Internet llega de la mano de 190 empresas privadas que cubren ineficiencia de Cantv
El pequeño triángulo amarillo que indica problemas con la conexión a internet en la barra de tareas de Windows es un viejo conocido de todo usuario de Cantv -empresa pública aglomera al 65% de los suscriptores de internet del país- que sabe de antemano que podría significar no tener acceso a página web alguna por horas, días, semanas, meses o incluso años.
Una empresa de la magnitud de Cantv, que en el pasado fue un estandarte de innovación y calidad, ahora es sinónimo de ineficiencia, lentitud y desinversión. Atrás quedaron los años en los que Venezuela destacaba por incursionar en la industria del internet y que su filial dedicada a la telefonía celular, Movilnet, vendía líneas telefónicas como pan caliente. En cambio, ahora es reconocida como esa compañía estatal que ofrece el servicio de internet más lento de toda la región.
Muchos factores podrían explicar la caída en desgracia de Cantv, pero todos apuntan al mismo hito: su nacionalización en 2007, de la mano de Hugo Chávez Frías. Desde entonces, los planes del gobierno chavista para expandir la red por todo el territorio nacional y llevar internet gratis a toda región se tergiversaron hasta convertir a la gigantesca empresa de telecomunicaciones en un repositorio de denuncias por su deficiente prestación de servicios.
Tras una década de desinversión y deterioro de la infraestructura nacional, el Gobierno abandonó su posición de proveedor, se hizo la vista gorda ante sus promesas, lavó sus manos y progresivamente empezó a dejar que privados operen la infraestructura de Cantv.
El presidente de la Cámara de Empresas de Servicios de Telecomunicaciones (Casetel), Pedro Marín, explica que esta nueva práctica ha permitido que cada vez más comunidades tengan conexión a internet, con mayor constancia y velocidad que Cantv, pero también con precios mucho más elevados. Además es una política que aprovecha la infraestructura ya construida y por lo tanto beneficia principalmente a las ciudades grandes.
Para las empresas, esta modalidad de prestación del servicio es rentable gracias a tarifas que abarcan un rango de entre $25 y $100, según el promedio estimado por Casetel. Por su parte, el Estado se lleva su tajada, pues Cantv y Corpoelec -ambas propietarias de las Vías Generales de Telecomunicaciones (VGT)- cobran $0,40 por metro de cable lineal operado por estas compañías. El mayor perjudicado es el cliente, con tarifas altas por un servicio que, al comparar con el resto de la región, sigue siendo deficiente.
Con información de TalCual


