Prevén que el flujo de remesas a Venezuela caerá en torno al 10,26 % durante 2023
Las ayudas que reciben las familias en Venezuela a través de las remesas han dejado de convertirse en una fuente complementaria de los ingresos familiares. Factores como la inflación y el aumento de los precios de productos o servicios en los países de acogida limitan la capacidad de los migrantes de honrar ese aporte.
Además, el flujo de remesas ha caído desde el 2021, de acuerdo con Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), cuando se redujo a 49 % en 2022 (10 % menos que en el 2021), lo que se traduce en que hay menos personas recibiendo dinero en Venezuela.
El flujo de remesas que se estimó para 2022 fue algo cercano a 2.730 millones de dólares lo cual representó un incremento de un poco más de 600 millones respecto a las cifras manejadas durante el año 2021. No obstante pensamos que para 2023 esas remesas caerían a 2.450 millones, lo que se traduce en un retroceso de alrededor de 280 millones con respecto a 2022”, dijo en entrevista exclusiva para El Diario Luis Arturo Bárcenas, jefe de la Unidad de Investigación de la consultora Ecoanalítica.
Con ese resultado, Ecoanalítica estimó que el flujo de remesas tendría una caída de al menos 10,26 % en Venezuela con respecto a 2022.
Bárcenas explicó que de acuerdo con la Encuesta Encovi de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la remesa en el 2022 comenzó a pesar menos dentro de los ingresos que declara cada hogar. Esto en principio como una consecuencia de la recuperación económica del país durante el año pasado, aunado al contexto de la dolarización en el que algunas personas reciben dólares.
Esos elementos en contexto permitieron puntualmente en algunos hogares recuperar el poder adquisitivo. En ese sentido, la remesa ha sido enviada en menor proporción por los migrantes sobre todo en un entorno donde los venezolanos están en buena parte en Estados Unidos y Europa donde esas economías se han visto directamente afectadas por la aceleración de los precios”.
Para el economista, hay factores clave que pudieran condicionar la cantidad de dinero que pueden enviar los migrantes a sus países de origen. Uno de ellos, según Bárcenas, es que dispongan de menos excedentes en sus salarios para mandar porque tienen elevados gastos de servicios públicos básicos y alimentos debido a los repuntes de la inflación en sus países de acogida.
Para Ecoanalítica, la recuperación incipiente de la economía venezolana hace que las personas desde el exterior envíen menos remesas como una suerte de ajuste a las condiciones “no tan precarias” por las que atraviesa el país.
Las remesas pueden convertirse en incentivos
Bárcenas insistió que en muchas ocasiones se ve la remesas como un subsidio o transferencia directa que reciben la personas sin nada a cambio, sin embargo, esa transferencia puede convertirse en un incentivo para que la persona se bancarice y trate de invertir ese dinero para crear algún tipo de emprendimiento o generar más ingresos a partir de un abono externo.
En el caso de Venezuela habría que determinar cuál de los efectos pondera, sobre todo en los momentos donde la recuperación no contribuye al restablecimiento del salario de todos por igual. En donde, el mercado laboral venezolano es bastante rígido y friccionado. Donde actualmente hay personas que no tienen acceso al mercado formal de trabajo o si lo tiene percibe un salario muy bajo. Es en ese caso que probablemente el efecto de la remesa sea un ingreso para cubrir la necesidad del momento y no con una intención de inversión”, destacó.
El peso de la remesa “es bajo” en comparación con otros países de la región
Bárcenas explicó que estableciendo la comparativa en la región con otros países receptores de remesas, el peso del tributo en la economía venezolana “es bajo”.
Estamos hablando de países como Honduras, Nicaragua y República Dominicana. En esos países no solo han evidenciado un repunte importante de las remesas sino que dichos aportes abarcan entre el 10 y el 25 % de su producto interno bruto (PIB), en el caso de Venezuela, representan en promedio del 4 al 5 %”, destacó el economista.
