Reacciones ante un violador
Dr. Ernesto Faengo Pérez
La real y triste historia de una madre reaccionando frente al asesino violador de su pequeña hija.
Marianne, era una joven de 16 años, vivía en la ciudad de Lubeck ubicada al norte de Alemania, sus padres se habían divorciado quedando al cuido de su madre con quien le costaba mucho entenderse, una inusual relación con un joven le produjo un prematuro embarazo, su madre y su padrastro la obligaron a tener el niño y darlo en adopción. En 1973, cuando Marianne ya tenía 23 años volvió a quedar embarazada, nació una niña quien fue bautizada con el nombre de Anna. Su madre quiso que la entregara en adopción, pero esta vez se negó.
El nacimiento de Anna dio un nuevo impulso a la existencia de Marianne, Desde entonces su vida giró alrededor de Anna, quería lo mejor para ella, se desvivía por su hija y Anna era una niña “feliz y extrovertida”.
Esa felicidad duró apenas siete años, el 5 de mayo de 1980 Anna a quien le fascinaban los gatos le manifestó a su madre que no tenía ganas de ir al colegio y que prefería quedarse en casa. Lo que no sabía Marianne era que el carnicero Klaus Grabowski, le había prometido a Anna que la dejaría jugar con sus gatos, una tentación irresistible para una nena de 7 años que no tenía mascotas en su hogar. La pequeña Anna tampoco sabia que el carnicero de su barrio también tenía un plan preciso para ella: secuestrarla, violarla y asesinarla. Ese mismo día, también, la vida de Marianne se derrumbó para siempre.
Grabowski la retuvo durante horas, la violó varias veces y al final la estranguló hasta matarla. Después metió el cuerpo de la niña en una caja y la cargó hasta la orilla de un canal, donde la escondió hasta que se hiciera de noche y poder enterrarla protegido por la oscuridad. Para entonces, Marianne había denunciado la desaparición de Anna y la policía la buscaba sin poder encontrarla.
Esa misma noche el carnicero le contó a su novia lo que había hecho. Apenas el hombre salió de la casa, la mujer corrió a denunciarlo. La policía lo detuvo en un bar del pueblo.
En la comisaría, el carnicero confesó su crimen casi sin que le hicieran preguntas. dijo que la niña de 7 años, había intentado seducirlo y que después lo chantajeó, que le pidió dinero amenazándolo con decirle a su madre que la había toqueteado. Decidió matarla, les dijo, porque no quería volver a la cárcel.
El asesinato de Anna destruyó a Marianne. El nacimiento de esa hija era una de las pocas cosas buenas de sus casi 30 años de tortuosa vida.
Se inició el juicio por violación contra Klaus Grabowski, Marianne asistió a las dos primeras audiencias escuchando impávida las declaraciones del asesino de su niña. En la tercera audiencia los guardias no le revisaron, su rostro hierático no evidenciaba otra cosa más que dolor, entró en la sala del Tribunal de Lübeck y caminó erguida, con las manos en los bolsillos de su impermeable blanco, hasta detenerse a pocos metros detrás del reo.
Se quedó parada ahí, rígida como una estatua durante unos segundos, antes de sacar del bolsillo derecho una pistola, apuntar y apretar el gatillo ocho veces. En ningún momento cambió la expresión de su cara, salvo cuando apretó apenas los labios al disparar siete balazos al violador de su hija, Siete balas – tantas como los años de la niña asesinada – que retumbaron en la sala y se metieron todas en la espalda de Grabowski. La octava se encasquilló, dos policías reaccionaron y la tomaron de los brazos, la madre de la niña asesinada, no se resistió. Sólo abrió la boca para decir: “¡Cerdo! Mató a mi hija… Quería dispararle en la cara, pero le disparé por la espalda… Espero que esté muerto”. El carnicero, violador y asesino de 35 años. No demoró más de dos minutos en morir.
Marianne fue acusada inicialmente de asesinato. Durante el juicio, en 1982, Los peritos relataron que cuando le pidieron que escribiera algo en un papel, para analizar su escritura, escribió: “Lo hice por vos, Anna” y dibujó siete corazones, uno por cada año de vida de su hija asesinada, en 1983 fue condenada a seis años de prisión, pero solo cumplió tres.
Marianne Bachmeier murió de cáncer en el hospital de Lübeck el 17 de septiembre de 1996. Su tumba está junto a la de su hija Anna en el cementerio de la ciudad.


