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Militar denuncia en carta manuscrita las torturas sufridas por parte de la DGCIM

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La abogada defensora de derechos humanos Tamara Suju, directora del Instituto Casla, hizo pública una carta manuscrita del preso político Darwin Antonio Solís Benítez, sargento primero en reserva activa, detenido desde el 6 de agosto de 2017, en la que describe con detalle las torturas a las que fue sometido por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) desde el momento de su captura.

Solís fue detenido por una comisión del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (CONAS) y el DGCIM en Naguanagua, estado Carabobo, y relata que desde el primer instante fue «golpeado, pateado, arrastrado y azotado con objetos contundentes, incluso después de que ya me habían amarrado de manos y pies».

Trasladado de urgencia al hospital Carabobo por el estado en que se encontraba, fue suturado y llevado posteriormente a la sede del DGCIM en Boleíta, donde «me recibieron con una golpiza y me obligaron a permanecer la noche en cuclillas».

El 8 de agosto fue forzado a firmar documentos que no pudo leer. Luego fue trasladado en helicóptero al Fuerte Paramacay, donde el director del DGCIM, M/G Iván Hernández Dala, junto al coronel Franco Quintero, ordenaron que le dieran «trato especial».

Solís describe en su carta lo que ese «trato especial» significó: «Me golpeaban con una tabla por la planta de los pies, las rodillas, los codos y los glúteos; cortaban por debajo del tabique de mi nariz con un plástico y lo estiraban hasta la frente; me asfixiaron hasta perder la conciencia, creo que más de diez veces». Al caer la tarde fue arrojado en un montón de basura, cubierto de moscas. Al oscurecer lo sacaron y «martillaron las uñas de mis manos con los cañones de los fusiles».

El 10 de agosto fue presentado ante el Tribunal Militar 3° de Control «descalzo, en shorts, ensangrentado, con el cuerpo cubierto de hematomas y apenas pudiendo caminar», ante el juez capitán Maikel Amezquita Pío, el fiscal teniente Ever Montero y la secretaria Brenda Manzanilla, quienes a pesar de su estado físico ordenaron su reclusión en el Centro Nacional de Procesados Militares (CENAPROMIL) de Ramo Verde.

Desde entonces, Solís denuncia que el DGCIM visitó reiteradamente el centro para torturar a los reclusos. Describe tres episodios concretos: el 12 de octubre de 2017, cuando por orden del director de Ramo Verde José Ramón Boston Silva sacaron a un compañero y le pusieron una capucha con gas pimienta; el 14 de enero de 2018, cuando golpearon a reclusos con tablas, patearon al capitán Jorge Páez y a Giulianny Espinoza y «metieron corriente en los testículos»; y el 17 de mayo de 2018, cuando tras tumbar la puerta de la celda los gasearon, golpearon con cascos y los hicieron «morder por un perro de ataque».

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