De acuerdo con Bárcenas, el único país Centroamericano dentro de los tradicionalmente receptores de remesas que podría ser comparable con Venezuela es México. Incluso, en los últimos dos años (2021-2022) recibió un incremento de las remesas desde EE UU, a pesar del deterioro de las condiciones macro de ese país.
Los mexicanos continúan recibiendo muchas remesas de los migrantes que habitan en Estados Unidos. A pesar de ello, las remesas representan un 4,2 % de su PIB, y es por eso que se parece nominalmente hablando al caso venezolano. Esto quiere decir, que en otros países comparables con Venezuela si la remesa pesa poco es porque las otras fuentes de ingreso pesan mucho más”, sostuvo el investigador.
Detalló que otro caso similar es Colombia, donde las remesas contabilizan entre un 2 a un 2,5 % del PIB, de acuerdo con las cifras del Banco Mundial.
Estándar en el envío
El economista insistió que Venezuela está en el estándar de remesas en términos del tamaño de su economía, en cuanto a remesas recibidas.
Sin embargo, las remesas no solo llegan a través de los migrantes para dinamizar la economía, también los ingresos petroleros ponen a disposición las divisas con las que cuenta el país.
Si tomamos en cuenta las estimaciones que hace Econalítica cada año de lo que recibe Venezuela por venta de crudo neto, eliminando los descuentos de las importaciones e incluso diluyentes, estamos hablando que de los 2.450 millones de dólares previstos para recibir por remesas al menos el 20 % de ese monto proviene de los ingresos petroleros”.
Remesas en Venezuela tienen un menor poder de compra
Para el economista Jesús Palacios, asesor de investigación de Ecoanalítica, Venezuela es una economía “más cara” con una inflación que supera el 400 % interanual, de acuerdo con las cifras del Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), lo que hace que las remesas tengan un menor poder de compra.
De acuerdo con su evaluación, es por ello que el porcentaje de personas que dependía de ellas cayó.
Entre 2020 y 2021 ese estipendio fue la principal fuente de ingresos para aproximadamente el 17 % de las familias, y cuando evaluamos los datos más recientes levantados en campo ese monto está actualmente por el orden del 6 %”, dijo Palacios en entrevista para El Diario.
Particularmente, indicó que algunos estímulos como el que otorgó el gobierno de Joe Biden durante la pandemia propiciaron a que se mantuviera el envío de remesas desde ese país.
El tema de los estímulos en EE UU (cheques del gobierno) que se entregaron durante la pandemia ayudaron regionalmente a que hubiera una recuperación de los envíos de remesas en toda la región, sobre todo en Centroamérica”.
Indicó que en Venezuela, con una migración más joven y no toda centrada en EE UU, quizá no fue tan diferencial ese estímulo.
En su análisis puntualizó que la remesa en 2023 se limita a un aporte puntual de las situaciones familiares, y no como un ingreso principal.
Ya en el presupuesto familiar a la hora de tomar en cuenta la remesa no es con la intención de hacer un mercado sino como un complemento de alguna necesidad que se necesite cubrir. Si antes la remesa era un respiro para los hogares, ahora simplemente podemos considerarla un suspiro por la misma dinámica de encarecimiento de los precios en el país”, señaló Palacios.
Una economía frágil
Según Ecoanalítica durante 2022, Venezuela creció a tasas de dos dígitos mes a mes al punto que en junio de ese año, cuando la previsión de crecimiento era 15 %. Sin embargo, el cierre de 2022 trajo un cambio en el panorama general que decantó en una desaceleración económica importante.
En la investigación de la consultora, cerca del 58 % de los empleados, pensionados y jubilados siguen ganando en bolívares, y 53 % de las personas encuestadas ganan hasta 100 dólares.
Esa es la foto de un país que pasa por una fase rápida de empobrecimiento que denota un país excesivamente frágil y vulnerable, donde pequeños desequilibrios generan grandes convulsiones”, detalló Palacios.
EFE


