Opinión

El pozo de Huguito, por Ernesto Rafael Pérez Reyes

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La  conformación topográfica de Puerto Cumarebo es variada con áreas planas y altas, a estas últimas les decimos “cerros” donde la falta de agua potable es dramáticamente notoria, entre esas zonas altas o cerros se encuentra ubicada la urb. El Cristal.

La indiferencia oficial, la corrupción en la administración de los recursos para solucionar el problema del acueducto de Cumarebo, la necesidad, el aumento de la población sin agua, la distancia, la falta de recursos,  unido a la crisis de la gasolina han hecho que  muchos cumareberos estén dedicados a excavar la tierra para encontrar agua y descubrir “pozos” que luego sirven de alivio a la cruel carencia de este líquido vital

Habitantes de la urb. El Cristal, encabezados por. Cheo, Arturo y Jesús, orientados y asesorados por Huguito, quien es licenciado en deporte, pero posee vastos conocimientos de mecánica y de “ingeniería hidráulica”,  ubicaron una zona estratégica; y Huguito luego de los análisis técnicos respectivos marcó el área, y les profetizó, “perforen que en menos de diez metros hay agua dulce y abundante”

Los promotores entusiasmados buscaron picos, palas, madera, arena, cemento y comenzó la perforación en tierra suave; al pasar un metro la cosa se puso casi imposible, los picos rebotaban, el sol aniquilaba las fuerzas y el pozo no avanzaba la  textura infernal de una piedra que parecía granito o mármol puro que no dejaba avanzar, agotaba mucho el esfuerzo físico, sin embargo no decayeron porque todos los días Huguito les animaba, diciéndolos, “delen que al pasar la piedra hay agua buena y bastante”.  El proyecto era ambicioso, Francisco y Cuicas le denominaron “El pozo de Huguito”, a futuro contemplaba una propuesta política con un candidato a alcalde y unos aspirantes a concejales para abrir pozos en todo el municipio.

Pasaron tres meses, con suprema dificultad rompieron la piedra, y avanzaron unos 10 metros de profundidad, sin señales de agua, agotados y con la esperanza perdida buscaron asesoría de otros técnicos quienes señalaron que para llegar al agua faltaban unos 30 metros más… sin fuerza, sin equipos, con la moral muy baja, casi sin esperanzas, dejaron de trabajar; la decepción les invadió, declararon el fracaso del proyecto político, retomaron su vida “normal” a buscar agua bajo el inclemente sol, vehículos, carruchas, carretillas y otros medios, activaron el desencanto y la esperanza de lograr un cambio para un mejor vivir..

Una semana después  fueron convocados a una reunión con funcionarios responsables del servicio de agua, esperanzados asistieron confiados que venían soluciones, nada de eso se habló, ni siquiera del bote de aguas servidas que hace años avanza por las calle del Cristal  y cuyo penetrante mal olor “disfrutaban los funcionarios “ sin inmutarse ni hacer mención en nada, el propósito, según explicaron, era activar el cobro del servicio de agua, actualizar las tarifas, poner al día la comunidad con su empresa hídrica.

Huguito tomó la palabra y expresó: “que broma, diez años sin agua, nadie nos atiende, fracasamos en el pozo y ahora ¿ustedes vienen a cobrarnos qué ?… ¿ el agua, el servicio de agua potable señores?,  nadie respondió, la funcionaria,  tomaba notas, ¿cual agua? siguió Huguito ni siquiera el pozo nos dio respuesta.  Que molleja  de “salaos”, dijo mirando a Cheo, Arturo  y Jesús, se levantaron de la reunión y tropezaron con Wilmen el “cabezón” que releía  un ejemplar del periódico “NUEVO DIA” DEL AÑO 2010 que irónicamente titulaba en primera página “ Chávez: Falcón dejará de ser un estado sediento” “23 millones de dólares para el acueducto falconiano” , en el callejón tomaron unos ramos de “cariaquito morado” y murmuraron, “vamos pa‘que Teresa nos prepare unos baños a ver si mejoramos”. Los funcionarios recogieron sus macundales y se terminó la reunión. No quedó claro cuánto le debemos a Hidrofalcón luego de 10 años sin agua..      

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