Nadie puede dar lo que no tiene, por Fredis Villanueva
Muchas veces hemos escuchado la frase proverbial: “Nadie puede dar lo que no tiene”, eso nos precisa que es imposible que demos lo que no tenemos. Pero también, para reprobar aquellas personas que falsamente se muestran generosas o que prometen lo que no pueden cumplir. Pero, esa frase proverbial va más allá, que dicho sea de paso, es la parte que queremos profundizar, ya que es ilusorio que demos amor o respeto, cuando nosotros mismos no nos amamos, ni nos respetamos. Así que, sin más preámbulo, pasamos a enfocarnos en el tema que nos ocupa a desarrollar hoy: “Nadie puede dar lo que no tiene”.
Debemos estar conscientes de que nadie puede dar lo que no tiene y que no debemos esperar que otras personas reaccionen como nosotros reaccionamos o con un equilibrio mental más cercano al sentido común, aunque, como dice un refrán popular: “A veces, el sentido común es el menos común de los sentidos”. Además, tenemos que estar lúcido, en que uno no es el dueño de la razón y que los otros están equivocados, como humanos tenemos que saber, que nuestro accionar está compuesto de aciertos y desaciertos y que aparte de que no somos perfectos, tampoco estamos pretendiendo serlo, pero sí con el tiempo, cultivar más discreciones para nuestro beneficio.
Aunque, nadie puede dar lo que no tiene es una frase proverbial, debemos tener cuidado al decirla, porque primero, tenemos que entender el proceso de dar. Observemos que desde que el mundo, es mundo, lo adultos se han concentrados en enseñar a los niños que deben dar y/o compartir; que no pueden ser egoístas, sin comprender que para dar hay que tener y que el niño debe saber en primer lugar el concepto del tener para poder lograr entender después el concepto del dar.
A lo antes expuesto, dar primero y tener después, sería como ponernos los zapatos primero y las medias después o los caballos van detrás de la carreta… Así, que entonces, debemos dejar que el niño experimente y sepa lo que es tener para poder después lograr que comprenda el procedimiento del dar. Pareciera que a veces confundimos los tiempos y el orden en los procesos.
Una vez comprendido el proceso de dar, debemos vincularlo no sólo con las cosas materiales, sino también, con nuestras actitudes y reacciones que damos y recibimos en nuestro entorno, por eso, primero debemos tener para luego poder dar.
En mi muy humilde reflexión final, voy a colocar un ejemplo, muchas veces hemos escuchado que alguien dice: “A mí se me respeta, porque yo respeto”, eso nos indica que esa persona no tiene el sentido del respeto, lo está pidiendo para luego darlo y, en efecto, nadie puede dar lo que no tiene. Pero, sí invertimos la frase, sería: “Yo respeto, para que me respeten”, ahí sí está dando lo que tiene, porque esa persona está clara que ella da lo que tiene, porque se respeta a sí misma. De igual forma, ese ejemplo también es válido para el amor. La persona que no se ama así misma, menos aún, puede amar a otros.
Para finalizar, uno tiene que estar ubicado en el camino de la vida, de lo contrario, estamos desubicados, no hay de otra. ¿Por qué decimos eso? Porque a veces reaccionamos como sorprendido ante ciertas personas y no nos debe causar extrañeza esperar algo de alguien que no tiene. No podemos esperar de una mata de cují, que nos dé manzanas, eso no es posible… Así de simple.
Gracias por invertir su valioso tiempo en leerme, ojalá se sienta gratificado por la inversión del mismo.
¡Un abrazo lleno de bendiciones!
¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!
Por Fredis Villanueva.


