20 años del paro petrolero: el inicio de las violaciones laborales en Venezuela
Luego del paro petrolero de 2002-2003 unos 18 mil trabajadores de Pdvsa quedaron sin empleo, pero también sin prestaciones sociales, caja de ahorros ni casa donde vivir. A 20 años del paro petrolero sus demandas laborales nunca tuvieron respuesta y su histórico caso fue la primera de la arremetida gubernamental en contra del resto de los trabajadores venezolanos.
Esperaron la madrugada para irrumpir de manera violenta en una urbanización donde habitaban los trabajadores petroleros con sus hijos, padres y abuelos. Decenas de guardias nacionales, policías del estado Falcon y civiles armados interrumpieron el sueño de los residentes al lanzar bombas lacrimógenas, gritar y golpear sus escudos protectores.
Una de las escenas, captada por imágenes de un canal de televisión, mostraban niños y ancianos vestidos con sus pijamas corriendo en medio del caos. Sus rostros mostraban temor y sin entender mucho lo qué pasaba. Aunque horas después se dieron cuenta de que debían abandonar la casa donde vivían tras la violencia gubernamental que precedió luego del paro petrolero de hace 20 años.
Los despidos se hicieron por escalafón, primero a los gerentes, luego a los subgerentes, y al resto de los trabajadores de la nómina media. Tomar las entradas de la urbanización y del campo petrolero para ejecutar los desalojos a medida que los trabajadores eran despedidos, era el objetivo de los funcionarios militares.
Un día como hoy, 7 de abril, el entonces presidente Hugo Chávez despidió durante su programa 101 de «Aló, Presidente» a varios altos directivos de la petrolera estatal: incluida una mujer embarazada.
«Vamos a tomar todas las acciones para los que estamos facultados por la Constitución y las leyes (…) esa gente no da muestra de que haya recapacitado y ahora esa élite de Pdvsa han comenzado a pasar la línea. Anuncio la destitución de las siguientes personas. ¡Pa´fuera! muchas gracias, está usted despedido, muchas gracias por sus servicios. Y esto continúa. No tengo ningún problema de rasparlos a toditos si es necesario. ¡Off side!», dijo mientras sonaba un pito.
Con información de Tal Cual


