en Miraflores y sus fauces hambrientas que salivan ante un apetitoso banquete económico.
Sin embargo, lo que ellos no saben –o tal vez se niegan a aceptar– es que van a tener encima miles de ojos observándolos.
Pues, no sólo se trata de los millones de venezolanos que no confían en ellos, sino de la comunidad internacional y de la propia Casa Blanca.
Aunque los entes internacionales estén liberando recursos, no hay que perder el foco que esto además implica una supervisión de qué se hace y cómo se hace, con el destino de ese capital que estará en manos del Estado venezolano.
Es decir, por primera vez estos malhechores tendrán que rendir cuentas como Dios manda y como dictan las normas de estos organismos internacionales.
Se acabó la época en la que las cuentas se rendían entre ellos mismos, sin controles ni supervisión independiente.
Delcy y Jorge Rodríguez deben haber recibido con satisfacción la aclaratoria de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), según la cual los recursos destinados a atender la emergencia provocada por los terremotos del 24 de junio podrán ser transferidos directamente al Ejecutivo venezolano.
No obstante, esto además tiene consigo la potestad de pedir cuentas, de supervisar y evaluar el manejo que los llamados «hermanos siniestros» hagan de esos recursos.
Dicho en dos plato, auditoría permanente a los Rodrígato.
Desde el Fondo Monetario Internacional han sido precisos y determinantes, el dinero debe ser destinado para apoyar la recuperación nacional tras los devastadores terremotos de finales de junio. Al desviarse un céntimo de dólar, los hermanos Rodríguez y su entorno tendrán que responder.
Y si algo sabemos muy bien es que los estadounidenses son muy cuidadosos cuando de dinero se trata; allí no debe faltar ni una sola moneda.
Todo esto quiere decir que así como los Rodríguez empiezan este proceso frotándose las manos, cuidado si no lo terminan estrujándose los ojos para secarse las lagrimas.
Ya sea porque no pudieron hacer negocios o ya sea porque hicieron y los descubrieron.
Lo cierto es que esta noticia puede transformarse en un boomerang que se le puede regresar; en otras palabras están entrampados, pues no tienen espacio para maniobrar ni hacer lo que les gusta hacer, es decir desfalcar al Estado venezolano.
Con estos personajes, todos debemos tener mucho cuidado.
Por eso es indispensable que en el menor tiempo posible lleguen nuevos conductores del Estado y la más idónea para ello es María Corina Machado, ella es garantía de seriedad, orden, bienestar y honestidad.
Así de sencillo.
Sin más que agregar, nos leemos la próxima semana.
Por Omar González Moreno