La dignidad no tiene precio ni se negocia
En mi reflexión de la semana, comienzo por decir una frase del escritor portugués y Premio Nobel de Literatura (1998), José Saramago, la misma dice, así: «La dignidad no tiene precio. Cuando alguien comienza a dar pequeñas concesiones, al final, la vida pierde su sentido». Según el escritor, Saramago, la dignidad no es negociable. Ciertamente, en mi reflexión de la semana, trataré de aportar mi pequeño granito de arena, en la búsqueda de influir con humildad, el porqué en nuestra vida cotidiana, donde constantemente interactuamos con otras personas, la dignidad no tiene precio ni se negocia.
Así que, sin más preámbulo, LA DIGNIDAD, significa para el filósofo prusiano, Immanuel Kant, tal y como expresa en la «Metafísica de las costumbres», que la persona humana no tiene precio, sino dignidad, Kant dice: «Aquello que constituye la condición para que algo sea un fin en sí mismo, eso no tiene meramente valor relativo o precio, sino un valor intrínseco«… en lo personal, según mi escaso y muy limitado conocimiento en Metafísica, lo entiendo algo así, como LA DIGNIDAD NO TIENE PRECIO NI ES NEGOCIABLE, porque es un principio que está por encima de cualquier propósito temporal u objeto material. De manera, que cuando a una persona se le trata como un simple instrumento u objeto, se le está violando su condición humana. Pienso yo, no sé los demás, que lo más recomendable es alejarse en silencio con elegancia, en vez, de quedarse a pelear por orgullo, es mantener la calma, cuando lo que provoca es gritar. En sí, lo que no hay que perderse en la emoción.
Hay que resaltar, que la dignidad es considerada la norma más importante y fundamental de los derechos humanos, constituyendo la base de la libertad y la igualdad.
Por otro lado, Séneca, uno de los filósofos más representativos de la disciplina estoica, decía: «El sabio no se degrada, aún cuando aparece humillado, porque la verdadera dignidad no depende de un cargo o una relación o alguna victoria, sino de la manera en que alguien se sostiene cuando todo parece derrumbarse».
Según el estoicismo, LA DIGNIDAD NO SE NEGOCIA porque es una parte intrínseca del individuo, que se basa en su valor interno y sus principios, no en la aprobación externa. Además, los estoicos argumentan que la verdadera libertad y valía provienen de controlar las propias reacciones y decisiones, en lugar de permitirse que las circunstancias o el juicio de otros dicten el estado emocional o la autoestima.
En conclusión, LA DIGNIDAD NO TIENE PRECIO NI SE NEGOCIA, lo podemos resumir en la capacidad de vivir con coherencia y tranquilidad, así que, al mirarnos en el espejo, lo podemos hacer con orgullo, porque eso sí es realmente un éxito más apreciado, que cualquier otro logro material.
Para finalizar, ciertamente, que a veces, podemos encontrarnos en situaciones en la que nos sentimos tentados a comprometer nuestro pundonor o amor propio, por miedo a la soledad, el rechazo o la pérdida. Sin embargo, recordemos que nuestra DIGNIDAD NO TIENE PRECIO NI SE NEGOCIA.
Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
¡Un abrazo lleno de paz e infinitas bendiciones!
Por Fredis Villanueva


