Orlando Millán. Victoria del pueblo, por Ernesto Faengo Perez

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El pasado domingo en el municipio Zamora el pueblo confundido con un genuino y auténtico líder popular cerró con una victoria apabullante una página histórica impresionante y escribió otra página alegórica a  la política local adobada con razones y argumentos determinantes  definitorios de un liderazgo potencialmente confundido con el querer  y hacer de ese pueblo  sabio y valiente que se aferró cada vez más a la esperanza de cambio  y cada dia reforzaba su convicción moral y personal de apoyarse en el único instrumento que  podría utilizar para combatir y derrotar sus poderosos adversarios, el voto, así fue y los frutos pudieron recogerse contra lo voluntad del estado candidato y de enfermizos adversarios ciegos de ira, reconcomio y miseria cuyos resultados a las  luz de los números los definen como la mayor estupidez política de los últimos tiempos. 

Orlando Millaan ganó en todas las parroquias, sin derroche de dinero, sin alardes de potentado económico, sin otorgar prebendas, ayudas, de última hora denigrantes de la dignidad humana y del verdadero sentir de un proceso democratico para confirmar o renovar autoridades locales, Millán trabajo y organizó un equipo múltiple, incluyente de sabiduría, entendimiento, paciencia, solidaridad y compromiso con un objetivo claro y preciso, devolver la alegría, la esperanza, la sonrisa característica del cumarebero, trabajador, bonachón, soñador, parrandero, solidario que expresa su nostalgia por las buenas cosas del pasado y de siempre que aspira volver a ver brillar la Perla  de Falcón entre  abrazos compartidos envueltos en la fragancia de sus hermosas mujeres y sus destacados caballeros exponentes de una idiosincrasia particular y casi única.

No pudieron la prepotencia del uso y abuso de bienes públicos, el ventajismo, la intimidación, la descalificación, ofensas e injurias, el revanchismo, las expresiones negativas de sus adversarios politiqueros de albañal que no le perdonan su empatía con el pueblo y su humildad y sencillez apreciada por todos los zamoranos de bien, desprovisto de militancia política, credo religioso, condición social o posición económica sostenida y en crecimiento en las últimas décadas.

Desde el domingo en la noche apenas conocido el resultado electoral y la arrolladora victoria de Orlando Millan Cumarebo y el municipio Zamora reflejan en su gente otro rostro, reaparece la sonrisa y la esperanza, ahora la navidad volverá a ser una fiesta  para compartir en familia, y amistad, con calor humano y  esperanza. Habrá que cambiar muchas  cosas para devolver el sentido hospitalario  y fraterno, pero dimos el primer paso amanecimos el lunes con un nuevo alcalde, El amigo del Pueblo, un señor alcalde.