Internet con fallas en Venezuela: terremotos dañaron conexiones y el tráfico ha aumentado
El periodista especializado en tecnología William Peña explicó que las fallas de conectividad registradas en Venezuela tras los terremotos del 24 de junio responden a una combinación de factores: el aumento extremo en el consumo de datos por parte de los usuarios y daños estructurales en la infraestructura de fibra óptica que conecta al país con el resto del mundo.
«El problema radica en que, lamentablemente, en estos momentos de crisis hay un extremo consumo. El aumento de consumo por parte de los usuarios se incrementa de manera muy potencial y, lamentablemente, las redes no están capacitadas para soportar lo que se llama el sobrevenido consumo de datos», señaló Peña durante un programa de La Conversa de ARI este domingo.
A esa sobrecarga se sumó un problema técnico ocurrido el mismo día del sismo: cuatro proveedores de enlaces internacionales —las empresas encargadas de transportar fuera de Venezuela los datos alojados en servidores de otras partes del mundo— sufrieron cortes de fibra que redujeron a casi la mitad la capacidad de conexión internacional del país.
Peña detalló que, cuando uno de esos proveedores pierde una de sus dos salidas hacia Venezuela, la capacidad que reparte entre sus clientes —en este caso, los operadores locales— se reduce de forma directa, lo que termina afectando al usuario final. Según explicó, esto provocó que algunos operadores pequeños, especialmente los que ofrecen servicio inalámbrico, se quedaran completamente sin internet durante 24 o 48 horas, y que algunos de los que lograron recuperar el servicio volvieran a caer.
Los operadores de mayor tamaño, en cambio, tienen la posibilidad de redirigir parte de su tráfico internacional a través de Colombia en lugar de Miami, pero según Peña esa alternativa es limitada porque implica costos adicionales y una ruta de transporte mucho más compleja, lo que hace que la garantía de conexión sea parcial.
Telefonía móvil y colapso en La Guaira
El especialista explicó además que la telefonía móvil enfrentó un problema distinto: cada celda tiene capacidad para atender un número limitado de llamadas simultáneas. Peña mencionó una cifra de referencia cercana a las 250 u algo más de 500, según el equipo, por lo que, cuando miles de personas intentan llamar al mismo tiempo, una parte importante de esas llamadas no logra conectarse, generando una saturación progresiva de la red.
En el caso específico de La Guaira, Peña señaló que buena parte de las celdas móviles de las tres operadoras del país resultaron dañadas o cayeron como consecuencia del colapso estructural ocurrido en la zona, lo que dejó a esa zona sin servicio móvil. Indicó que, ante ese escenario, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) autorizó a Movistar, 48 horas antes de la entrevista, a ofrecer un servicio satelital a través de Starlink mediante tecnología Direct-to-Device (D2D), habilitado por ahora únicamente para el envío de mensajes de texto en los teléfonos compatibles.
«Por eso insistimos mucho en el SMS (…) es la mensajería o las plataformas de conectividad más rápido y efectivo que tienen las redes a pesar de todo el avance que tenemos hoy en día. Finalmente es una red analógica y es la que de una u otra manera está ayudando muchísimo hoy», indicó Peña sobre la utilidad del mensaje de texto en medio de la emergencia.
Reparaciones en curso
Sobre los tiempos de recuperación, Peña indicó que ya se habían movilizado buques para reparar la fibra submarina afectada por uno de los grandes proveedores internacionales, mientras que uno de los operadores estatales también perdió un tramo de fibra que conecta con el estado Falcón. Aunque inicialmente se estimaba un plazo de 48 horas para restablecer los enlaces, el especialista precisó que, a unos cuatro días del evento, todavía había conexiones caídas y que varios proveedores estaban redireccionando tráfico vía Panamá o Colombia, según su capacidad disponible.
Según los cálculos de Peña al momento de la entrevista, alrededor del 95% del país contaba ya con conexión a internet, aunque con limitaciones de velocidad y, sobre todo, de latencia. El especialista insistió en que la cantidad de megas contratados pierde relevancia cuando la red está congestionada: «no importa cuántos megas te den (…), si la experiencia de usuario en ese momento no es la adecuada porque hay mucha gente conectada al mismo tiempo», explicó, y recomendó a los usuarios reducir el consumo de datos a lo estrictamente necesario para no agravar la saturación de las redes.
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