Opinión

Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas, por Douglas Játem Villa

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A pesar de que se puede aceptar que el asunto de la situación política en Venezuela está demasiado “trillado”, se debe reconocer que el mismo no puede ser cerrado al debate dado que se trata de la condición de vida del pueblo venezolano.

Sin embargo, tampoco es para reincidir en más de lo mismo. No soy ni pretendo ser un sicólogo o un siquiatra, en fin un conocedor en el ámbito cerebral y similares. Como ciudadano venezolano procuro cumplir mi responsabilidad y obligación de mantenerme participando en la misión esencial de recuperar nuestro país, como debe hacer cualquier persona que se considere ciudadano.

El ciudadano tiene la obligación de tener fe y esperanza en Venezuela, y puede hasta mantener un optimismo realista, no utópico. No se debe caer en el extremo de negarse a reconocer la realidad tal como es, por ejemplo que el gobierno tiene una fuerza de apoyo armado mayor que la del pueblo opositor. Pero al mismo tiempo, tener conciencia de que ese mayor apoyo armado no es una garantía de que la conducción del país deba mantenerse en manos del gobierno.

La fuerza sola no contiene liderazgo.. La experiencia mundial registra casos en los cuales procesos de cambio de gobierno han resultado exitosos, como fue el que concluyó en Venezuela el 23 de enero de 1958. Se cita el caso de Sur Africa como un éxito producto del diálogo, pero aquí parece deberse en medida importante a lo extendida y conflictiva que fue esa situación.

También hay los que han fracasado, como lo que se intentó contra Juan Vicente Gómez. Incluso se puede mencionar como fracaso el larguísimo ejercicio del gobierno en Cuba, las prolongadas dictaduras en América Latina y muchas otras partes del mundo.

Dentro del proceso político venezolano actual se encuentran varios asuntos relacionados con la estabilidad del país los cuales deben ser analizados cuidadosamente, tales como: a)La legitimidad institucional, la cual debe regularizarse debidamente para no continuar manteniendo a Venezuela desinstitucionalizada con dos presidentes; b) Con relación a lo anterior, se debe registrar la posición del gobierno de no aceptar una solución que someta al debate electoral el mantenimiento del poder; c) La fortaleza del respaldo electoral a la oposición por parte del pueblo, el cual luce muy mayoritario y creciente ante la terrible pobreza y pésima calidad de vida de la gente.

Se debe agregar que el respaldo más fuerte a la oposición luce sin embargo afectado por una equivocada conducta de algunos grupos opositores,  los cuales parecen más interesados en sus objetivos partidistas o particulares que en los de la oposición como un todo, lo cual ha impedido la conformación de la unidad opositora capaz de rivalizar con el gobierno en materia de apoyo popular, hasta el punto de que en el ámbito opositor no se registra una posición única respecto de la legitimidad del gobierno, la elección de 2024 y otros asuntos.

En general la dinámica del proceso político del país muestra más fuerza a favor de la oposición que del gobierno. d)El proceso de diálogo que anuncian el gobierno y un sector de la oposición no muestra una buena probabilidad de éxito; e)Un posible cuadro de pugnacidad interna dentro del sector gobierno, tanto en materia de ideología, como de poder; f)La influencia de la Geopolítica en el sentido de la relación del gobierno con un bloque de países como Rusia, China, Irán y otros; y por otro lado la relación de la Venezuela opositora con otro grupo de países, como Estados Unidos, países europeos y otros.

No es difícil concluir con que se trata de un proceso muy complejo y por ende muy difícil de proyectar hacia el futuro. Ya se vio que existe una marcada diferencia en cuanto a respaldo popular, que existe la complejidad relativa a la institucionalidad del país, que no hay base para intentar alcanza acuerdos, que no existe una unidad interna suficiente en alguna de las dos partes del asunto, que entraron en juego dos bloques de países con intereses contrapuestos y que existen muchos factores en juego cada uno de los cuales puede ejercer su influencia a favor o no de la solución.

Es obvio que la mejor solución es una de tipo electoral pero la diferencia al respecto es muy grande. Para terminar, se tiene que cuidar mucho el curso del proceso para evitar el  agravamiento de las diferencias y la generación de situaciones aún más conflictivas.