Miel y Salmuera … La felicidad del fútbol en clave literaria
Por: Ana Cristina Chávez Arrieta
¿Mujeres jugando fútbol?, ¡mujeres jugando fútbol!, una realidad que ya no nos sorprende, pero nos emociona, y sin son venezolanas ganando medallas de oro en competencias internacionales, mucho más. El triunfo de la Vinotinto femenina sub-20, en los Juegos Suramericanos Asunción 2022 en Paraguay, nos da razones para seguir disfrutando del fútbol desde las gradas, frente a la pantalla del televisor, de la computadora o del celular, e incluso desde los libros y la literatura, sobre todo cuando se acerca el Mundial en Qatar.
Juan Villoro, escritor mexicano, en su obra «Dios es redondo» (Editorial Planeta, 2006) dispara directo al arco y anota gol tras gol. Allí el cronista afirma: «Escribir de fútbol es una de las muchas reparaciones que permite la literatura. Cada cierto tiempo, algún crítico se pregunta por qué no hay grandes novelas de futbol en un planeta que contiene el aliento para ver un Mundial. La respuesta me parece bastante simple. El sistema de referencias del futbol está tan codificado e involucra de manera tan eficaz a las emociones que contiene en sí mismo su propia épica, su propia tragedia y su propia comedia. No necesita tramas paralelas y deja poco espacio a la inventiva del autor. Esta es una de las razones por las que hay mejores cuentos que novelas de futbol. Como el balompié llega ya narrado, sus misterios inéditos suelen ser breves… Y es que el futbol, es en sí mismo, asunto de la palabra», (página 21).
Por otra parte, el español Jesús Castañon Rodríguez, en el artículo «La vivencia artística del fútbol, entre la poesía y el tango», asegura que «la interpretación del fútbol como género literario también ha alcanzado a la poesía gracias a su capacidad para expresar sentimientos, unirse a ellos, mantenerlos y profundizarlos en el tiempo.» De este modo, el fútbol como metáfora de la existencia humana es un recurso empleado con frecuencia.
Al respecto, Eduardo Galeano, en su libro «Fútbol a sol y sombra y otros escritos», asevera: “El gol es el orgasmo del fútbol. Como el orgasmo, el gol es cada vez menos frecuente en la vida moderna.» Y es que el fútbol, como lo representa Vidal Chávez López en su poema “Gol decisivo”, es lo más cercano a una relación amorosa y al acoplamiento de cuerpos:
Amiga mía, tu eterna imagen,
la transparencia de tu cuerpo,
es el encuentro
con las claves cifradas de tu juego.
Estoy cansado de ser sólo un hincha,
el outsider de la barra brava
que se conforma con lanzar al corner
la verdad secreta
del balón oculto de tu belleza.
Algún día, ante el delirio de la tribuna,
entraré en la cancha de tu cuerpo vegetal.
No pierdas el tiempo en marcarme,
que desde el saque inicial driblaré
hacia las redes apetecibles de tus piernas
en busca del gol olvidado de tus sueños.
En un desplazamiento rápido y hábil
penetraré incontenible
tu barrera defensiva.
En un argumento táctico,
alternándolo con jugadas de riesgos,
bajaré al centro de tu cancha-vientre
y desde allí, en contra ataque,
anotaré el gol decisivo de mi vida.
Definitivamente, nada más parecido al sexo que el fútbol. Noventa minutos pueden equivaler a toda una vida de búsqueda, a algunos les otorgan tiempo extra antes de llegar a los penalties. Después de eso, no hay más oportunidades. Hay que romper las redes a como dé lugar, saber acariciar el balón “con la mano de Dios”, embestir al rival con un buen quiebre de cintura para lograr introducirlo en la puerta contraria con la habilidad de un brasileño pero con la frialdad de un alemán, dejando el alma en un grito extasiado de ¡Goooool! sin límites para la celebración.
Para Galeano, «el gol, aunque sea un golecito, resulta siempre un gooooooooooooooooooooooool en la garganta de los relatores de radio, un do de pecho capaz de dejar a Caruso mudo para siempre, y la multitud delira y el estadio se olvida de que es de cemento y se desprende de la tierra y se va al aire»; elevándose, justo como en el orgasmo, justo como la felicidad que nos otorga la presea dorada de nuestra selección femenina de fútbol.


