“Memorias por allá”… «Las daremos en su nombre”
Lourdes Díaz Güerere
Ecos de Occidente
No tuve el desdén de dejar esta columna en blanco.
Han sido cientos de mensajes recibidos por coterráneos dispersos por el mundo que alguna idea, algún comentario han hecho llegar a mi mesa de redacción tras cada columna. Me apenaba excusarme ante este medio porque no teníamos energía eléctrica decente ni internet para sentarme a meditar en voz alta con el teclado y cada uno de nuestros lectores desde el occidente falconiano, desde nuestro Dabajuro.
Ecos de occidente se ha ido convirtiendo en más que un eco. Es ya un sentimiento impreso a lo moderno y sin fronteras. Desde la apertura de la oportunidad de ejercer el periodismo de opinión por y para los dabajurenses, para nuestra gente de Buchivacoa, Urumaco, Mauroa y Democracia con el aval impecable de una institución como lo es “La Mañana” representa un compromiso que no puede quedar en blanco. Así que hoy llega la columna como si fuese una hazaña de los cuentos clásicos. Peleando contra dragones y escuderos para salvar a la princesa. Esta vez para salvar la integridad de un pueblo.
Entre estas tertulias que hemos entablado con cada lector han sido las preguntas constantes: “¿cómo están por allá?”, “¿en verdad hay Coronavirus por allá o son inventos del gobierno…tu sabes por el problema de la gasolina?” “¿Cómo viven sin agua o sin luz tantos días?”, ¿es verdad que se murió fulanito? Cosas así. Por allí comienza uno a decir, explicar, aclarar, afirmar o desestimar.
Hace pocos días me entró el natural instinto de dejar todo al libre albedrío. Es como entregar una carga pesada. Es dejar de lado un poco la responsabilidad que llevamos a cuesta hermosamente pesada periodistas y locutores: informar, entretener y educar como premisa. Decidí que ya orienté suficiente por estos días y debo respirar. Ya entregué esa carga en cada uno de mis trabajos para quienes me leen y me escuchan a diario.
Al finalizar las conversaciones siempre nos decimos “saludos por allá” y respondemos “con gusto”. Me acordé de mis bisabuelos y bisabuelas quienes decían a quienes se encontraban al despedirse:
“Memorias por allá”
-a lo que respondían con el más absoluto respeto y compromiso-
“Las daremos en su nombre”
En realidad me acordé de esa despedida para hacer diferente el diálogo y algo ameno. En realidad, tampoco le encuentro mucho sentido; pero era significativa.
Es como leer hoy día, e intentar aplicar aquel famoso “Manual de Carreño”. Búsquelo. No solo se ilustrará y lo encontrará entretenido, sino que incluso – como decía Miguelangel Landa en el programa de humor “Bienvenidos” – …”y se divertiraaaaá!”
Lógicamente tenemos todos estos traspiés. Son de la vida real de nuestros municipios. En Dabajuro vamos para la quinta semana sin agua por tuberías (quisiera un término apropiado para «desesperante» en este caso pero es más allá del desespero), con una de las mejores Represas del país como lo es “El Mamito», responsable del auge de nuestro pueblo desde finales de los años 70; tiene un sistema de tuberías cuya vida útil pasó hace ratos, con bombas remendadas. Ni siquiera es fácil accesar hasta allá, cuando en otrora fue un paisaje grabado en nuestras mentes por la belleza y encanto del lugar. Escuetas las respuestas de los representantes del gobierno regional en Dabajuro en relación al tema. Dijeron que “estábamos mejor que en otros municipios”. Consuelo para el conforme solamente. Indicativo de mendigar el agua o reunir entre 5, 10 a 25 $ por lo barato para surtir los hogares. Los camiones cisternas son muy pocos en la comunidad por eso su servicio va más allá del valor del dinero.
El sueldo promedio de un profesional por acá es de 4 $. Algunos llegan a poquito más de 10 $… sobrevivir es heroico, milagroso e inexplicable
Gasolina prácticamente un mes en la que la mayoría no hemos podido tanquear. Yo no califico entre las valientes personas que por necesidad deben dejar todo para poder hacer la cola. Mi patrón de vida apegada al supremo deber de cuidar de otras vidas me han impedido hacerlo. No sé si ha llegado al número de la placa de mi carro siquiera. Intenté el modo palanca pero la pena no me permite ser así. Carezco de ese don terrible. Necesitaba llevarle unas medicinas a alguien que quiero mucho, pero no obtuve la concesión matrimonial para montarme en mi bicicleta. Quedé aturdida en verdad al verme varada en lo mucho de la nada.
No tenemos acceso a una consulta médica, los casos de Covid19 en aumento pero no alarman y sobre todo, padecer Coronavirus para algunas personas en su necia ignorancia selectiva es como sentirse el leproso de la Palabra, aquel leproso que besó Francisco de Asís. Es vergonzoso para algunos, es pecaminoso, ofensivo, algo de lo que no se habla; cuando en realidad las recuperaciones o el dolor de las pérdidas humanas tan dolorosas deben ser honradas en el aporte a la comunidad para que su testimonio sirva de ayuda para frenar la tasa de contagios.
Me decía un compadre a quien quiero mucho desde su aislamiento y ya mejorando “comadre cuídense, esto es muy duro. Ya voy superando todo con la ayuda de Dios, el apoyo de tanta gente; pero hay que cuidarse. Después de salir de aquí Dios primeramente sé que voy a ser mejor persona porque valoro a todos diferente. Me ha tocado levantarme el ánimo a mí mismo, no se crea, la mente nos juega duro en contra y tengo un gran dolor en mi alma pero uno tiene que batallar con la esperanza. Quisiera abrazar a toda mi familia y cuidarlos, cuidarlos mucho…” Ese día fue una escuela de vida cada nota de voz que compartimos desde su vivencia, cada quien desde su exilio.
Usa el tapabocas, lávate las manos y mantén la distancia son como una canción que se nos pega pero que no bailamos. Por cada 20 personas que caminaban en nuestra Avenida Bolívar solo 6 llevaban tapabocas en una especie de experimento visual contable que logramos hacer el pasado miércoles.
Quisiera que conocieran el caso de Cristina. Una amiguita del municipio Buchivacoa que está ingresada en el SRI Dabajuro. Su abuelita la acompaña. Tiene 1 añito. Aparte de portar el virus padece de una extrema desnutrición y sufre de carencias a la que muchos amigos tocándole su puerta han ido respondiendo en medio de la crisis que atravesamos y, por los menos ya tiene algunas cositas. Nos necesita tanto para vivir…!si supieran cuánto¡
Ruth en El Calado va mejorando tras la pérdida de la totalidad de su bracito. A sus 4 añitos ya debe conocer el sentimiento de la solidaridad. Quisiera ir para allá a verla, pero entre el Covid y sin gasolina es como planificar ir a Disney. Sigue recibiendo ayudas que han sido hermosamente útiles ante tanta necesidad persistente.
Rusia comenzó a vacunar. EEUU anunció que Argentina y México producirán la vacuna de “Moderna” para Latinoamérica, incluyendo su costo. Poco menos de 4$. No nos importa cuál país tenga la vacuna que aplacaría en algo la proliferación del Covid 19. Nos importa llegue a la población. Los reconocimientos y méritos ya tendrán su tiempo. Me siento esperanzada. Dirán que es tonto, pero necesito sentirme esperanzada.
Perdono y suelto. Esa ha sido la premisa de mi semana. Se siente bonito comenzar éste proceso…perdono y suelto.
Arrancó la señal de Directv en uno de los televisores de la casa ayer. Parecíamos niños celebrando. Nos han sometido a tanto que parece que venimos llegando de un naufragio. Como el naufragio de “La familia Peluche” en Cancún. Ojalá sea asequible el servicio por parte de la nueva empresa que aparentemente hizo la compra del proveedor satelital. Un aliciente en el peregrinar.
Encontré por allí que: “La verdad nunca tiene peligros para el hombre sincero, ni el conocimiento los tiene para el sabio; para el necio y para el hipócrita, error y verdad son igualmente peligrosos.”
PHILIP
JAMES BAILEY y que “El que pretende
pasar por sabio entre los necios, pasa por necio entre los
sabios.” QUILTILIANO.
Frases para aquellos que se deleitan en generalizar hablando mal de Venezuela, de los venezolanos y de la categorización-caracterización que hacen de nosotros frente a las adversidades que vivimos. A veces he contestado duro “¿Qué pretendes…que me vaya a inmolar a la plaza Bolívar en una huelga de hambre, me encadene en la estatua de Bolívar o vaya lanzar un drone a las instituciones?; para terminar estúpidamente fracasada, aún más exiliada y olvidada al frío por quienes aúpan que vayamos a pelear a la calle”. No entienden el sistema político actual en el que estamos inmersos. Que estamos emprendiendo el mejor ejercicio de convivencia y Relaciones Públicas de sobrevivencia que haya visto el mundo entero por el país que amamos, que vamos a levantar y del que muchos no podemos salir en impedimento puro.
Ya sé por qué Alí cantaba desde al alma “Madre déjame luchar”.
Por ahora mis estimados amigos, coterráneos, falconianos y venezolanos universales como Miranda; solo me resta enviarles un “Memorias por allá”. Sé que responderán desde el alma “Las daremos en tu nombre”.
¡Que la semana próxima tenga letras luminosas para plasmar!


